Archivo de la etiqueta: ética

Hegel y el moderno problema de la exclusión social

Comparto a continuación los audios de la ponencia que dio hoy Gianfranco Casuso, en el marco del evento “Hegel, 200 años depsués” organizado por el Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP.

Ciro Alegría – Presentación

Gianfranco Casuso – Ponencia

Pregunta 1

Respuesta de Casuso

Pregunta 2 y respuesta de Casuso

Pregunta de Miguel Giusti y respuesta de Casuso

Pregunta de Ciro Alegría y respuesta de Casuso


Maquiavelo I


Introducción a la desigualdad en el Perú

Lo siguiente son los audios y la guía de la cuarta sesión del curso Ética de la Gestión del cual soy profesor este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de Gestión y Alta Dirección. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

Advertencia: la idea de esta sesión era hacer una sesión general, panorámica e introductoria. De ahí que se haya visto, en líneas generales, la historia del Perú centrándose en la desigualdad, con el fin que los alumnos puedan ver ciertas continuidades y rupturas, a través de los procesos. De esta forma se puede prestar atención a la dimensión histórica (y estructural) que posee la desigualdad en nuestro país.

***

[Introducción]

La colonia introdujo nuevos y fuertes elementos de desigualdad durante tres siglos.

[¡Antes no había un "pasado idílico"!]

Se dividió a las poblaciones en dos: una “república de españoles” y una “república de indios”

La colonización también generó significativamente la disminución de la población indígena.

Evangelización agresiva (hoy: “violencia cultural”). Cultura de superioridad: los españoles eran superiores porque gobernaban (poder político), controlaban los recursos (poder económico) y porque estaban “más cerca” de Dios (poder ideológico).

Esto generó luego la escasez de mano de obra indígena. Y esto era esencial, sobre todo, para la extracción de la plata.

Se buscó reubicar a  poblaciones indígenas dispersas para generar esa mano de obra “barata”. El resultado de esto fue la conformación de “reducciones” (con una autoridad indígena encargada de pagar la mano de obra y el tributo – Caciques).

No se pudo mantener la separación: aparecieron los mestizos y se dieron múltiples vínculos comerciales y culturales entre los grupos étnicos.

Se dieron varias revueltas indígenas contra el orden colonial, pero era locales (fragmentación). Pero cuando las presiones también cayeron sobre los mestizos y criollos, se genero una alianza mucho más grande (Rebelión de Tupac Amaru II).

Consecuencias de todo esto: desigualdades políticas, económicas y sociales. Prejuicios, trabajo forzado, fiscalidad, destrucción del liderazgo de los pueblos indígenas (y de sus élites)

Independencia: la liberación vino del exterior (San Martín y Bolviar).

Los indígenas peleaban en ambos ejércitos.

[1821-1895]

Los primeros años de la república fueron inestables, sin “proyecto”. Entre 1826 y 1854 hubo quince presidentes, todos ellos militares.

La independencia no modificó de manera esencial las reglas sobre la propiedad de los recursos: tierras, minas, concesiones comerciales. Lo que cambió fue quién “controlaba el botín”.

Lo que sí se produjo fue una reducción en la fiscalidad. Esto alivió a los indígenas, pero dejó al Estado sin recursos.

1839: Lima deviene la nueva capital (ya no Cuzco).

Este es un giro importante porque hasta ese entonces la Sierra había sido la “fortaleza” y el “eje” del país (mano de obra, recursos, textiles).

[Previamente Potosí había pasado a la administración del virrey de Buenos Aires en 1997]

[Cuando se vio que era necesario el tributo indígena para la manutención del Estado, se optó por reponerla con el nombre de "contribución indígena"]

Luego aparece el primer gran auge exportador: el guano (excremento de aves acumulado en islas costeñas). Y esto apenas necesitaba de la Sierra. Se explotó a los culíes chinos.

Las rentas se usaron para consolidar el poder de la capital.

[Se abolió la "contribución indígena"]

En la Sierra las relaciones tradicionales no fueron transformadas de manera sustantiva. Los mediadores que reemplazaron a la élite indígena fueron los “gamonales”. Ellos controlaban las oportunidades de los indígenas: acceso a tierras, educación, toma de decisiones, movilización colectiva. Las relaciones eran básicamente de patronazgo, clientelismo, explotación y protección.

Las haciendas devinieron centros de poder económico, cultural, político y militar.

Se trató de una monopolización del acceso al poder y a las oportunidades, a través de una red de obligaciones y posibilidades. Esto configuró una determinada cultura y actitudes en la población.

Cuando el guano colapsa (bienes sustitutos), se volvió a imponer la “contribución indígena” (1866) y esto generó resistencias que fueron controladas con represión.

Pero como, entre otras cosas, se habían construido ferrocarriles con créditos basados en las futuras ganancias del guano, la deuda pública pasó a ser un grave problema.

1879-1883: Guerra con Chile: costosa derrota y ocupación chilena en la costa y en la sierra central.

Las élites culparon a los indígenas por la derrota (“chivo expiatorio”). Un ejemplo de esta visión se encuentra en Ricardo Palma.

Una propuesta que gozó de popularidad fue la promoción de inmigración europea. La otra (por la inviabilidad de la primera) fue pensar que los indígenas podrían ser educados y civilizados.

Aún así, continuo en la práctica un patrón de crecimiento que no tenía necesidad de modernizar la sierra (¡mucho menos la selva!).

En 1895 se da una ley electoral que limitó el sufragio a los que sabían leer y escribir. La población alfabeta era básicamente costeña. Se redujo aún más la posibilidad conformar una élite política.

El Estado no tuvo planes desarrollistas. Fue en todo caso centralista (y esto también se explica, en parte, debido a que la gran mayoría de electores residía ahí).

En la medida en que pudieron sucederse posibilidades para exportar (modelo primario-exportador), no habían incentivos para cosas como buscar el crecimiento del mercado interno o la industrialización.

A lo largo de las décadas de la primera mitad del siglo XX, las políticas comerciales terminaron perjudicando a la sierra (a la agricultura y a la producción alimentaria).

De las 800 fortunas más grandes dejadas (por fallecimiento) entre 1916 y 1969, solamente el 12% eran de nacidos de la sierra (ninguna de la selva).

En 1940, el censo decía que había un 53% de blancos y un 46% de indios. Los indios vivían en comunidades rurales. Los mestizos en urbes grandes y en pueblos periféricos. Los blancos vivían en las principales ciudades, sobre todo en Lima. La emigración transformó esto.

Las políticas sociales y de bienestar funcionaban para un sector formal muy reducido que no pudo ampliarse a la velocidad con que crecían el sector urbano informal (sector que iba siendo integrado por campesinos indígenas). De la exclusión rural, se pasó a la exclusión urbana.

Ya en los 60s, la palabra mestizo no era “racial”, sino “cultural”: modernización (ciudadanía, progreso, español, educación, urbanización).

Ideal: asumir las tecnologías, costumbres y modos de vida modernos (de los blancos-mestizos), pero rindiendo tributo a su pasado, glorificando el pasado indígena. Lo aborigen se transforma en producto cultural: museos, folclore, turismo.

Ahora, en la sierra central y en la costa, los procesos económicos (algodón, azúcar, minería) sí generaron transformaciones importantes  en lo que a formas de producción y relaciones sociales se refiere. Se dieron relaciones salariales, sindicalización, politización y eventual movilización.

En la sierra sur se mantuvo el sistema tradicional (“gamonalismo”) que fue debilitándose progresivamente (problemas económicos y falta de respaldo político). De ahí que surgiesen oleadas de movilizaciones campesinas a lo largo de la mitad del siglo XX (tomas de tierra, un centenar de invasiones).

Las propuestas que se perseguían para hacer una reforma agraria y transformar estas relaciones económico-sociales tradicioanles fueon sucesivamente bloqueadas por el APRA (¡el partido del pueblo respaldó a las élites terratenientes y a los odrístas que antes había combatido!).

Esto iba de la mano con una crisis económica que contribuía a la imagen de que la oligarquía “había fracasado”.

1968: Golpe de Velasco Alvarado. La idea era realizar una reforma agraria seria para evitar mayores levantamientos y una eventual revolución. Esta reforma, iniciada en 1969, fue radical y marcó el fin del sistema de haciendas.

Hubo nacionalización y expropiación, pero poca redistribución de tierra entre los campesinos. En 1974 apenas el 9% de las tierras fue repartido entre las comunidades campesinas indígenas. El campesino empezó a percibir que lo que se estaba conformando era una “nueva hacienda”, una “hacienda estatal”. A pesar del radicalismo, fue un fracaso este intento de transformar y modernizar la sociedad en el campo.

Hacia 1980 se regresa a la democracia. Pero aquí también se inicia otro proceso: la violencia política (Sendero Luminoso), que surgió en Ayacucho, la región más indígena y desigual del Perú.

Sendero Luminoso no se fijó en los campesinos. Busco cooptar sobre todo a los jóvenes indígenas que emigraban a la ciudad en busca de educación en busca de educación y algo mejor que la vida rural de sus padres.

Llegó a controlar los comedores, las residencias universitarias, el transporte. Con esto se obtenía el respaldo de los estudiantes, sobre todo de los estudiantes más pobres.

Al comienzo, el Estado no le dio mayor importancia o atención. Luego, durante el primer gobierno de Belaunde, se mandó a las Fuerzas Armadas sin la inteligencia adecuada, generándose abusos hacia la población indígena, por parte de ambos bandos (en la práctica, los campesinos eran tratados como seres inferiores, incluso como “carne de cañón”). En zonas urbanas los migrantes empezaron a ser equiparados, prácticamente, a ser “sospechosos de terrorismo”.

Este proceso iba de la mano de una grave crisis económica (crisis de la deuda y luego ¡hiperinflación!) y de un desastre: El Niño, que produjo inundaciones en el norte y sequías en el sur, además de narcotráfico (a fines de los 80 la cocaína era la más grande exportación del país).

1980-1985: El primer gobierno de Belaunde: crisis de la deuda externa, fenómeno de El Niño, producción de droga, insurgencia de grupos armados y violación a los derechos humanos.

Se generó declive económico, descapitalización del empresariado, empobrecimiento, pesimismo, desafección. Aumentó la informalidad.

1985-1990: El primer gobierno de García: rechazo a las exigencias de los organismos financieros internacionales, posiciones nacionalistas, políticas “heterodoxas”, aumento del gasto público, corrupción y violaciones a los derechos humanos. Gran inflación, crisis económica e intento fallido de estatizar la banca. Aumento de los conflictos sociales.

