El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (5): Fujimori

[Continuación de lo visto en los post anteriores (1), (2), (3) y (4)]

Podmeos resumir el contexto histórico que va a dar lugar al Estado neliberal, a partir de la siguiente cita del texto de López:

“Tres fuerzas poderosas se conjugaron para demoler el Estado: los grupos financieros internacionales, el terrorismo y el populismo irresponsable. Los primeros usaron el arma de la deuda para vaciar las arcas fiscales, especialmente durante el segundo gobierno del rpesidente Belaunde, que les entregó el 43.2% de los gastos fiscales. La violencia terrorista obligó a replegarse al Estado del campo a las ciudades asesinando a las autoridades locales y expulsando a los maestros, policiías y jueces y abrió las puertas a otras formas de Estado alternativas y rudimentarias que llenaron el vacío: el Estado democrático popular de Sendero, el del MRTA, el de las rondas campesinas. Fue Alan García, sin embargo, el que dio la clave del desastre: con su populismo alegre e irresponsable alentó a los diversos grupos sociales, especialmente a los empresarios, a que sobrecargaran al Estado con sus demandas y buscó contentar a todos con los subsidios aparentemente generalizados, los precios de bienes y servicios públicos por debajo de sus costos, las exoneraciones tributarias a los empresarios privados, los créditos baratos de la Banca Asociada por debajo de la inflación, los créditos cero de la Banca de Fomento, el dólar MUC… El resultado de toda esa feria de prebenda y clientelas fue la crisis fiscal más grande de la historia y, con ella, el desmoronamiento de las instituciones estatales. La desinstitucionalización viene luego y, estimulanda por el fujimorismo, no hace sino dar forma legal a ese desmoronamiento” (286)

Estas condiciones contribuyeron, decisivamente, al “achicamiento” del Estado, generando un momento y terreno bastante propicio para los ajustes y cambios institucionales que el neoliberalismo necesitaba. El Estado pasó de ser el pilar principal, a ser “la última rueda del coche” (286). Siguendo con el modelo propuesto por Sinesio López, debemos ver cómo es que se articulan y vinculan las fuerzas  entre sí:

“Esta transformación radical del Estado se explica por el cambio drástico en la correlación social, política, ideológica y cultural de fuerzas. Las antiguas fuerzas reformistas -el Apra y otros pequeños partidos y movimientos- y las izquierdas que, con matices más o matices menos, impulsaron y sostuvieron la matriz Estado-céntrica del ordenamiento social fueron derrotadas y desplazadas por la globalización del capital y las nuevas fuerzas neoliberales que emergieron en el escenario peruano a fines de la década del 80 y comienzos de la del 90 para organizar una economía abierta, basada en las ventajas comparativas del Perú, en el capital extranjero y en el mercado libre de controles estatales. En el surgimiento de esas fuerzas neoliberales, integradas por tecnócratas vinculados a organismos internacionales, sectores intelectuales y profesionales, clases medias acomodadas, grandes empresarios y hasta por algunos sectores de las Fuerzas Armadas que buscaron un golpe de Estado de ese signo a fines de los ochenta, desempeñaron un papel central Mario Vargas Llosa, el movimiento Libertad que él fundó y el mismo Frente Democrático, integrado, además de Libertad, por Acción popular y el Partido Popular Cristiano  (286-287)”

FujimoriFujimori llegó al poder, hizo el autogolpe del 5 de Abril y consolidó el rechazo y crítica a los partidos políticos tradiconales, apoyado en los poderes fácticos. Llegó al poder, siendo un candidato independiente y populista, para luego devenir un ferviente neoliberal. Y es que, sin un plan político claro (más allá de “honradez, tecnología y trabajo”), terminó ciñémdose a los ajustes institucionales que el FMI imponía a los países en vías de desarrollo, como medidas de estabilización. Sobre como se realinearon las fuerzas, López afirma lo siguiente:

“Se fue organizando desde entonces la nueva coalición dominante del gran capital -integrada por el capital extranjero, el gran empresariado nacional y la tecnocracia primero civil y, luego del autogolpe, también militar-, cuya forma de dominio es el neopoulismo combinado con la democracia plebiscitaria. En sus siete años de gobierno, Fujimori aplicó una política de exclusión en términos económicos, pero de inclusión plebiscitaria en términos políticos” (287).

Sinesio López, en sus clases de Teoría del Estado, expresaba lo perverso de esta fórmula con la siguiente frase: “gobernar para los ricos con el apoyo de los pobres”.

Sobre las relaciones entre gasto público y seguridad, es necesario, al respecto la siguiente cita del texto:

“Los gastos públicos que han crecido significativamente son los que se refieren a seguridad, que pasan del 25.65% en 1986-1990 a 30% en 1991-1993, los de la deuda externa, que pasan del 31.1% al 42.4% en los mismos períodos (Jurado, 1994). Pese al incremento del gasto público en seguridad, el Estado se ha replegado no sólo en sus funciones económicas y sociales, sino también en sus funciones tradicionales de garantizar el orden y la seguridad. En respuesta a ese repliegue del Estado, han surgido dos formas de reacción: las de las clases medias y altas que compran en el mercado su seguridad adquiriendo rejas y contratando guachimanes, y la de algunos sectores de las clases bajas que se organizan a través de rondas que llenan el vacío del Estado. Independientemente de su origen autónoma o paramilitar, las rondas colaboran con las Fuerzas Armadas y ka Policía Nacional en la manutención del orden público. Se calcula que las rondas campesinas en el norte ascienden a 3,480 y en el centro y en el sur a 1,020 (Starn, 1993)”.

(Haciendo un paréntesis <literalmente>, creo que ahondar en esos cambios estructurales, materiales e institucionales, acerca del papel del Estado y de la distinción entre lo público/ privado y la apropiación  particular que hemos hecho de estas cuestioes para modelar nuestros espacios, pueden contribuir con lo que Eduardo trata de problematizar aquí)

La importancia del desarrollo de los medios es esencial, en lo que concierne, también, a la redefinición y reconfiguración de lo político.:

“El país, como el mundo, ha pasado en el campo de las comunicaciones de la galaxia de Gutemberg a la galaxia Marconi y pronto llegará a la galaxia Bit (Roncagliolo, 1994). Estas revoluciones tecnológicas estpan convirtiendo en obsoletas las relaciones políticas cara a cara, hacoemdp caducos al mitin, al local partidario, las ideologías, la militancia, al voto denso, contribuyendo a dar luz a la política light” (290).

Creo que las refelxiones de Eduardo, en el aspecto de los partidos, buscan aproximarnos a este problema desde esta perspectiva, enfatizando la importancia fundamental que tienen los medios y una comprensión adecuada lo que están revolucionando.

Bueno, con esto concluyo, provisionalmente, estas notas y apuntes que, a partir del texto de Sinesio López, buscaban hilar, a grandes rasgos y de manera introductoria, los procesos históricos que van de 1930 a 1990, con el fin de enfatizar los momentos esenciales que han cambiado de manera esencial a la ciudadanía, a la sociedad, a la político y sobre todo a las instituciones: pasar de un Estado oligárquico, a uno de neoliberal. Lo que viene después, será motivo, espero, de alguna futura entrada.


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