Carl Schmitt y los tipos de Estado

Schmitt mid 1933Si a Martin Heidegger lo reconocemos, casi unánimemente como el más grande  e importante filósofo del siglo XX, casi al mismo tiempo que hacemos este reconocimiento nos invade el enigma y la polémica acerca de su adhesión al Nacional Socialismo. Creo que, mutatis mutandis, Carl Schmitt puede llegar a tener para algunos algo análogo. Y es que, realmente, podemos llegar a considerarlo como el más grande teórico o pensador del lo político del siglo XX, teniendo que hacer el esfuerzo, también, de comprender sus críticas al parlamentarismo y al liberalismo, así como su preferencia por ciertos elementos del Nacional Socialismo. Más allá de caer en el mero Ad hominem de “son nazi, luego no importan” , creo que es necesario hacer una buena lectura de ambos, pues creo que sus reflexiones y diagnósticos acerca de nuestra época puede echar nuevas luces sobre viejos temas.

Cuando estudié filosofía, nunca estuve familiarizado con la ideas de Carl Schmitt, aunque había escuchado algo de él un par de veces. Es recién al estudiar teoría política que lo leí y desarrollé mucho interés por sus conceptos e ideas. Este semestre con el profesor Sinesio López, en el curso de Teoría del Estado, he podido leer Teología política y algunos capítulos de Teoría de la constitución. Espero escribir acerca de los temas y conceptos desarrollados en esos libros más adelante. Ahora me interesa empezar con algo quizá más introductorio, y que he tendio que revisar para el curso en estos días. Se trata del prólogo y del primer capítulo de Legalidad y legitimidad. Es aquí donde Schmitt propone una tipología distinta para poder comprender y estudiar mejor a los Estados. Hoy empezaré con el prólogo. No estoy muy familiarizado con los conceptos e ideas de Schmitt como podría estarlo un especialista o alguien que ya lleve tiempo leyéndolo. Lo que trataré de hacer es una presentación introductoria que busque generar un interés en los problemas que aborda y clarificar algunos conceptos. Espero que, a través de comentarios, lo tratado pueda desarrolarse mejor.

Sobre el estatuto epistemológico y ontológico de los tipos de Estado, Carl Schmitt sostiene que en la realidad histórica lo que encontramos son mezclas y combinaciones de la tipología que nos va a proponer. Esto es así porque “de cada comunidad política forman parte tanto la legislación como la jurisdicción, el gobierno y la Administración” (7). Son estos cuatro elementos los que van a dar nombre a los cuatro tipos de Estado propuestos por Schmitt: Estado legislativo, Estado jurisdiccional, Estado gubernativo, Estado administrativo. Esta tipología le parece a Schmitt mucho más fertil, para conocer la realidad estatal, que las tipologías pasadas.

Finalmente, sobre cuál sería el mejor tipo de Estado o el ideal, Schmitt, como todo gran teórico, rescata la importancia del contexto y de las circunstancias. No da respuestas de tipo ahistóricas, más bien sostiene que son las tendencias políticas internas las que generan condiciones propicas para que un Estado específico sea el adecuado.

El primer Estado del que va a hablar Schmitt, en el prólogo, es el Estado 9788498361216legislativo. Es la comunidad política que ve la expresión suprema de la voluntad común en normas que tienen la pretensión de ser Derecho. El Estado de Derecho es, para Schmitt, este primer Estado. Además, debe ligársele al parlamentarismo, ya que es el parlamento el poder legislativo que elabora las normas.

Las normas de las que se hablan son normas impersonales, generales. Son leyes separadas de la aplicación al caso concreto. Lo que impera son “las leyes”, no los hombres o la mera autoridad personal (Estado de derecho 1.0). La conclusión que saca Schmitt es que no hay poder soberano. La separación mencionada anteriormente, entre la norma general y su aplicación al caso concreto, nos lleva adistinguir al poder ejecutivo del poder legislativo, es una consecuencia necesaria del principio “lo que impera es la ley, no la persona”. El poder coercitivo se fundamenta, así, en la legalidad. Este Estado apela a la “voluntad general” y a su “derecho justo”.

Es la legalidad aquí, para Schmitt, la que termina desplazando a la legitmidad. No hay pues, una verdadera autoridad o una verdadera soberanía. El Estado legislativo no sería pues, propiamente soberano. No sólo eso, sino que la primacía del proceso y del procedimiento se llevan a la más extrema posibilidad. Los resultados terminarían siendo ilusorios: poder realizar una revolución sin violencia y sin subverción, por medios únicamente pacíficos y democráticos. Esto me llamó la atención, ya que Schmitt diría que el extremo prcedimental del Estado legislativo nos llevaría a pensar que los cambios radicales podrían hacerse desde el procedimentalismo legislativo. Es la idea de “hacer una revolución vía decreto”, o peor: la idea de la izquierda “reformada”, “moderada”, o “democrática”, la que piensa que puede advenir el socialismo, la dictadura del proletariado, el comunismo lo que sea vía elecciones democráticas. Lo mejor es como Schmitt nos recuerda la manera en que el Estado legislativo termina viendo a los demás:

“Desde los supuestos del Estado legislativo, el Estado gubernativo representativo, con su glorie y su honneur, se presenta como mero Estado de poder y una inmoralidad; el Estado administrativo, como una dictadura sin norma y sin espíritu; el Estado jurisdiccional medieval, como instrumento enemigo del progreso y defensor de los privilegios feudales o estamentales” (17)

Por otro lado se encuentra el Estado jurisdiccional. Acá la última palabra no es la de la ley impersonal, sino la del juez. Lo que resalta aquí es la decisión en el caso concreto. Puede decirse, a grandes rasgos, que este tipo de Estado resulta bastante útil y efectivo para mantener el status quo social, ya que el poder judicial suele tener una tendencia conservadora. La costumbre aquí, o el ethos, es pues basar lo que juzga el juez como hecho en nombre del Derecho y de la justicia, aunque no hayan normas que medien necesariamente esto.

En tercer lugar se menciona al Estado gubernativo. Acá lo esencial es la voluntad soberana y personal, esto es, el mando efectivo y autoritario del jefe de Estado. El soberano, y el concepto de soberanía es genialmente desarrollado en sus ensayos de Teología política, es pues la quien reune todos los elementos y poderes que nosotros vemos divididos hoy. En él reunimos al legislador supremo, al juez supremo, al comandante en jefe supremo. Es un poder legsilativo, ejecutivo, judicial y militar unificado. Hobbes en el Leviatán también hace precisiones similares al hablar de la soberanía y del soberano. En pocas palabras, el soberano es “la última fuente de legalidad y el último fundamento de la legitimidad” (8). Este Estado es, junto con el Estado administrativo, el más indicado para tranformaciones más radicales, ya sean revolucionarias o reaccionarias.

Finalmente, se habla del Estado administrativo. Acá el ideal regulativo es que “las cosas se administren por sí mismas”. Lo importante es regirse por objetivos concretos y prácticos, es decir, lo esencial es la actitud que adopta medidas prágmaticas para cuestiones vistas como netamente pragmáticas. Acá encontramos al Estado totalitario, su propia naturaleza es ser un Estado de tipo administrativo. Este Estado apela a la necesidad objetiva de sutuaciones prácticas concretas y reales, esto implica el no apelar a normas, sino a situaciones fácticas. Los criterios aquí serán la utilidad y la adaptabilidad. En él, y en el Estado gubernativo, la decisión tiene un papel central que cumplir.

Finalmente, no debemos pensar que el Estado de derecho es únicamente propiedad del primero de los tipos de Estado. Dice Schmitt al respecto:

“Tanto el Estado legislativo como el Estado jurisdiccional pueden hacerse pasar sin más por un Estado de Derecho; pero también pueden hacerse pasar por tales todo Estado gubernativo y todo Estado administrativo, si se imponen como misión realizar el Derecho, sustituir el antiguo Derecho injusto por un nuevo Derecho justo y, sobre todo, crear la situación normal, sin la cual todo normativismo es un engaño. La expresión ‘Estado de Derecho’puede tener tantos significados distintos como la propia palabra ‘Derecho’ y como organizaciones a las que se aplica la palabra ‘Estado'” (23)


10 responses to “Carl Schmitt y los tipos de Estado

  • Giovanni K.

    Saludos,

    descubro su blog casualmente. Muy interesante su post sobre Schmitt. Sobre su pregunta inicial acerca del “enigma” Carl Schmitt y su adhesión al Nacionalsocialismo, nos estamos ocupando con un grupo de investigación de Roma. Hemos publicado los primeros resultados en este post, si eventualmente le interesa saber más:

    http://geviert.wordpress.com/2009/06/03/enemigo-politico-p-a-651-c-schmitt-carl/

    cordialmente,

    Giovanni

  • erichluna

    Hola Giovanni
    Muchas gracias por tus saludos y comentarios.
    Sobre tu blog, ya había visto algo de él y me parecen muy interesantes las entradas hechas sobre Schmitt. El enlace que me envías se ve bastante bueno. Te daré mis impresiones más adelante.

    He visto que, además, el blog tiene interés en Luhmann, un autor al que aún no he leído, pero quiero estudiar bastante. Me interesa estudiarlo sobre todo en relación a Habermas, filósofo por el que tengo mucho interés, aunque no comparta todas sus tesis, ni conclusiones.

    Más bien, me gustaría recibir tus impresiones y comentarios sobre la entrada que sigue a esta, que trata el sistema de legalidad en el Estado legislativo. En unos días sacaré unas entradas sobre Habermas (6,7 y 8 de julio, ya están hechas y programadas), en relación al Estado nacional moderno, donde discutes el impasse democrático que Schmitt encontraría en una democracia que no pose una homogeneidad sustancial. La salida habermasiana buscara que la ciudadanía y los principios constitucionales remplacen a esa supuesta homogeneidad sustancia. Es su conocido “patriotismo constitucional”.

    En fin, ya discutiremos más adelante.
    Un gusto.

  • Giovanni

    Hola,

    Luhmann es, en efecto, otro de los intereses del Geviert-Kreis (nuestro grupo de investigación que reune gente de varias universidades). Lamentablemente todo el material sobre él que podría ser compartido en el Blog está en alemán. El tiempo para traducir todo en castellano es muy poco en realidad; crear otro Blog paralelo, sólo para las fuentes en alemán, terminaría dirigiéndose al público de estos lares. Estaría fuera, por lo demás, de lo que el Blog “im Geviert” se propone: crear redes con investigadores en latinoamérica.

    En LA se discute, se escribe y se habla mucho sobre Alemania y autores alemanes, sobre historia alemana (NS en particular) y europea en general. Tú blog mismo es un caso, veo que te interesa particularmente saber más sobre Heidegger y el NS por ejemplo. Ante estos interesantes intereses y posibles hipótesis de investigación, el lector promedio se encuentra completamente desarmado por no dominar la lengua alemana y no conocer cómo los alemanes tratan sus propias preguntas y sus propios autores.

    ¿Resultado? ociosos debates sobre textos mal traducidos, sobretodo en inglés (hablo de Schmitt y en nombre de sus traductores europeos que conozco; no dudo que se pueda extender a otros autores); hipótesis viciadas completamente, llenas de apriorismos (fascismos por acá, fascimos por allá), ningún método claro, etc. la pregunta va por un lado, el debate por otro.

    Heidegger por ejemplo – es lamentable decirlo pero así es – es intraducible, es decir, va leido, o almenos comparado, en su lengua materna. De lo contrario sucede algo muy curioso y pintoresco, carne fresca para los “sociólogos de la cultura”: hace poco, en un congreso internacional en Polonia sobre Ernst Jünger,un experto alemán presentó un excelente estudio comparado sobre las diferentes traduciones en las diferentes lenguas y las correspondientes “líneas de investigación o interpretación” a partir de ellas. Resultado: cada comunidad científica tenía un Jünger diferente, “a medida”, no por la normal multiplicidad de perspectivas teóricas o investigativas, sino por un título (!) o un término (mal) traducido de Jünger en la lengua de tal grupo. Increible. Imagina cómo será en el caso de otros autores alemanes. En la lista también estaban los latinoamericanos obviamente. En breve: cada grupo se crea “a medida” el autor de interés, al punto paradojal que se vuelve objeto de estudio la perspectiva o mentalidad de esos pintorescos lectores, que los autores que tratan.

    Pregunta: ¿Cuál Marx o Schmitt ha sido leido o se lee en Latinoamerica finalmente? Siendo el alemán una lengua complicada (se necesitan mínino 5 años para poder expresarse sumariamente con propiedad sobre estos temas, otros 5 para confrontarse realmente con ellos), se podría afirmar, entonces, que nos leemos y nos discutimos a nosotros mismo finalmente, y en soledad compartida. Un monólogo silencioso, al cual se añade los vicios y virtudes propias que todos poseemos. Se concluye la obra: un perfecto autismo. No quiero ser pedante: no deseo afirmar que tenemos que leer todo en original, por favor. Sería obviamente ideal, pero no es el quid de mi crítica. A lo que voy es que es necesario (urgente, diría) crear puentes de diálogo, por ejemplo, entre alemanes y latinoamericanos para poder superar estos peligrosos monólogos. Lo mismo vale obviamente para los alemanes que se interesan en LA. Monólogos y autismos europeos sobre latinoamérica son igual de pintorescos sin lugar a dudas.

    ¿Por qué todo esto? Por que también es (para variar) el caso de Luhmann. Peor aún: Luhmann ha innovado radicalmente toda la terminología y la epistemología sociológica actual, anclada todavía en el “individualismo metodológico” weberiano, la comparación histórica y el fetichismo del “dato” a la americana. Acá en Alemania están saliendo “diccionarios” para poder “intentar” leer “la teoría de Sistemas” (Systemtheorie, ST) de Luhmann (que es sólo un caso, la ST es mucho más basta). Estamos pues, ante otro Hegel. Siendo un completo contracorriente – Luhmann ha logrado hacer dialogar teoría social con cibernética, biología, biosemántica, lógica transclásica (post-aristotélica) y teoría jurídica, al gran estilo del viejo T. Parsons – la sociología “oficial” (de izquierda) ha intentado “neutralizar” a Luhmann en mil formas. Esos monólogos que mencioné anteriormente se consolidan más todavía (ideológicamente) si tal o cual línea interpretativa “oficial” se afirma culturalemente (gramscianamente dirán algunos), neutralizando otras. Que Weber sea un “clásico” de la Sociología para Uds. tiene un motivo bien preciso (al respecto, en otro lugar).

    En el caso de Luhmann el panorama no es diferente: En efecto, el debate que señalas entre el “abuelo” Habermas y Luhmann fue precisamente un debate “histórico”, pero completamente instrumentalizado en clave de desprestigio contra Luhmann y su propuesta teórica que recién aparecía en el paisaje monócromo de las sociologías post-estructuralistas y demás combinaciones teóricas con los sacerdotes de Frankfurt (yo soy de particularmente crítico, comprenderás el tono). Se añadimos el problema de la lengua mencionado líneas arriba, el lector extranjero que se entera por primera vez de estos autores y debates termina practicamente “educado” a que lea tal o cual autor, según el interés por una determinada “imagen” que debe darse de la sociología alemana en el extranjero. Hay, en pocas palabras, autores “clásicos” que no salen de Alemania porque podrían desbaratar el “prestigio” cultural de autores consolidados (Habermas en un “clásico” en este sentido). El lector extranjero no posee los elementos mínimos para comparar la propuesta teórica A de tal o cual autor alemán contra la B y hacerse un propio juicio, fuera de las malas traduciones.

    Podemos pues, intercambiar sobre Luhmann o Schmitt. Yo leo con gusto tus textos sobre política latinoamericana, me interesa mucho sinceramente.

    Sobre el post de Schmitt que me señalas, voy a leerlo con calma, después lo comento. Imagino, como dices, que habrás visto nuestro Blog: veo que te interesa la teoría marxista, en el blog hay un post sobre “el nomos maoista de Carl Schmitt” (un título a efecto obviamente, el lector que sabe, sonrie con nosotros).

    Mis saludos cordiales,

    Giovanni
    Geviert-Kreis

  • erichluna

    Hola Giovanni

    Comprendo lo que dices acerca de mantener un círculo que busque integrar y hacer dialogar a distintos países y tradiciones. Sé que la barrera del idioma es algo muy difícil de superar al respecto. Concuerdo con que esto puede derivar en malos entendidos a partir de malas traducciones e interpretaciones. Sin embargo, si puedo albergar la esperanza de, eventualmente, obtener traducciones medianamente confiables.

    No te digo esto como una excusa que busque excusarme de no aprender la lengua de pensadores que me interesa. Todo lo contrario: en realidad, estoy totalmente convencido que es esencial aprender el idioma del campo de lo que te interesa, si es que no es el tuyo propio. En mi caso, la filosofía alemana moderna y contemporánea me interesa bastante y de todas maneras pienso empezar a estudiar alemán. También creo que eso puede resultar difícil para muchos, al punto de desanimarlos por lo que señalas: cinco años para esto y cinco para lo otro.

    Ahora, sobre el caso de Jünger y las traducciones, a partir de sostener que Heidegger es intraducible, resulta algo interesanta: cada comunidad tiene “su” Jünger. Ahora,no creo que ese sea el mejor final para un debate, pero si creo que, además de tener una buena (y rigurosa) comprensión de un pensador alemán en su contexto, una comunidad específica puede (y creo que debe también) hacer una apropiación específica. El propio Heidegger, en Ser y tiempo (traducción), habla de como debemos hacer una apropiación originaria de la tradición. Ahí concuerdo en que las traducciones pueden “engañar” o “encubrir”. pero también creo que, hasta cierto punto, cada momento tiene su propia apropiación. Los idealistas alemanes tuvieron su apropiación de Platón, más allá de que esa sea o no “La” interpretación correcta o definitiva.

    De alguna manera creo que Latinoamérica tiene que hacerse cargo de una apropiación, no solamente de la tradicción europea-occidental, de la que es heredera, sino también, y con mucha importancia, de su propia tradición intelectual. De ahí que tenga mucho interés por la historia del pensamiento peruano y latinoamericano, en términos de apropiación e interpretación de los pensadores occidentales y de su manera de pensar nuestra situación.

    Concuerdo con tu propuesta para superar el impasse del monólogo y de la malinterpretación: crear puentes de diálogo.

    Me intriga y llama muchísmo la atención, en el mejor de los sentidos, el que consideres que la dificultad actual en torno a la obra de Luhmann es quizá comparable a la de Hegel.

    Siempre he sentido bastante interés por la teoría crítica y el neomarxismo de la Escuela de Frankfurt. Me gustaría saber cuáles son tus principales críticas hacia sus miembros o proyecto ¿Son hacia el marxismo en general, la izquierda? ¿Hacia Marx? ¿hacia una determinada lectura de Marx?

    Me gusta la idea del intercambio para aprender más de Luhmann y del propio Schmitt. Me alegra, también, que te sirvan las breves e introductorias notas que he empezado a hacer sobre ciencia política, en relación con Perú y su historia. De hecho recién estoy empezando a estudiar Ciencia Política y no estoy aún muy familiarizado con mucho de la historia social y política de Perú y Latinoamérica. Sin embargo, es algo en lo que pretendo profundizar mucho más. Así que el intercambio se ve interesante.

    Voy a leer el texto de Schmitt que me sugieres en tu blog, comentaré más adelante.

    Muchos saludos,
    Erich

  • Geviert-Kreis

    “una comunidad específica puede (y creo que debe también) hacer una apropiación específica. El propio Heidegger, en Ser y tiempo (traducción), habla de como debemos hacer una apropiación originaria de la tradición. Ahí concuerdo en que las traducciones pueden “engañar” o “encubrir”. pero también creo que, hasta cierto punto, cada momento tiene su propia apropiación. Los idealistas alemanes tuvieron su apropiación de Platón, más allá de que esa sea o no “La” interpretación correcta o definitiva”

    Exacto. Concuerdo perfectamente contigo. Este es justamente el lado constructivo, más allá de los límites que señalo a nivel de la traducciones y la lengua. Sin duda la cuestión va más allá y como bien precisas, es decir: no intentar siempre debatir, apologéticamente o críticamente, sobre tal o cual tema ocurrente y SÓLO sobre los europeos, sobre su filosofía y su historia que ya es bastante complicada (y apocalíptica) para ellos mismos. Intentarlo hacer más bien CON los europeos, a partir precisamente de una apropiación de la pregunta que el autor nos propone. Recalco: una apropiación de la pregunta, no sólo del AUTOR – expertos en Heidegger o en x,y,z filósofos ilustres hay hasta la nausea. Es necesario expertos en LA PREGUNTA que (nos) plantean y en las respuestas puntuales que son necesarias (para nosotros A o B).

    Obviamente no entiendo esto en el sentido de una feliz y municipal-cosmopolita “interacción” de horizontes á la Gamio, sino precisamente una Horizontsverschmelzung, una “fusión de horizontes” que permita hacer ver, preliminarmente, el camino específico que tal cultura A (la latinoamericana en vuestro caso) descubre para sí, FRENTE al camino que la B percorre. En tal diferencia (“cultural” se dirá, yo iría mucho más allá) es posible observar, luego, en qué medida lo preguntado por ambas culturas(das Gefragte) nos pone frente a la tradición que las acomuna, el “lugar” (das Anfrage bei, nos dice Heidegger), desde donde esa pregunta ha sido planteada, más allá de su autor y, sobretodo, de su historia, de la historia. Toda apropiación auténticamente hermenéutica es una apropiación aplicativa, concreta, es decir, nos lleva antes o después a una necesaria ontología-política. Concretamente, en el caso de LA, confrontarse con la tradición cristiano-católica es ineludible. Heidegger puede ser un buen ejercicio para esa pregunta puntual. Quienes piensen que la filosofía latinoamericana (o en cualquier otro continente) existe porque existen filósofos nacidos en latinoamérica, se conforma con poco.

    Los románticos alemanes usaban dos términos precisos para expresar el LUGAR que toda auténtica apropiación deja ver: Landschaftseele, “alma DEL paisaje” (genitivo subjetivo) y Seelengeschichte, “historia del alma”. Podrá parecer oscuro o sonar melífluo, “literario” fuera de contexto, pero me pregunto en este preciso sentido y por todo lo escrito, cuál es la historia del alma sudamericana y cuál es el paisaje (por ejemplo, andino) que la caracteriza como lugar. Declaro explícitamente que me planteo estas preguntas en términos religiosos. Creo que el único que ha logrado esa apropiación para latinoamérica, confrontándose con los Europeos e intentando plantear esa pregunta sobre una posible historia del ALMA latinoamericana, ha sido J.L.Borges. En su periodo lo criticaban de “europeizado”. Pocos entendian el sentido de esa “apropiación” suya que estaba haciendo. Ahora, los críticos literarios lo celebran como autor “cosmopolita”. Vaya miseria: una manera de resignarse a no buscar el propio camino. En breve: sería necesario hacer lo que hizo Borges pero con la filosofía, la política, la filosofía-politica latinoamericana (ojo, me refiero al Borges religioso, el que escribe como uno de sus autores predilectos que amó y odió en juventud: Leon Bloy).

    Finalmente: lo mínimo que un texto debe tener bien traducido es su pregunta y sólo su pregunta. Esto entiendo por traducción correcta. Es suficiente, creo yo, comprender únicamente la pregunta que el autor nos pone, para abandonar inmediatamente el libro, su mera textualidad. Si la pregunta fue comprendida, digamos, en el prólogo, abandonar inmediatamente el libro, la miserable lectura silenciosa, es una actitud sana. Plantearse luego oralmente la pregunta, en voz alta, luego pasar inmediatament al Dialogo y sólo a él. Al final, se puede regresar a terminar “la fuente” textual, si se desea, y descubir con sorpresa que el autor nos responde finalmente lo mismo. Esto acahece porque toda pregunta bien planteada, correcta, lleva siempre al mismo lugar donde esa pregunta es posible. Digo todo esto como concreto experimento (lo hacemos siempre nosotros en el grupo alemán), no como un elogio cripto-platónico del diálogo. Hay un grupo en Lima, un círculo de lectura, que está en contacto con nosotros, uno de sus promotores es un filósofo íntimo amigo mío. Si deseas contactarlos, puedo hablar con ellos.

    “De hecho recién estoy empezando a estudiar Ciencia Política y no estoy aún muy familiarizado con mucho de la historia social y política de Perú y Latinoamérica”.

    mi estimado Erich: nosotros no somos expertos, las preguntas que me planteas (Marx, Frankfurt, Heidegger mismo) las aprenderé a responder contigo, en el intercambio (personalmente, no soy filósofo, más bien yo aprenderé de ti). Nosotros, en el grupo, nos plateamos simplemente la preguntas que mis comentarios dejan ver en contraluz.

    Sobre la dificultad de Luhmann estoy preparando un post con un video que acabamos de hacer en el grupo. El video se llama “filosofía de la técnica”. En parte contextualizo tal dificultad que te soprende y cómo abordarla. El video está en alemán, pero lo estoy comentando en castellano para poder compartirlo con uds.

    saludos,
    GK

  • Geviert-Kreis

    sobre el alemán: apréndelo con entusiasmo, culquier lengua en realidad. Eso de los cinco años para dominarlo, tómalo como un reto, con entusiasmo todo se vuelve breve. El entusiasmo, todo entusiamo, es siempre más grande que cualquier reto. Es suficente salir y asumir el reto. Los alemanes llaman al reto, “heraus-forderung”, es decir, exigir (fordern) a alguien que salga (heraus). Si no se sale a ver quien nos reta (ojo), qué quiere de nosotros, no sabremos nunca cuál es la mejor estrategia (y la táctica) para ponerlo en su sitio. Mirar acanalladamente desde la ventana el reto se dice en alemán “angst vor”, es decir, tener miedo FRENTE a algo, no tener miedo DE algo. Frente a algo quiere decir que el temor es sólo nuestro: aquello que nos llama afuera (heraus), nos esperará pacientemente. Tarde o temprano tenemos que salir. No hay escape ante el reto.

  • Erich Luna

    Hola Giovanni
    Hace mucho que dejé de lado este post y la discusión. De hecho quiero no perder las discusiones de cada entrada. Como no tengo mucha costumbre y experiencia en discusión de blogs, además del no siempre eficiente manejo del tiempo, suelo dejar en el aire las entradas que publico (y sus discusiones respectivas).

    Obviamente no entiendo esto en el sentido de una feliz y municipal-cosmopolita “interacción” de horizontes á la Gamio.

    Esto se me pasó cuando lo leí. Quería saber cuál es tu discrepancia con la lectura de Gonzalo de la Fusión de Horizontes de Gadamer. Mi interés es saber las razones para utilizar esos adjetivos: “feliz”, “municipal-cosmopolita”. Digo esto porque yo a Gonzalo lo he tenido como profesor en estudios generales y me pareció bastante bueno su tratamiento de los temas. De hecho lo considero un amigo y por eso, ahora que releo los comentarios, me llama la atención esto.

    Obviamente no estoy diciendo que no se pueda discrepar con él. Yo creo que Gonzalo y yo debemos tener discrepancias en algunas cosas, pero no sé si la expresión que usaste en realidad pretendía ser más una ofensa que una aclaración. Yo sé que solemos discutir, a veces, apasionadamente. Sin embargo, no me parece nada adecuado aceptar ofensas. Las discrepancias siempre serán bienvenidas. Por eso es que tengo intereses bastante amplios en materia de filosofía política. Por eso te invito a aclarar lo que querías decir para continuar la discusión.

    Este semestre voy a tener dentro de las asistencias de los cursos, que tratar algunos textos de Gadamer. Así que creo que sería bueno ir preparando eso al momento de discutir lo que significa una fusión de horizontes.

    Finalmente, he leído el texto de Gonzalo “Liberalismo y sabiduría del mal”, donde usa la expresión “interacción de horizontes” y creo que la lecttura, si bien no es de las más ortdoxas, tiene un claro propósito de mostrar que la comprensión no tiene que hacernos perder quiénes somos, lo cual creo que le sirve bastante para la formulación del liberalismo “posmetafísico” que suscribe. En todo caso espero, con mucho interés, tus respuestas.

    Muchos saludos y seguimos,
    (No me he perdido… aún)
    Erich

  • Geviert-Kreis

    Intento republicar el comentario. WordPress no lo permitía. Añado y retoco algunas partes. Se considere eventualmente.
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    Saludos Erich,

    Yo no conozco personalmente a Gamio, por lo tanto no puedo tener algún motivo para ofenderlo. Sería una ociosidad, además de inadecuado. Que se hayan hecho alusiones ad hominem recíprocamente algunas vez, según el humor o el tono apasionado del debate como dices, puede haberse dado, pero nunca a nivel de una ofensa. Esto que sea claro. Sobretodo porque sería algo gratuito e innecesario simplemente. Un ofensa, por lo demás, es eficaz siempre oralmente, frente a frente, cara a cara. No es mi estilo. Mis discreprancias con Gamio son, por lo tanto, completamente temáticas, de contenido, método y perspectiva. Son, sobretodo, discrepancias completamente in-distintas e im-personales: para mí, lo que pueda expresar Gamio vale el resto del Combo club o símiles. No hago diferencias, no puedo hacerlas en la distancia. Por lo mismo, si fuese realmente mi intención ofender algún día que la ociosidad me lo conceda (lo dudo), ofendería a todos en bloque, frontal y directamente, sin excepciones.

    Si deseas puedes llamar a todo esto discrepancias ideológicas. Con la única diferencia que ni yo, ni el Geviert-kreis, pretendemos ser la mera “contraposición” (sería legitimar un polo que no existe realmente), porque simplemente no creemos, ni en una (nueva) izquierda, ni en una derecha (y lo digo como politólogo). Puedo discrepar de los Coaligados también y de igual forma, constructivamente si se diese el caso.

    Yo no puedo (nadie puede) discutir sobre un area que no conozco: en este caso callo, participo heurísticamente, y aprendo en silencio lo que el otro tiene que decir. Se debate para aprender, no para imponer, menos para ridiculizar. Yo descubro precisamente a Gamio casualmente mientras él y Cia., tiempo atrás, ridiculizaban a Melendez, el “jorobado”, dándole “notas de lógica”, mientras daba su opinión como politólogo sobre el museo de la memoria. Una opinión contracorriente, si se quiere, pero siempre una opinión:

    http://utero.pe/2009/03/07/mi-memoria-no-es-la-tuya/

    Con “Cia.” me refiero a los Combo Club. Me sorprendió, entonces, el trato hacia melendez, otra persona que tampoco conozco, pero que puedo seguir perfectamente en su su argumentación como politológo. Esta fue mi primera impresión negativa.

    Luego vinieron los temas en común. Si no hay algo en común no se puede debatir. Con esto te hablo de hace mucho tiempo atrás. Ahora he decidido ocupar mejor mi tiempo, por lo tanto no se daría ni siquiera la oportunidad de una ofensa realmente. Dado que me gusta la filosofía, leí, entonces, una vez un artículo suyo donde citaba Gadamer. Me sorprendió la plástica libertad con la cual Gamio se “apropiaba” del término Horizontverschmelzung (fusión de horizontes, digamos). Una cosa es apropiarse de un término o de una perspectiva como tú bien dices, otra cosa es desfigurar, a medida, completamente un término. En nuestro debate, Gamio se justificaba afirmando que no “era ortodoxo” y que lo entendía – en otro debate al respecto – según una hermenéutica “centro-perifería”.

    Yo leía en silencio, con sorpresa. ¿De dónde me sacan (incluído tú ahora) que en la Verschmelzung se “pierde” quienes somos? Aparte el hecho que sepamos bien qué se “fusiona” (verschmelzen) con qué y cómo, me parece un temor producto de una compresión apresurada del término traducido, para no hablar del contexto donde el término es pertinentemente usado en “verdad y método”. El decía que entendía y usaba el término menos ortodoxamente, es decir, como “interacción” de horizontes. Yo rechacé completamente toda esa libre hermenéutica urbano-cartográfica “centro-periférica”. Una hermenéutica que, después de todo, no existe: hay sólo hermenéutica teológica, jurídica y filosófica. De esta última hay una variante franco-americana que se mezcla con la psicología y el “interaccionismo”: es una variante espuria que viene de la hermenéutica aplicada a la literatura. Yo la rechazo completamente, no porque sea un ortodoxo que se contrapone. Por una cuestión de parsimonia simplemente: Más hermenéuticas a medida del propio ego nacen, menos en serio se toma lo que se lee y más “feliz” es el mundo “postmetáfisico” de café. Es, pues, para mí, un psicologismo, producto de la recepción franco-americana de Gadamer, rechazada por Gadamer mismo. Por lo tanto dos veces por rechazar claramente.

    Pero bueno, callé. Después de todo, no siendo filósofo, prefiero aprender en estos casos.

    Luego vinieron los demás debates de corte político-filosófico, un campo donde poco a poco podía decir la mía, digamos. Luego se pasó a Schmitt una vez y ahí si me molesté con esta hermenéutica dos veces “de la perifería”. Mi juicio sobre la “cosmopolita” interacción de horizontes iba tomando forma, poco a poco. Lo “municipal cosmopolita”, surgió cuando, en un debate con Eduardo Hernando – otro linchamiento descarado últimamente -,cavilaba cómo definir apropiadamente todo este esfuerzo intelectual de Gamio y Cia., centrado en una retórica dulzona sobre los DDHH y un eterno consenso sobre el mal para legitimarse. Me refiero obviamente al esfuerzo público de todo ese grupo, que puedo juzgar por lo que leo: que haya(n) sido tu(s) profesor(es), perfecto, no dudo sobre la persona, no me interesa la persona.

    Con el esfuezo público me refiero a ese melifluo “liberalismo de izquierda” “post-liberal”. Me dije: hablar de post-liberalismo en un país que no conoce todavía una auténtica cultura liberal es menos que una tomadura de pelo para las nuevas generaciones. Más bien hablemos de liberalismo sin “post”, ahora sí me agrego al debate con la nueva hegemonía cultural post-senderista. Pedir que sea ahora un liberalismo “de izquierda”, en un país que acaba de liberarse de los comunistas anti-sistema, me parece una completa y oportunista “interacción de horizontes” de corte político. ¿por qué? Porque, es directa o indirectamente una buena manera de legitimar toda esa generación izquierdista anti-sistema y pro-sendero, anterior al proceso de transición democrática actual (para no hablar de los senderistas descorazonados que se han reciclado bien). Gamio critica mucho a los “conservadores” pro-fujimori. De acuerdo, bravo. Habría que pensar también cuántos se han legitimado detrás de la retórica humanitaria de la CVR. Pero bueno, matices dirás.

    Siendo, para mí, su propuesta conpletamente de pasado mañana (¿post-liberalismo en el perú? por favor. Sean buenos liberales obedientes y más realistas primero, sin manierismos) y de anteayer (¿de izquierda? por favor),el “municipalismo cosmopolita” me parecía la única manera de designar apropiadamente todo ese esfuerzo intelectual. Sobretodo para una país que vive un preciso proceso de transición democrática y cambio de elites intelectuales post-sendero (Gramsci dixit). Dado que no soy meramente crítico, propuse una línea diferente: un “liberalismo realista de nueva derecha”:

    http://geviert.wordpress.com/2009/03/24/%c2%bfpor-que-no-existe-una-nueva-derecha-en-el-peru/

    A partir de aquí nace mi crítica al “municipalismo universalista”. Lo “feliz”, nace por toda esa retórica dulzona sobre la “buena vida” y demás. Nosotros desarrollamos – yo y todo el Geviert-Kreis-, una tercera línea, fuera de toda esa retórica universalista.

    En el debate sobre el museo, dimos nuestro punto de vista:

    http://geviert.wordpress.com/2009/03/05/memoria-colectiva-y-comunicacion-politica-el-caso-peruano-aleman-del-museo-de-la-memoria-para-las-victimas-de-la-guerra-interna-en-el-peru/

    y fuimos inmediatamente neutralizados como “extremistas de derecha”, “nazis” (Salas). Pedimos explicaciones sobre la colorida etiqueta. Nada. Comprenderás que escuchar decir estas cosas acá en Alemania, sobretodo desde esa hermenéutica dos, tres veces de la perifería, podía sólo hacernos sonreir. Hasta una socióloga alemana nos atacó, a la cual respondimos punto per punto:

    http://geviert.wordpress.com/2009/03/11/museos-de-la-memoria-cuestiones-de-principio/

    Los DDHH y la fenomenología del conflicto también nos interesan. Por lo tanto propusimos una lectura realista de la fenomenología del conflicto:

    http://geviert.wordpress.com/2009/07/15/guerra-justa-y-guerra-injusta-realismo-politico-y-miseria-de-la-retorica-humanitaria/

    Asi nacieron, poco a poco, las divergencias. Divergencias gratuitas si ves bien, puesto que se proponía una lectura diferente para el debate, no con ofensas. Que nos hayan etiquetado de extremistas o de nazis, si considero una ofensa que nadie me aclara hasta ahora.¿A quién puedo exigirle yo una explicación? Y eso que te comento sobre viejos post y viejos debates. Si lees el último post de Gamio sobre “rechazar la barbarie” podrás notar que tu viejo profesor, a pesar del tiempo, sigue con las misma retórica de cazafantasma, aludiendo que la perpectiva del realismo político tiene algo “nazi” detrás. Qué, no sabe decirlo. Con esto se libera “ocasionalmente” de toda crítica. Ya estamos acostumbrados al ocasionalismo. ¿Qué seriedad puedes encontrar en alguien que vive de contra-modelos éticos a medida (El NS que ni siquiera sabe distiguir del Franquismo, por favor), y necesita de un eterno consenso sobre el mal para legitimar permanentemente su retórica filosófica? Me lo dirás tú.

    Imagino que tú querías saber sólo sobre Gadamer. Bueno, podemos abrir un breve intercambio sobre “Wahrheit und Methode”, de paso se añade nico tal vez.

    Espero haber respondido a tu inquietud.

    un abrazo,
    Giovanni

    PS Sobre Sein und Zeit ya se formó el grupo internacional: vamos a leer la introducción (“exposición de la pregunta”), primero y segundo capítulo: necesidad, estructura, etc y destrucción de la historia de la ontología y demás. Exactamente §1-8.

  • Geviert-Kreis

    Saludos Erich,

    Curioso, pero previsible. Veo que tu profesor considera impelente y necesario tener que esclarecer inmediatamente sus posiciones ante el mínimo estímulo de parte nuestra. Me parece un buen ejercicio. Una muestra de salud. Después de todo lo hemos corregido innunerables veces y de inmediato en sus posts, que, tarde o temprano, esa actidud de necesaria auto-corrección/auto-explicación se tenía que reverberar en todo su aparato de convicciones, valores, y apriorismos, “no-kantianos” “postmetáfisicos”. Bueno, esto vale para todos nosotros y es una reacción fisiológica sana que saludamos. Dado que nos lee atentamente, no importa dónde comentemos, entonces paso a “esclarecer” nuestas “posiciones” desde aquí, en aras de un debate colectivo, sano y respetuoso.

    Es cierto que no somos filósofos-políticos, almenos no en el sentido del cosmopolitismo cívico, glocal, de nueva-izquierda. Nosotros creemos en el realismo político. Nosotros no necesitamos asociar nuestra imagen a autores ilustres (Kant, Rorty, Montaigne, Hegel, etc.). Quien conoce los autores del (neo)realismo político debe saber preguntarse con ellos, debe saber “fusionar” su horizonte hermenéutico con ellos. Quien no los conoce,(se)pregunte. Nosotros lo ayudaremos. La política preferimos hacerla, luego vemos sus consecuencias filosóficamente. La retórica la usamos bien cuando se trata de comunicación política, que conocemos muy bien. Nosotros no hacemos referencias a indeterminados espacios “post-liberales”, sin referentes políticos precisos. ¿Cuál es el el referente político concreto de estos señores, sino la mera hegemonía académica, el buen artículo políticamente correcto, las buenas NGOs, las fundaciones y demás? fácil criticar a todos los partidos, fácil esconderse detrás de ellos.

    La derecha (neo)conservadora alemana (CDU/CSU), con la cual simpatizamos ideológicamente y abiertamente, pertenece a una tradición política impecable, digna de un país democrático consolidado, no en eterna transición política post-conflicto como el vuestro. Comprenderás, entonces, porque nos parece melífluo y dulzón todo ese “post”-liberalismo indeterminado y retórico, siempre referido a todos los actores posibles y a ninguno finalmente. En efecto se trata del:

    punto de vista de “quienes” conciben la “distribución” del “poder político”, las “políticas” de “justicia” distributiva en “lo social”, la “vindicación” de la ciudadanía “activa” en el “sistema político” y la sociedad civil, así como la defensa de los Derechos Humanos como prioridades dentro de la “agenda política” democrática (Gamio, comillas nuestras).

    Quiénes (al plural) son esos actores, no se sabe. Quiénes son los que conciben políticamente y qué, tampoco. Cuál es ese criterio de “ditribución” del “poder político” que aclaman, un misterio. De qué tipo de poder hablan, que no sea la hegemonía académica, no sabemos. Cuáles son precisamente esas “políticas” de justicia, otro misterio de la “buena vida”. A cuál “social” se refieren, a cuál saco donde todo es posible citar para quedar bien con todos como buenos cristianos, no se sabe. Cuál es esa imaginaria ciudadanía “activa”, un gran deseo nostálgico (se lea y repase el jorobado). Quiénes y cómo defienden los DDHH, sin conocer todo el aparato político-militar que está detrás de las políticas de DDHH en vuestra región, otro misterio. Cuáles son esas “prioridades” “dentro”(!) de la “agenda” política (!!) democrática, menos que mera retórica: agendas tienen sólo los actores político-partíticos definidos y sus miembros. Hablar desde “dentro” de una agenda, es pertenecer a ella, asumiendo un rol definido, ya sea de gobierno, político-electoral o ideológico, “de difusión” se dice ahora. ¿Cuál es el referente político preciso aquí?: la política “democrática”. Por favor.

    La misma operación se podría hacer con todos los textos de estos señores. Como puedes ver, todo esto es un bello y fumoso misterio que se diferencia del resto del denominado “izquierdismo” únicamente por el estilo efectista, el tono universalista, glocal, ecuménico (pero deista), y la buena literatura. En efecto, si observamos bien, la supuesta diferencia de toda esta retórica fumosa post-liberal de la vieja concepción “izquierdista”, sería el citado “poder político”. El marxismo “se propondría el logro del “poder político” (Gamio) según su dogma. En esta definición, tu profesor se diferencia inmediatamente después con un par de buenas comillas únicamente. Cuál sea su “poder político por distribuir”, es un misterio. Tal es la gran diferencia, un par de comillas.

    Una retórica fumosa que en Europa, o peor, en inglaterra, se ve sólo en los debates literarios sobre autores y buenas intenciones intelectuales.

    Comprenderás ahora cuánto extraño nos parezca el juego retórico de una “derecha e izquierda”, categorías espaciales completamente obsoletas en el actual análisis polítológico. Quien usa aún estas categorías es porque hace o intenta moverse según la comunicación política (se reflexione). Nosotros hablamos de una nueva derecha, porque ASI hacemos comunicación política, sin retóricas. Si se desea hablar, en cambio, de historia de la ideas políticas, puedo comprenderlo. Se ignora, por lo demás, completamente la naturaleza de los actores políticos, sobretodo de los partidos.

    Después de todo esto, no debemos olvidar algo importante. Todas la opiniones, incluida esta, por más frontal o irónica que puedan ser, son siempre estímulos que vienen de perspectivas diferentes. Este es el sano pluralismo que reconocemos. Nosotros nunca llamaremos a quien opina en modo diferente “un enemigo” como hace tu profesor. Quien busca permanente enemigos imaginarios, cada vez más abstractos e universales hasta hablar de “maldad”, sufre la ansiedad por ser reconocido como su anti-modelo necesario. Nosotros nos limitamos a escuchar al que exprime una opinión diferente para aprender de él, si tiene algo que decirnos. Lo invitamos, por enésima vez, a corregirse inmediatamente. Nosotros no damos a nadie del “enemigo”. Estamos contra estas formas de barbarie.

    Esta es sólo una introducción. Hay un comentario que estoy preparando para ti. En él quiero exponer, como me pediste, qué entiendo yo por Horizontverschmelzung y porqué considero completamente espuria una “interacción” de horizontes.

    Para depurar y concluir esta referencias indirectas ad hominem, te pediría de crear un post sobre Gadamer para abrir el debate adecuadamente. No deseo publicar mi comentario en este lugar, con los comentarios precedentes, peor en un post que trata de Schmitt. Me parece inadecuado.

    mis saludos,

    Giovanni
    Geviert-Kreis Deutschland & Italien.

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