Para una lectura de Das Kapital: sobre las traducciones al español

por Erich Luna

MarxCapital

A partir de un comentario de Juan Olmedo, consideré pertinente hacer una breve diferenciación de las diversas traducciones que se han hecho de El Capital al español.

Considero que ocuparnos de este asunto de la traducción es importante para poder leer El Capital como la obra relevante y fundamental que es, no leerlo pensando en que se trata de Marx, el profeta de la salvación o el demonio responsable de todos los males. Lo que hay que hacer es leer a Marx como el gran filósofo que fue, con todas sus genialidades y limitaciones. Yo únicamente he leído el primer tomo de El Capital de Marx. Al respecto puedo decir algunas precauciones acerca de las ediciones. De todas las traducciones al español que tenemos hay tres que son bastante conocidas.

cartagoLa primera de la que voy a hablar es la traducción que es editada por la Editorial Cartago. Esa es una MUY MALA traducción, ya que llega a omitir cosas importantes (faltan párrafos e incluso PÁGINAS enteras) y porque se basa en la edición francesa de El Capital. Me explico: Marx mandó a traducir El Capital a un amigo suyo al francés. Pero la traducción que hizo este amigo era muy literal y no era muy clara. Marx tuvo que rehacer, casi en su totalidad, la traducción de esta persona.

Lo interesante, por las implicancias de esto, son dos cosas. La primera es que tenemos, hasta cierto punto, una traducción de El Capital de Marx hecha por Marx y aprobada por Marx, cosa que no tenemos en español (por suerte). No creo que es muy bueno esto, aunque a primera vista sí lo parezca. Las razones son básicamente dos: la primera es que el conocimiento del francés no igualará al conocimiento de su propia lengua, por obvias razones. La segunda razón se desprende de la primera, es la que afirma que, dado que Marx hizo esa traducción, entonces es la mejor traducción posible. Esa es la razón por la cual ha habido reticencia entre los franceses a hacer otra traducción, ya que tienen una prologada, traducida y editada por el propio Marx.

Lo segundo es que como Marx es Marx y no un mero traductor (y no digo esto en sentido peyorativo), a medida que fue traduciendo fue agregando y corrigiendo cosas, con lo cual lo que tenemos es UN DAS KAPITAL COMPLETAMENTE ÚNICO y distinto al alemán. Sin embargo, hoy eso puede terminar siendo un lastre, ya que marxistas interesados en estudiar la obra de Marx se ven limitados, aunque muchos no quieran reconocerlo, por una traducción que no es ma mejor que podrían tener y que, además, es más “simple” que el original alemán.

¿A qué nos referimos con lo anterio? A que hay una diferencia esencial con la versión alemana. Y esta diferencia radica en la visión que Marx tenía acerca de las diferencias entre los alemanes y los franceses. Marx pensaba que los alemanes eran un pueblo más filosófico y dispuesto para la teoría, pero pensaba que los franceses estaban mucho más a la acción social y política efectiva. Marx solía decir, coincidiendo hasta cierto punto Hegel y el idealismo alemán en relación a la revolución francesa, que los franceses han hecho lo que los alemanes han pensado. Esto tiene como consecuencia que en el texto Marx simplifique y reduzca el nivel filosófico y conceptual del texto, lo esencial está presente, pero con simplificaciones. Lo que pasa es Marx quería que los franceses terminaran el libro y realizaran la revolución. Otra diferencia es que como los franceses son susceptibles con las críticas a sus autores, Marx matizó y minimizó las críticas a ciertos franceses, con el fin de no ofenderlos (como en el caso Comte).

La segunda traducción de El Capital más conocida es la del Fondo de Culturacapital Económica, hecha por W. Roces. Es una mucho mejor traducción, hecha directamente del alemán, y ha servido bastante bien a muchas generaciones. Sin embargo, adolece también de errores significativos. Hay casos, pocos, donde se omiten NEGACIONES (algo absolutamente terrible), o errores para traducir expresiones y conceptos. Es mucho mejor que la anterior, pero no por ello deja de caer en errores graves. Otra falta que tiene es que carece de un aparato crítico, necesario para abordar, siempre, obras de gran tamaño y relevancia como esta. Pienso que quizá Roces, por la coyuntura, estaba más interesado en traducir más cosas que en hacer un estudio más detenido de El Capital. Su esfuerzo no debe ser desmerecido, pero gracias a Dios ha sido superado por la tercera traducción.

capitalrLa tercera traducción es LA MEJOR traducción del El Capital. Es la hecha por la Editorial Siglo XXI. Es muy buen, al punto de que se jactan de tener la mejor traducción hecha en cualquier lengua. No sé si es que eso sea cierto, pero en realidad el trabajo que han conseguido es impresionante, en lo que a traducciones y ediciones de textos importantes se refiere. Lo que sucede es que, si El Capital en francés es distinto, hay que imaginar lo que pasó con la versión original en alemán. Marx publico dos ediciones en vida y entre la primera y la segunda hizo importantes modificaciones. Hasta ahí tendríamos dos Das Kapital. Y ahora debemos añadir los borradores y observaciones que dejó para una futura edición y que Engels añadió en la tercera y cuarta edición. Con lo cual tenemos CUATRO. La pregunta es.. ¿Cuál es mejor leer? ¿Cuál es el Das Kapital definitivo?

La tradición siempre ha dado primacía a la cuarta, pero los últimos estudios críticos han buscado rescatar la importancia de las demás, sobretodo las ediciones aprobadas por el propio Marx en vida, es decir, la primera y la segunda. La edición de siglo XXI es magnífica porque trae, prácticamente todas, ya que toma como base una de las ediciónes en alemán, pero señala en notas y corchetes lo que las diferentes ediciones traen de distinto. Además, tiene una introducción donde da cuenta de la historia del texto, de sus traducciones y de los errores. Finalmente, viene con notas de Pedro Scaron (el traductor de la obra) que complementan y amplían lo dicho en el texto, para poder tener una mejor lectura del texto. De ahí que, por todos estos beneficios y adiciones al texto, se haya tenido que hacer no en tres tomos, sino en OCHO volúmenes. Yo tengo esa edición y puedo decir que es muy recomendable y puede conseguirse.

Creo que es necesario tomar en cuenta esto para no caer en malas traducciones que obstaculizan la comprensión del magnum opus de Marx. Una buena lectura es necesaria en nuestra época, y creoun mejor tiempo y mejores elementos ahora para hacerla.

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