Sobre las virtudes éticas en Aristóteles (Libro II de la Ética a Nicómaco)

Las siguientes notas tienen como fin el hacer de esquema de práctica dirigida para los alumnos del curso de Ética de Gonzalo Gamio, del cual soy jefe de práctica. De ahí que tengan un carácter general e introductorio.

***

Aristóteles empieza diciéndonos que hay dos clases de virtudes: las éticas y las dianoéticas. Las dianoéticas (que veremos con más detalle al abordar el Libro VI) se originan y crecen por la enseñanza. Ello implica, pues, el que necesiten de tiempo y de experiencia. Las virtudes éticas proceden de la costumbre. El término “ethikós” procede de “êthos”, palabra que significa, a grandes rasgos, “carácter”. Esta expresión estaría relacionada con “éthos”, que significa “hábito” y “costumbre”.

Lo importante esto es constatar que las virtudes éticas no se producen en nosotros por naturaleza, ya que los seres humanos son susceptibles de ser modificados por la costumbre (no así las piedras o el fuego, por poner algunos ejemplos). Nuestra capacidad natural puede, pues, adquirir y perfeccionar virtudes (y/ o vicios). Para ejercer una actividad natural necesitamos de una capacidad. Pero las virtudes se adquieren por la actividad (como el arte). En pocas palabras, practicando la virtud nos haremos virtuosos. De ahí que sea esencial el adquirir estas maneras de ser desde la juventudad (educación).

Lo que Aristóteles busca en este estudio, y puede verse según lo anterior, no es saber qué es la virtud (estudio teórico), sino ser virtuosos y buenos. Lo que uno debe hacer, pues, es analizar y examinar lo que concierne cómo realizar las acciones. Como el campo de la Ética es un campo complejo, donde el objeto no permite establecer con un universalidad apodíctica las cosas, todo debe decirse de manera esquemática. En última instancia será el que actúa el que decida y considere lo que es oportuno.

En todo caso, lo que sí podemos constatar con lo relativo a estos asuntos, es que se destruyen por exceso o por defecto. Lo que se busca es una medida y proporción precisa: el término medio (sobre la que se volverá más adelante). El placer o dolor que acompaña a las acciones es una señal importante a tomar en consideración. La buena educación tiene que ver con sentir placer haciendo el bien.

Hacer una acción virtuosa no lo hace a auno virtuoso, ya que puede haberse realizado por casualidad. Hay cierta disposición que debe ser tomada en cuenta: saber lo que uno hace, elegirlo, elegirlo por ello mismo, hacer la acción con firmeza y de manera inquebrantable. Es virtuoso quien hace acciones virtuosas como las haría un virtuoso. Ser puramente filósofo o teórico en lo que respecta al campo de la ética es tan inútil, según Aristóteles, como saber las recetas del médico, pero no seguirlas.

En el alma hay pasiones (todo lo que va acompañado de placer o dolor), facultades (capacidades que nos posibilitan el ser afectados por dichas pasiones) y modos de ser (aquello por lo cual nos comportamos bien o mal respecto de las pasiones). Las pasiones no son elogiables o censurables, sino el comportamiento, elegido, que tengamos respecto de ellas.

Las virtudes (en sentido amplio) hacen que las capacidades realicen bien su función. Por eso:

La virtud del hombre será también el modo de ser por el cual el hombre se gace bueno y por el cual realiza bien su función propia.

La naturaleza de dicha virtud es la siguiente:

Llamo término medio de una cosa al que dista lo mismo de ambos extremos, y éste es uno y el mismo para todos; y en relación con nosotros, al que ni excede ni se queda corto, y éste no es ni uno ni el mismo para todos.

Y más abajo precisa mejor cómo entender el término medio:

Así pues, todo conocedor evita el exceso y el defecto, y busca el término medio y lo prefiere; pero no el término medio de la cosa, sino el relativo a nosotros.

Lo excelente, lo virtuoso, es a lo que no se le puede añadir y quitar nada. No le sobra o falta nada. Esto es difícil y elogiable análogamente a dar en el blanco: es posible de una manera, mientras que fallar es posible de varias. Al respecto:

(…) si tenemos estas pasiones cuando es debido, y por aquellas cosas y hacia aquellas personas debidas, y por el motivo y de la manera que se debe, entonces hay un término medio y excelente; y en ello radica, precisamente, la virtud. En las acciones hay también exceso y defecto y término medio.

Sintetizando lo anterior Aristóteles concluye:

Es, por tanto, la virtud un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello por lo que decidiría el hombre prudente (El subrayado es mío).

Hay que recordar, además, que no toda acción, ni pasión admite el término medio. Hay algunos en los que siempre se yerra.


4 responses to “Sobre las virtudes éticas en Aristóteles (Libro II de la Ética a Nicómaco)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: