Notas sobre el concepto de filosofía en Heidegger (1927)

por Erich Luna

9788481643992Dentro de los pocos cursos de Heidegger que he revisado, principalmente los cursos de Marburgo de la década de 1920, debo decir que el curso Los problemas fundamentales de la fenomenología, de 1927, es quizá el mejor. Y es que este curso es considerado como la tercera sección, nunca publicada, de la primera mitad de Ser y tiempo. El propio Heidegger se refiere así a este curso en su ejemplar de Ser y tiempo de la cabaña que tenía en la Selva Negra. El curso tiene dos partes, en la primera se hace una interpretación fenomenológica de las cuatro principales tesis sobre el ser. En la segunda parte se hace un tratamiento fenomenológico de la temporalidad (Zeitlichkeit) del Dasein.

En la introducción, Heidegger hace una exposición de lo que constituye para el lo propio de la filosofía y de su método. La filosofía es ciencia del ser, no del ente (diferencia ontológica). Esto implica que la filosofía no puede darnos una concepción del mundo (Weltanschauung), ni normar posibilidades fácticas del Dasein humano. El método de la filosofía es el fenomenólogico, que busca describir el ser, los modos de ser, las estructuras de ser del ente. De ahí que la filosofía sea únicamente posible como ontología fenomenológica. Sobre este concepto de filosofía presente una breve ponencia en el Simposio de estudiantes de la PUCP del año pasado titulada: “La filosofía como ciencia crítica”, que me gustaría retomar, rearticular y profundizar, quizá para el congreso que se viene, si es que las condiciones son felxibles para los que no somos especialistas.

Creo que esta concepción del quehacer filosófico puede ser una variable importante a considerar, si queremos saber qué dice Heidegger acerca de lo que hace, más allá de que sea exáctamente así. Digo esto porque al escindir a la filosofía de las posibilidades ónticas del Dasein, la posición política cae fuera de ahí. Es decir, que Heidegger no sería nacionalsocialista, en cuanto filósofos, sino en cuanto Dasein fáctico, perteneciente a una época. Por lo menos no podría justificar su posición política filosóficamente, ya que esa no es una tarea filosófica. A lo más, la filosofía podría describir y tematizar la ontología de lo político, pero en vistas a abordar la pregunta por el sentido del ser en general. Preguntas ónticas como “¿Cuál es el mejor sistema de gobierno?”o pueden ser tratadas por la filosofía.

La conclusión es que Heidegger, si asumimos que hace lo que dice que hace, es nacionalsocialista no en cuanto filósofo. Los defensores de Heidegger quizá dirían que eso solamente concluiría que su filosofía no es necesariamente nacionalsocialista, ya que la filosofía no tiene una conexión  esencial con las posibilidades fácticas, de lo político, del Dasein fáctico. Eso es cuierto, su filosofía no debería ser, por lo menos en esta época, “incompatible” con otras posiciones políticas, como la “democracia”. Pero, lo que a mí me parecía importante es que se deriva lo contrario: que su filosofía no es “incompatible” con posiciones políticas como el nacionalsocialismo. Digo esto porque la posición política, de acuerdo a lo que Heidegger dice que es la filosofía, no tiene nada que ver con la filosofía.

No podemos tener un habermasiano nacionalsocialista, un arendtiano totalitarista o un marxista pro capitalismo. Sin embargo, heideggeriano podría ser compatible con “cualquier cosa”, ya que son posibilidades fácticas y ónticas del Dasein, lo que las hace no ser el tema de la filosofía, al punto de no poderse hablar de eso filosóficamente. Obviamente podemos tematizar la ontología política que se teje entre líneas en la obra de Heidegger, así él no sea consciente de ella o no quiera tematizarla. De hecho creo que esa es una tarea  mucho más rica y valiosa para los estudios heideggerianos sobre la conexión de la filosofía de Heidegger con el nacionalsocialismo y con la explicitación de la ontología política que está detrás. Pero si partimos de seguir lo que el propio Heidegger nos dice que hace, entonces tendremos que concluir, “sin sorpresa”, que Heidegger se adhiera al NSDAP, en cuanto filósofo. En cuanto profesor, amigo de Husserl (o lo que se quiera) sí puede causarnos indignación, sorpresa, resentimiento, perplejidad, etc.

La pregunta es entonces si estamos dispuestos a asumir la diferencia ontológica a cambio de escindir a la filosofía, en cuanto tarea, de la política en términos no ontológicos, sino del abordaje de preguntas y problemas cruciales, concernientes a las posibilidades ónticas y fácticas del Dasein.

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