Marx: tres aspectos aprendidos y la comuna de París

por Erich Luna

Más allá de que uno esté de acuerdo o no con las ideas de Karl Marx, creo que reconocer su relevancia y repercusión en el mundo (tanto intelectual, como social y político) es algo necesario. Por eso creo que he tenido, de alguna manera, algo de suerte para poder leer a Marx desde distintas perspectivas con tres profesores que lo han leído a fondo, desde distintas disciplinas, con distintos enfoques y diversos intereses.

Cuando estudié filosofía leímos básicamente, en el curso de filosofía política con Pepi Patrón, la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, sus manuscritos de París, la Ideología alemana, las tesis de Marx sobre Feuerbach, el Manifiesto del partido comunista y los primeros capítulos de El capital. Los ejes centrales eran los relativos a la ontología que Marx desarrollaba, en estos textos, acerca del hombre, la naturaleza, el trabajo y la alienación/ extrañamiento, además del estatuto de lo que podría ser, en sentido filosófico, el comunismo.

Con Guillermo Rochabrún, en Teoría sociológica 2, leímos también la Ideología alemana, el Manfiiesto del partido comunista, pero además Trabajo asalariado y capitalRevolución y contrarrevolución en Alemania (de Engels) y una carta (que no he encontrado aún), en la que Marx es menos determinista, en lo que al cambio de los modos de producción se refiere, de lo que la ortdoxia tradicional presume (léase esclavismo, feudalismo, capitalismo, comunismo). También, en el curso de Sociología económica, se hizo un seminario sobre el primer tomo de El Capital. Los ejes acá, en ambos cursos, siempre fueron el leer a Marx con la menor cantidad de prenociones marxistas (aquí esta expresión usada en el mal sentido de la palabra) posible, comprender qué podría significar la filosofía de Marx como tarea, quehacer y proyecto, además de cuestionar la visión de una teoría como algo  que se “aplica” a la realidad. El papel crítico, riguroso y cuestionador fue el que primo a lo largo de las lecturas y relecturas.

Finalmente, ahora en la Ciencia política, con Sinesio López hemos leído La guerra civil en Francia y vamos a leer también, eventualmente, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. Los ejes acá buscan rescatar la originalidad y genialidad de marx para analizar críticamente, y de manera profunda, la coyuntura política y social en la que estaba inmerso. Todo esto con el fin de mostrar a un Marx que también daba valor o rescataba ciertas cuestiones relevantes en lo concerniente a lo político. Otro aspecto importante del La guerra civil en Francia es que Marx da ciertas luces sobre lo que al parecer sería la dictadura del proletariado, o qué tipo de Estado cuasi comunista tendría sus mayores simpatías (o menores desagrados): una democracia directa con cargos siempre revocables.

Como el texto sobre la comuna es el último que he leído, me gustaría que compartir este video genial y divertido (que obviamente no excluye para su lectura, sino que más bien creo que nos podría invitar a ella de una manera graciosa). Es un especie de stand-up que valdría la pena ver.

“Marx” sobre la comuna de París

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