Introducción a El Capital de Karl Marx (Sociología económica, primera sesión)

Este semestre estaré asistiendo de alumno libre, en la medida de lo posible, al seminario sobre El Capital de Karl Marx, dictado por Guillermo Rochabrún. Pude llevar con el, en mi último semestre del pregrado de filosofíal (como curso electivo), el curso de Teoría sociológica 2, curso dedicado al estudio y discusión de tres clásicos de la sociología moderna: Marx, Weber y Durkheim. El curso fue, a mi juicio, un éxito, ya que la rigurosidad y profundidad crítica, mostrada y exigida en clase por Rochabrún, fue admirable. En el caso de Marx, lo visto en aquel curso lo mencioné aquí. Eduardo ha hecho una mención a la compilación de ensayos que publicó hacia el final del semestre en que llevé dicho curso. La introducción es espectacular.

El curso estará dedicado al primer tomo y tendrá, por uno de sus objetivos, el realizar una apropiación crítica que nos permita pensar con Marx ciertas cuestiones contemporáneas, tanto en lo que concierne problemas políticos y sociales, como en lo referido a discusiones conceptuales. Obviamente esto será, según creo yo, un breve apéndice del curso o, en todo caso, unos buenos prolegómenos para intentar dicha tarea de aprópiación crítica. Sin más preámbulos, trataré de hacer una entrada que busque reflejar lo dicho y discutido en esa primera sesión. No pretendo decir literalmente lo que se dijo en clase, sino buscar resumir lo esencial y agregar mis propias inquietudes y cuestionamientos, algo que creo, no puede desligarse. Finalmente, la clase fue grabada, así que quizá podría haber, eventualmente un podcast al respecto. Habrá que ver si es posible.

(Esta entrada corresponde a una parte de la primera sesión que tuvimos el lunes pasado. Espero poder ir escribiendo las partes que faltan, así como las sucesivas clases)

La primera sesión empezó con hablar de los objetivos del curso. La idea es pues, leer el primer tomo de El Capital. Pero no se trata únicamente de eso, sino de poder encontrar, en la lectura, ciertos elementos subyacientes a la epistemología y metodología que se encuentran asumidas y presupuestas en Marx. En esa línea, es necesario ver cómo es que detrás de las categorías económicas hay formas sociales. Uno de los objetivos centrales es ver si es que el libro nos permite esa mostración. De lo contrario, lo que tendremos será un fraude (que será igual algo que aprenderemos).

Sobre el contexto de la lectura, se señaló lo importante que era, dada la ya famosa “crisis funanciera” (que ha tenido ya muchos nombres). Este contexto nos ha llamado la atención sobre la vieja idea de que el capitalismo es algo que puede entrar en crisis. Pero también hizo que haya resurgido el viejo “fantasma” de Marx. El caso conocido de la feria de Frankfurt acerca de que El Capital lideraba las ventas (como si fuera un Best-Seller). Claro que si uno miraba las cifras, éstas no eran, según Rochabrún, absolutamente nada del otro mundo (al respecto, hay una extraordinaria “carta” de Marx a Engels publicada en Ideele, hecha por Rochabrún).

Luego se hizo mención a Alain Touraine (no se mencionó el texto concreto) al respecto de la modernidad y la sociedad moderna que surge. La idea es que esta palabra empezó a cobrar un sentido cada vez más técnico en los siglos XVII, XVIII y XIX, implicando la idea de un “pueblo”. Habermas sostiene que fue esto lo que sirvió de catalizador para lograr la unidad política, y la consecuente configuración de Estados modernos, en una serie de lugares. El pueblo deviene asi un objeto propio con un sentido propio.

En Roma, la plebe libre vivía del pan y circo, eran una fatalidad para la verdadera historia: la de la cúpula gobernante. En la edad media la Iglesia empezó la cuestión de la soberanía popular, aunque muy incipientemente, por las sucesivas polémicas políticas que la Iglesia y los reyes mantenían. En todo caso, es aquí donde está el germen de la idea: “el pueblo juzga si su gobierno es bueno o malo”, “la voz del pueblo es la voz de Dios” (aunque no decían eso del Papa que era infalible. Además, la historia ha sido estudiada siempre como la historia de los gobernantes y no como la historia de los pueblos, esa manera de leer la historia humana es mucho más reciente. La idea central es que antes lo que importaba era lo que le pasaba al gobernante y no lo que le pasaba al pueblo, eso es lo que era material para hacer historia.

En la modernidad lo que tendríamos es la inversión de esto, el soberano pasa a ser el pueblo, el pueblo empieza a tener sentido propio. Aparece aquí la noción de “mercado” que nosotros ya empezamos a entender: una constelación, un universo, diverso y especializado de libres transacciones entre los seres humanos. El gobierno aparece como servirdor del pueblo.

Sobre este breve y esquemático excurso histórico debo mostrar mis reservas. Y es que la designación del Papa como infalibe se sucedió recién en el siglo XIX (Cfr. La oposición de Franz Brentano al respecto). Tampoco creo que el pueblo no haya sido relevante en el imperio, así como también dudo de la idea de soberanía popular en la edad media. Creo que es la revolución francesa la que realmente consolida y da a luz este supuesto, aunque también los liberales tienen en sus orígenes teóricos algo al respecto: Locke vs Hobbes sobre quién es soberano, el pueblo (la sociedad) o el monarca.

En todo caso, según Touraine, “lo social” era antes algo derivado de lo político (quizá hoy hablaríamos de variables dependientes e independientes). Incluso, las categorías (uso esta palabra en su sentido eminente) que primaban eran las políticas: “gobierno”, “poder”, “soberanía”, “fuerza”, etc. Es recién en el siglo XIX donde “lo social” es visto desde categorías sociales como “orden”, “status”, “movilidad”, “conflicto social”, etc. Es en el contexto histórico de este siglo donde surge la Sociología (hay que recordar que este curso es de sociología, aunque el seminario en cuestión sea de Marx, que propiamente no es un sociólogo). Touraine afirma que, además de este “giro social” del siglo XIX, tendremos en el siglo XIX un nuevo giro: el “giro cultural”.  Este “giro cultural” tendrá categorías como “identidad”, “derechos de minorías”, “género”, “vida cotidiana”, etc. Segú Touraine, aquí asistimos a la “muerte de los social” (social entendido en términos del siglo XIX).

Este giro cultural puede entenderse en relación con la posmodernidad. La idea de esta línea de desarrollo, de Hobbes a la posmodernidad, es mostrar que las CCSS han ido avanzando a zancadillas, como en movimientos sísmicos, de giro en giro, salvo la economía (en ciertos supuestos teóricos fundamentales). La “economía política” ha cambiado para ser “economía”, pero estos cambios han sido más pugnas internas. Caricaturizando la idea: son pugnas que únicamente entienden los propios economistas, son cambios “mínimos”. Esto me pareció interesante por lo siguiente:

¿Cómo se manifiesta la “posmodernidad” en la ciencia económica?

Podríamos decir que el discurso económico, el de la globalización, es tan poderoso, que se puede “tragar” al posmoderno. Se quiere “identidad”, “fragmentación”, “particularidad”, etc., ¡Pues que vengan al mercado!

Son estas algunas de las preocupaciones y cuestionamientos fundamentales que Rochabrún tiene en la cabeza para este curso. Por eso podríamos, después de esta breve y esquemática contextualización, englobar todo en la pregunta siguiente:

¿Cómo entra aquí, en esta problemática, el Tomo I de El Capital?


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