Descrédito de la política y de los partidos, grupos insurgentes y narcotráfico.

1990-2000: crisis orgánica del sistema social y político. Rechazo al orden institucional, partidos, dirigentes. Incapacidad de la clase política. Aparecen los outsiders (sale elegido Fujimori) con discursos antipolíticos.

["Outsider": respaldo debido a que carece de partido y a que posee una etnicidad nipona ("marginal")]

En contra de las ideologías, la “partidocracia”, las instituciones democráticas. Se aboga por el manejo técnico y pragmático de la gestión pública.

Fujimori usa esto, contando con el apoyo de los poderes fácticos nacionales e internacionales para dar el autogolpe de 1992. Hay apoyo popular a sus medidas.

Privatización, liberación, atracción de capitales extranjeros, reducción de aranceles.

Se logra disminuir a la inflación y desmantelar a los grupos insurgentes. Se despliegan políticas asistencialistas y redes clientelares (patronazgo, desde el Ministerio de la Presidencia, FONCODES y PRONAA).

Se genera la SUNAT y la SUNAD. La recaudación tributaria subió del 4.9 % del PBI al 13.4% en el período 1990-1995.

Se avanzó en infraestructura rural: carreteras, escuelas, clínicas, electrificación, planes de irrigación de pequeña escala.

[1994-1997: auge del oro. Las comunidades denunciaban que la minería se apropiaba de sus tierras. Fines de los 90s: aproximadamente cuarenta conflictos sociales en torno a la minería. Cuestiones medioambientales también: agua, alimentos, etc. Esto afectaba básicamente a la población indígena]

Casos de corrupción sistemática y violaciones a los derechos humanos.

Se adoptan políticas neoliberales y se aplican mecanismos ilegales para controlar a la población y reprimir a la oposición.

Crisis asiática de fin de siglo y destape de la corrupción: aumento de la oposición democrática (nacional e internacional).

2001: Transición democrática de Paniagua.

2001-2006: Gobierno de Toledo: tuvo que afrontar la recesión económica y la corrupción. No había organización, ni apoyo para reformar las instituciones estatales.

Siguió primando una visión tecnocrática.

El Acuerdo Nacional, la descentralización de la administración pública y los programas de alivio a la pobreza no pudieron disminuir las crecientes protestas regionales y sectoriales. Consecuencia: elevados índices de desaprobación.

2006-2011: surge de nuevo un outsider: Ollanta Humala. Rechazaba el sistema y proponía un programa nacionalista. Contó con apoyo de la sierra y selva (donde el abandono del Estado ha sido histórico).

Esta amenaza generó interés por las desigualdades sociales, étnicas y regionales. Los empresarios empiezan a pensar en “inclusión”.

Se elige a García como “mal menor”. Salió elegido y abandonó sus promesas de “cambio responsable”. Tuvo una posición tecnocrática y neoliberal.

Mantuvo la política económica, promoviendo las inversiones destinadas a la explotación de los recursos naturales y de grandes obras. Sin embargo, no se preocupaba de las consecuencias sociales.

Insólito crecimiento económico con baja inflación y mayores ingresos fiscales.

2001-2010: el país creció 32% con Toledo y 40% con García.

El PBI creció 7.2% por año.

El empleo formal se incrementó en 39.9% y el informal en 18.2%.

La pobreza se redujo de 49% a 31% y la extrema pobreza paso del 17% al 12%.

La tasa de ingreso en zonas urbanas creció 25% y 32% en zonas rurales.

García fue adquiriendo cada vez más el apoyo de empresarios, autoridades eclesiásticas, medios de comunicación, expertos internacionales, agendas calificadoras de riesgo.

Se piensa que el Perú es un “modelo de éxito”.

Hay éxito, pero siguen las críticas al “modelo”: el crecimiento económico y las mejoras en los ingresos familiares no han acortado las brechas sociales, regionales y entre las zonas urbanas y rurales.

Ha habido un creciente malestar social expresado en conflictos y protestas sociales que ninguno de los dos gobiernos ha podido resolver de manera satisfactoria.

Zonas urbanas: demandas salariales y mejores condiciones laborales.

Zonas rurales y regionales: conflictos ambientales entre ciudadanos, empresas extractivas y gobierno. Como son locales, el gobierno suele ignorarlos, a menos que pongan en peligro a la inversión. En unos casos a cedido a las demandas sociales; en otros, ha usado represión, generando muertos y heridos.

El discurso oficial aquí ha sido lo que García llamó “El síndrome del perro del hortelano”.

El abandono del Estado, la distribución desigual y regional de los beneficios económicos hacen comprensible el hecho de que en medio esta bonanza económica, el Perú tenga altos índices de desaprobación de las autoridades, de los poderes públicos y de la democracia, de desconfianza, inseguridad y pesimismo frente al futuro.

Frente a esto, los críticos del “modelo” sostienen que agudiza la desigualdad y reduce muy lentamente la pobreza. La idea es mantener los equilibrios macroeconómicos, la inversión privada, la legalidad democrática, al mismo tiempo que se promuevan políticas redistributivas del Estado.

Los defensores del “modelo” sostienen que las políticas económicas actuales reducen la pobreza y facilitan la movilidad social, incorporando a más ciudadanos al mercado.

2011: Ollanta Humala obtiene 31% en las elecciones con propuestas radicales. Keiko Fujimori obtiene 23% reivindicando al gobierno autoritario de su padre. Los extremos congregaban al 55% del electorado.

Para ganar, Humala ofreció moderar su discurso y hablar de “crecimiento con inclusión social”. Queda ahora pendiente ver si podrá cumplir significativamente esa propuesta.

***

La bibliografía básica usada para esta sesión histórica fue: Thorp, Rosemary y Maritza Paredes, La etnicidad y la persistencia de la desigualdad. El caso peruano, Lima: IEP, 2011; y Cotler, Julio, “Introducción”, en: Cotler, Julio y Ricardo Cuenca (eds.), Las desigualdades en el Perú: Balances críticos, Lima: IEP, 2011.


Maquiavelo I

Lo siguiente es el audio y la guía de la primera sesión de prácticas del curso de Teoría política moderna del cual soy asistente este semestre. La primera sesión tuvo por tema algunas cuestiones introductorias, pero centrales, del pensamiento político de Maquiavelo. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de sexto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

***

 1. Introducción.

[Nuestro tema es la teoría política moderna: vamos a intentar presentar y discutir la generación de la visión moderna de la política, lo cual va de la mano con nuevas concepciones sobre el ser humano, la ciencia y la relación con los demás. Estos cambios se expresan en el surgimiento del Estado moderno, uno de los hilos centrales de nuestro curso. Nosotros veremos cómo ha ido desarrollándose la reflexión teórica en torno a estos temas]

[Nuestro punto de partida es Maquiavelo]

 [Maquiavelo articuló las bases fundamentales de la política moderna, de la cual somos herederos. Es con él con quien ya podemos empezarnos a sentir como “en casa”, algo que Hegel pensaba de Descartes y el inicio de la filosofía moderna y que menciona en sus Lecciones sobre la historia de la filosofía. Esa es la razón por la cual nuestro curso de “Teoría política moderna” se inicia con él]

[¿Leer a Maquiavelo no es como leer a Nietzsche? Es un autor que subvierte y trastoca muchas de nuestras creencias, mucho de nuestro sentido común “políticamente correcto”]

  

§ 2. Hacia la política moderna (filosofía, ética y la autonomía de lo político).

 Maquiavelo va a concebir a la política como un campo (más) “autónomo” de estudio, como una región propia de la existencia humana, dotada de sus propias características. Se va a distanciar, en parte de la visión filosófica tradicional de la antigüedad:

“Llegaremos a reinos o repúblicas imaginarios si nos orientamos por el modo en que debieran vivir los hombres, en la virtud. Eso fue, exactamente, lo que hicieron los filósofos clásicos. Llegaron así a los mejores regímenes de La República y de la Política. Pero al hablar de reinos imaginarios, Maquiavelo no sólo está pensando en los filósofos; también piensa en el reino de Dios que desde su punto de vista es un invento de visionarios, pues, como lo dijo su discípulo Spinoza, la justicia sólo reina donde reinan los hombres justos. Pero, según los filósofos, la realización del régimen mejor es posible pero muy improbable. Según Platón, su realización depende literalmente de una coincidencia, de una coincidencia muy improbable: la coincidencia de la filosofía y el poder político” (Strauss, 289).

Por eso es que no tenía interés en la filosofía tradicional para con la política.

Sus observaciones buscaban generar máximas que sirvieran al estadista.

Nos da la conclusión de que la política es más compleja en la práctica que en la teoría.

Nos propone (de manera similar a Hobbes) que los pactos que no descansan en la espada (fuerza) no son buenos para fundar el orden político.

“Las medidas políticas y militares son casi el único objeto de su interés, y las separa casi por completo de toda consideración religiosa, moral y social, salvo en la medida en que éstas afectan a los expedientes políticos” (Sabine, 270).

Dentro de su pensamiento existe una (creciente y progresiva) separación entre la política y la moral (ética) que va a ser transversal a toda su argumentación, y que lo diferencia, por ejemplo, de Aristóteles o de Platón (y, en general, del pensamiento político clásico).

En ella no se aprecia, como en casos anteriores, la idea de que el buen político tenga que ser “bueno”, “virtuoso” o “moral”, donde la ética y la política son imposibles de separar.

La tesis de Maquiavelo es que no hay una conexión necesaria, esencial o intrínseca entre la virtud del gobernante y una “buena polis”; y, en general, más bien, que el “campo”, “región” o “dominio” de la política es distinto y no reducible al de la moral.

Esto va a implicar decir que la política posee su ámbito propio.

[Mucho después, Max Weber en sus conferencias de 1919 sobre La ciencia como vocación y La política como vocación distinguirá entre la ciencia y la política, mostrando otro aspecto de la especificidad de lo político mismo: la política es “hacer un pacto con el diablo” y seguir el “sermón de la montaña” (o el principismo kantiano) solamente es posible “dentro de la universidad”]

A diferencia del pensamiento clásico, el hombre no es considerado ya como un animal político, entendiendo por esto la idea de que el ser humano es esencialmente un ser que vive en comunidad y que, si quiere ser fiel a su esencial intrínseca debe buscar el bien (común) de su comunidad.

Maquiavelo va a pensar que lo político del ser humano excede dicha visión ideal de la relación entre el ser humano y su comunidad política, entre los gobernados y el gobernante.

De lo que se trata es de que la política no solamente implica “comunidad”, “armonía”, “organicidad”, sino que alberga la posibilidad de “antagonismo” y “conflicto”. Esto último va a ser central en su reflexión sobre las repúblicas.

Por haber sido funcionario público, usa su experiencia y su formación histórica para exponer su saber político y adecuarlo al análisis de la realidad.

¿Cuál va a ser ahora, entonces, la finalidad de la política?: conservar y aumentar el poder político, sobre todo en el caso de los principados; y conservar la libertad cívica, sobre todo en el caso de las repúblicas.

Criterio: el éxito en la consecución de este propósito.

No importa si las medidas son, en determinados casos, crueles, desleales o injustas.

“Maquiavelo es el único pensador político cuyo nombre ha entrado en el uso común para designar un tipo de política que existe y que seguirá existiendo cualquiera sea su influencia, una política guiada exclusivamente por consideraciones de conveniencia, que emplea todos los medios, justos o injustos, el acero o el veneno, para alcanzar sus fines –siendo su fin el engrandecimiento de la propia patria-, pero también poniendo a la patria al servicio del engrandecimiento del político o el estadista, o del propio partido. Pero si este fenómeno es tan viejo como la sociedad política misma, ¿por qué se le ha dado el nombre de Maquiavelo, que pensó o escribió  hace relativamente poco tiempo, unos 500 años? Maquiavelo fue el primero en defenderlo de manera pública en libros, con su nombre bajo el título. Maquiavelo lo hizo públicamente defendible. Esto significa que su realización, sea detestable o admirable, no puede interpretarse en términos de la política misma, o de la historia de la política –digamos, en los términos del Renacimiento italiano- sino sólo en materia de pensamiento político, de filosofía política, de la historia de la filosofía política” (Strauss, 286-287).

 

§ 3. Virtud y Fortuna.

 Maquiavelo menciona que existen dos elementos que rigen en el ser humano, en su existencia concreta e histórica: la virtud y la fortuna.

[Esa es la razón por la cual, asumo, el blog de Martín Tanaka se llama “Virtú e Fortuna”]

a) “Fortuna”.

 Buena diosa, aliada.

Honores, riquezas, influencias (Séneca).

Gloria, honor, poder (Salustio).

Honor y gloria (Cicerón).

Todos los hombres desean alcanzar los bienes de la fortuna.

¿Cómo persuadir a la “Fortuna” de que permanezca con nosotros? Es una diosa, pero es finalmente una mujer.

[Creo que esto, aunque suene machista, puede ser interesante para pensar la fortuna. De la misma manera que con las mujeres, nadie entiende cómo opera la fortuna, o qué quiere de nosotros.

En la misma línea, Sigmund Freud, el padre del Psicoanálisis, es conocido por haber dicho lo siguiente: “He aquí la gran incógnita que no he podido resolver, a pesar de mis treinta años de investigación sobre el alma femenina: ¿Qué es lo que quiere la mujer?” (Nosotros podríamos preguntar "¿Qué es lo que quiere la fortuna?")]

“La realización del régimen mejor depende del azar, de la Fortuna, es decir, de algo que está por esencia fuera de todo dominio humano. Sin embargo, según Maquiavelo, Fortuna es una mujer y, como tal, hay que golpearla a menudo para mantenerla tranquila; la Fortuna puede ser vencida por el tipo debido de hombre. Hay una conexión entre esta actitud hacia la Fortuna y la orientación por la cual muchos viven: al rebajar las normas de la excelencia política, garantizamos la realización del único tipo de orden político que es posible en principio” (Strauss, 289).

El cristianismo transformó esta concepción.

La “fortuna” se empezó a pensar como un poder ciego (Boecio).

El Renacimiento quiso regresar a la concepción latina de la fortuna.

¿Y la libertad?

No es absoluta.

La fortuna puede ser dueña de cómo la mitad de nuestras acciones.

La mujer se siente atraída por la virtus.

b) “Virtú”

 Verdadera hombría, valor viril.

La falta de virtus genera ira y odio en la diosa.

La fortuna puede sentir placer por el maltrato del hombre viril.

Sometimiento, maltrato, dominación.

¿Cuál es el objetivo que persigue el hombre de virtus que quiera a la fortuna de su lado?

Mantener el control del sistema vigente de gobierno.

Se buscan los bienes de la fortuna: el honor y la gloria.

Virtú: “conjunto de cualidades capaces de hacer frente a los vaivenes dela Fortuna, de atraer el favor de la diosa y remontarse en consecuencia a las alturas de la fama principesca, logrando honor y gloria para sí mismo y seguridad para su propio gobierno” (Skinner, pág. 54).

Los moralistas romanos pensaban que involucraba lo siguiente:

Prudencia, justicia, fortaleza y templanza (Cicerón y Platón). Honestidad, magnanimidad, liberalidad.

El principio que subyace a la visión “clásica”: el comportamiento es siempre racional.

“La honradez es la mejor política”. Política y moral van juntos. De no hacerlo el gobernante recibirá el castigo divino.

Maquiavelo critica esto.

Sostiene que está de acuerdo con los fines: mantener el control, el poder, el orden, así como obtener honor, gloria y los bienes de la Fortuna.

Sin embargo, cree que es equivocado que los medios morales son siempre los mejores medios para conseguir estos fines.

La mayoría de hombres no son buenos. Para proteger estos intereses, el príncipe no puede comportarse como si todos fueran buenos. Si lo hace, terminará siendo destruido.

En pocas palabras, no siempre es racional ser moral.

¿Y frente a la objeción del “castigo eterno”? Maquiavelo… guarda silencio.

Un príncipe prudente debe guiarse por los dictados de la necesidad.

Se trata de “saber hacer el mal” cuando “es necesario”.

Para mantener el gobierno, a veces es necesario actuar en contra de la verdad, de la caridad, de la humanidad y de la religión.

“La clave de un gobierno pleno de éxito está en reconocer la fuerza de las circunstancias, aceptando lo que la necesidad dicta, y armonizando el propio comportamiento con los tiempos” (Skinner, pág. 58).

-Virtú: Disposición a hacer lo que la necesidad dicte, sea esto bueno o malo.

Maquiavelo celebró como César Borgia expuso el cadáver de Rimirro de Orco (un subordinado que estaba ganando impopularidad y odio entre el pueblo) como sacrifico para la ira del pueblo.

Pero, a pesar de comportarse a veces perversamente, el príncipe no debe aparecer como perverso, ya que busca (recuérdese) el honor y la gloria.

Caso fallido: Agátocles.

No solamente, pues, necesita poseer las cualidades antes mencionadas. Es importante, también, aparentar poseerlas.

La virtud (“virtú” y no “areté” o “virtus”), que no tiene que ser entendida necesariamente como la virtud aristotélica (pues acepta la violencia y la crueldad, o potenciales elementos que llamaríamos quizá “inmorales”), consiste en toda excelencia humana que nos permite comportarnos de la mejor manera con respecto a la fortuna, ya sea a modo de previsión o decisión (para la política, cuyos fines ya hemos mencionado).

“El nuevo ‘deber’ de Maquiavelo exige, pues, el empleo juicioso y enérgico a la vez de la virtud y del vicio, según exijan las circunstancias. La juiciosa alternación de virtud y de vicio es virtud (virtú) en su interpretación del término” (Strauss, 290).

 

§ 4. El fin y los medios.

Es preciso, además, aclarar la siguiente pregunta, lugar común de lo que se suele decir sobre Maquiavelo: ¿el fin justifica los medios?

[¿Es acaso Maquiavelo este “idiota malvado” que pensaba que siempre debemos hacer cualquier cosa, no importa qué con tal de acceder a los fines?]

Dicha frase no se encuentra sostenida textualmente por Maquiavelo, pero suele inferirse de su obra. Podemos, en base a lo anterior, desarrollar algunas líneas de interpretación posibles:

El justifica los medios tiene como marco de posibilidad la virtú del gobernante y la fortuna con la que cuenta.

Maquiavelo no sostiene que el fin es cualquier capricho del gobernante.

Para él, los fines del principado tienen que ver con conservar y aumentar el poder político, mientras que en la república se promueve la conservación de la libertad cívica y la búsqueda del bien común.

Anteponer cualquier otra cosa a los fines inherentes a dichos regímenes sería mera corrupción.

Son dichos fines los que justifican hacer “lo necesario” (y contar con virtú y fortuna es clave para ello).

No ser consciente de lo que es posible y obrar en contra de lo que se puede es falta de conocimiento de lo político (es carecer de virtú).

No se trata pues, de ninguna manera, de un mero capricho.

§ 5. El segundo canciller.

 Florencia Siglo XV – “Ciudades-estado” italianas.

Fue segundo canciller de la república florentina (¡A los 29 años!).

Estudios: Studia humanitatis (ideales pedagógicos de Cicerón – Roma)

“Humanidades”: latín, retórica, historia antigua, filosofía moral.

Valores:

Complacencia en subordinar los intereses privados al bien público. Luchas contra la corrupción y la tiranía. Ambición para alcanzar los objetivos más nobles: el honor y la gloria (de nuestro país y de nosotros mismos).

¿Qué tenía que hacer?

Correspondencia de la administración de los territorios.

Servir a los “Diez dela Guerra”.

Relaciones extranjeras y diplomáticas de la república.

¿A quiénes conoció?

Luis XII de Francia.

César Borgia: Lo critica por confiar en la pura fortuna. Arrogante por la confianza que tenía en sí mismo.

Maximiliano: el sacro romano emperador (Jefe dela Casa Habsburgo, casa que llega hasta Carlos de Habsburgo-Lorena, príncipe de Austria). Era inepto, negligente y crédulo: gobierno endeble, incertidumbre. Precavido y extremadamente dubitativo.

Alejandro VI: Padre de César Borgia: trató mal a Juan II.

Pío III: fue Papa solamente 26 días.

Juan II (conflicto con César Borgia): Gran guerrero. Los tiempos estuvieron en consonancia con sus acciones. Impetuoso y sobreexcitado. Maquivelo celebró cómo no cumplió sus promesas a César Borgia.

Se alió con Fernando de España (suscribióla SantaAlianza) e inició una cruzada contra Francia. Pasaron por Italia, pero Florencia no suscribió la alianza (se mostró dubitativa). Arrasaron con todo, se disolvió la república y los Médici regresaron.

La debilidad básica de todos ellos:

Fatal inflexibilidad ante las cambiantes circunstancias (querían reformar su tiempo según el molde de sus personalidades).

Hubieran tenido (más) éxito si es que hubiesen amoldado sus personalidades a las exigencias de los tiempos.

Entonces, en 1512 (cuando se disuelve la república), Maquiavelo se queda sin chamba (¡A los 43 años!). Pero eso no es lo peor: en 1513 lo acusan injustamente de haber sido parte de una conspiración contra los Médici. Se le torturó y condenó a prisión.

Ese mismo año muere Julio II y el cardenal Giovanni de Médici va a Roma a volverse el flamante nuevo Papa: León X (¡primer Papa florentino!).

La ciudad lo celebró y se hizo una amnistía: Maquiavelo salió libre (y desempleado).

Empieza aquí a reflexionar sistemáticamente sobre su experiencia diplomática, sobre las lecciones del gobierno y sobre el papel del gobierno.


Sobre “ética” y la distinción habermasiada de los tres usos de la razón práctica

Lo siguiente es el audio y la guía de la primera sesión del curso Ética de la Gestión del cual soy profesor este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de Gestión y Alta Dirección. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

***

Audio:

§ 1. “Ética”.

La palabra ética alude a una concepción o sistema de creencias, pero también a una manera de vivir.

La concepción no tiene que ser explícita en todas las personas, pero todos viven de alguna manera.

¿Cómo se enseña esto? ¿Teóricamente? ¿Prácticamente? ¿Nuestro curso?

Ética como criterio del que nos valemos para establecer una jerarquía de valor entre nuestras acciones.

[Giusti - El sentido de la Ética]

Ethos”: carácter y costumbres. Se busca examinar en la ética el mejor “sistema de costumbres”.

La ciencia se ocupa de la verdad o la falsedad de los conocimiento, y se vale para ello de una metodología descriptiva o explicativa, que se refiere a lo que es, a la realidad existente.

El arte se ocupa de la belleza o la fealdad de la naturaleza o las creaciones humanas, y se vale para ello de una metodología estéticamente apreciativa, que se refiere al gusto o a la necesidad humana de representarse el mundo.

La ética se ocupa de la bondad o la maldad de las acciones humanas, y se vale para ello de una metodología  estrictamente valorativa o prescriptiva, que se refiere a lo que debería ser, a la mejor manera de vivir.

Las organizaciones requieren de ciencia y de ética (¡y hasta de estética!).

La ética es una concepción valorativa de la vida, busca establecer cuál es la mejor manera de vivir. Puede ser explícita en una teoría ética o implícita en la práctica concreta de una persona o un grupo.

Paradigmas de la ética:

1. Paradigma del bien común o de la felicidad: la mejor manera de vivir es respetar y cultivar el sistema de valores (el ethos) de la propia comunidad. Tradición y valores. Aristóteles. Forma de vida más plena. Ideales de excelencia de la comunidad y participación política. Sustancialismo. Valores y virtudes, sentimientos, emociones. Ideal de un nosotros (“cristianos”, “peruanos”, etc). Riesgo: fundamentalismo. Contextualista (“nación”, “etnia”, “religión”, etc.). Puede ser expansivo o excluyente.

2. Paradigma de la autonomía o de la justicia: la mejor manera de vivir es construir una sociedad justa para todos los seres humanos. Respeto y libertad para cada individuo. Normas o principios de acción. Formalismo. Kant. Libertad que se afirma en el respeto a la libertad de todos. Autonomía: capacidad de cada individuo para pensar y decidir por sí mismo (“darse su propia ley”). Justa es la sociedad que respeta la autonomía de todos, al margen del ethos particular de cada uno. Regla general: la imparcialidad. Se trata de conciliar la libertad individual y de constituir un consenso universal. De lo que se trata es de buscar un principio general. La ética debe darnos no contenidos valorativos, sino procedimientos para discriminar si los contenidos de cada uno son conciliables con el libre ejercicio de la libertad de todos. La regla de la mayoría democrática y la libertad de expresión son ejemplos de esto.

Perspectiva de la tercera persona. Hay que hacer el esfuerzo de tomar la posición de un observador (imparcial). Ética universalista (para todos los seres humanos).

¿Debemos optar? ¿Para la gestión?

No es un problema zanjado. Es uno de los problema de nuestra época.

Conciliar universalidad y particularidad, igualdad y diferencia.

 

§ 2. Habermas: los tres usos de la razón práctica.

La discusión en la filosofía práctica contemporánea se nutre esencialmente de tres fuentes: la ética aristotélica, el utilitarismo y la teoría moral kantiana.

La filosofía hegeliana busca hacer una síntesis entre Kant y Aristóteles (comunidad y libertad individual). Los comunitaristas heredan esto dando primacía a la ética aristotélica de los bienes y la ética del discurso lo hace a través de una lectura intersubjetiva del imperativo categórico.

La ética del discurso parte de lo que considera las presuposiciones inevitables de la práctica argumentativa que hacemos con los demás. Se trata de una acción orientada al entendimiento (consenso).

  1. Dentro de los problemas prácticos (de los más simples a los más complejos, de los más cotidianos a los más excepcionales o extraordinarios), un primer problema es el relativo a la elección de medios para determinados fines.

Se trata de técnicas o estrategias para tomar decisiones y resolver problemas. Tales son las tareas de tipo pragmáticas. Acá se asumen como dados nuestros fines y preferencias (valores). Se trata de una acción estratégica.

[Si quiero sacar una buen nota en este curso, tengo que buscar los mejores medios para ese fin] [¿Cuáles serían esos medios?]

Cuando pensamos en cuestiones “técnicas” (algo que los medios de comunicación mencionan mucho hoy) estamos pensando pragmáticamente: hay un problema, hay una solución y hay una o pocas maneras muy eficientes de resolverlo.

Sin embargo, este tipo de racionalidad difícilmente problematiza la formulación de problemas y las propuestas de solución a éstos. Se preocupa por los medios, pero no por los fines.

  1. Otro campo es el de la deliberación moral, donde se trata de discutir los fines.

En las decisiones importantes de nuestra vida, las preguntas que nos surgen son “¿Quién soy? ¿Quién quiero llegar a ser?”.

Son cuestiones que debemos justificar que tienen que ver con la idea aristotélica de “vida buena”.

Esta reflexión filosófica sobre la búsqueda de lo bueno es lo que tradicionalmente llamamos ética (bien e ideales). Se trata de “valoraciones fuertes”, de lo que consideramos fines últimos (historia, tradición, identidades colectivas, autorrealización, vida auténtica).

Son grandes fines e ideales que, en buena cuenta, asumimos por el lugar donde hemos crecido.

En la ética se busca que las máximas (los principios) sean buenas para mí en el sentido de que considero que me llevarán a realizar el tipo de persona que quiero llegar a ser.

En la moral se busca algo más: se busca que la máxima/ el principio pueda ser seguida por todos (universal). Se busca un deber que sea justo, que cuente con el asentimiento de todos, que sea universalmente válido (voluntad libre y autónoma que se guía por razones morales).

Se rompe con la cultura/ tradición/ costumbres/ hábitos para centrarse en algo que sea mucho más universal. Habermas cree que esto lo constituyen los presupuestos comunicativos  de un discurso universalmente ampliado.

Un tema de discusión aquí suele ser, por ejemplo, el grado de universalidad que tendrían (1) los derechos humanos; (2) la democracia liberal; (3) el capitalismo/ la economía de libre mercado.

Hay usos pragmáticos, éticos y morales de la razón. Se trata de tres operaciones distintas de la racionalidad práctica.

Esta tensión entre lo universal y lo particular es fundamental aquí.

¿La desigualdad? ¿Debe ser algo tolerable o erradicable? ¿Qué cosas deben ser consideradas como desigualdad? ¿Cuáles no? ¿Quién debe encargarse de remediar lo que deba remediarse? ¿Cuál debe ser el criterio?


Comienzo y función de la filosofía: Ética y antropología

(Rosemary Rizo-Patrón y Javier San Martín)

Estos días se llevaron a cabo las VII Jornadas de fenomenología y hermenéutica (el programa del evento pueden verlo aquí), organizadas por el Círculo Peruano de Fenomenología y Hermenéutica (CIphER) y el Centro de Estudios Filosóficos (CEF). Lamentablemente, por cuestiones de tiempo y trabajo, no pude asistir a todas las conferencias. Sin embargo, a una de las pocas conferencias a las que sí pude asistir fue a la primera ponencia (“Comienzo y función de la filosofía: Ética y antropología”) que dio el profesor Javier san Martín, conocido fenomenólogo y filósofo español. A través de una lectura fuertemente husserliana, San Martín aborda la diferencia entre la filosofía y la ciencia, mostrando cómo la primera está íntimamente ligada a la cuestión ética y la reflexión antropológica. A continuación comparto los audios:

Rosemary Rizo-Patrón – Presentación

Javier San Martín – Exposición

Pregunta 1 – Miguel Giusti

Pregunta 2 – Miguel Giusti

Pregunta 3

Pregunta 4 – Julia Iribarne


Emmanuel Levinas: una ética de las “manos llenas”

El 27 de octubre tuvo lugar la conferencia de Alfredo Gomez-Müller (Université François-Rabelais de Tours, Francia) titulada “Emmanuel Levinas: una ética de las ‘manos llenas'”. Alfredo Gómez-Müller es profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad François-Rabelais de Tours, Francia, y en la Universidad Católica de París. Miembro del CIREMIA (Tours) y del Grupo de Investigación en Teoría Política Contemporánea (TEOPOCO) de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro fundador y antiguo Director del Laboratorio de Antropología y Filosofía Práctica (LANPRAT) de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Paris (ICP).

Es autor de numerosas obras en los campos de la ética y la filosofía política, entre las que se encuentran: La reconstrucción de Colombia. Escritos políticos (2008); Sartre, de la Náusea al compromiso (2008), Ética, coexistencia y sentido (2003); Alteridad y ética desde el descubrimiento de América (1997) y Chemins d’Aristote (1991 y 2005). Recientemente, ha editado, con Gabriel Rockhill, Politics of Culture and the Spirit of Critique: Dialogues (2011).

A continuación, comparto los audios:

Miguel Giusti – Presentación

Alfredo Gómez-Müller – Ponencia

Pregunta de Mariana Chu

Pregunta de Dante Dávila

Pregunta 3

Pregunta de Antonio Pérez

Pregunta de Miguel Giusti


				

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.447 seguidores

%d personas les gusta esto: