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El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (5): Fujimori

[Continuación de lo visto en los post anteriores (1), (2), (3) y (4)]

Podmeos resumir el contexto histórico que va a dar lugar al Estado neliberal, a partir de la siguiente cita del texto de López:

“Tres fuerzas poderosas se conjugaron para demoler el Estado: los grupos financieros internacionales, el terrorismo y el populismo irresponsable. Los primeros usaron el arma de la deuda para vaciar las arcas fiscales, especialmente durante el segundo gobierno del rpesidente Belaunde, que les entregó el 43.2% de los gastos fiscales. La violencia terrorista obligó a replegarse al Estado del campo a las ciudades asesinando a las autoridades locales y expulsando a los maestros, policiías y jueces y abrió las puertas a otras formas de Estado alternativas y rudimentarias que llenaron el vacío: el Estado democrático popular de Sendero, el del MRTA, el de las rondas campesinas. Fue Alan García, sin embargo, el que dio la clave del desastre: con su populismo alegre e irresponsable alentó a los diversos grupos sociales, especialmente a los empresarios, a que sobrecargaran al Estado con sus demandas y buscó contentar a todos con los subsidios aparentemente generalizados, los precios de bienes y servicios públicos por debajo de sus costos, las exoneraciones tributarias a los empresarios privados, los créditos baratos de la Banca Asociada por debajo de la inflación, los créditos cero de la Banca de Fomento, el dólar MUC… El resultado de toda esa feria de prebenda y clientelas fue la crisis fiscal más grande de la historia y, con ella, el desmoronamiento de las instituciones estatales. La desinstitucionalización viene luego y, estimulanda por el fujimorismo, no hace sino dar forma legal a ese desmoronamiento” (286)

Estas condiciones contribuyeron, decisivamente, al “achicamiento” del Estado, generando un momento y terreno bastante propicio para los ajustes y cambios institucionales que el neoliberalismo necesitaba. El Estado pasó de ser el pilar principal, a ser “la última rueda del coche” (286). Siguendo con el modelo propuesto por Sinesio López, debemos ver cómo es que se articulan y vinculan las fuerzas  entre sí:

“Esta transformación radical del Estado se explica por el cambio drástico en la correlación social, política, ideológica y cultural de fuerzas. Las antiguas fuerzas reformistas -el Apra y otros pequeños partidos y movimientos- y las izquierdas que, con matices más o matices menos, impulsaron y sostuvieron la matriz Estado-céntrica del ordenamiento social fueron derrotadas y desplazadas por la globalización del capital y las nuevas fuerzas neoliberales que emergieron en el escenario peruano a fines de la década del 80 y comienzos de la del 90 para organizar una economía abierta, basada en las ventajas comparativas del Perú, en el capital extranjero y en el mercado libre de controles estatales. En el surgimiento de esas fuerzas neoliberales, integradas por tecnócratas vinculados a organismos internacionales, sectores intelectuales y profesionales, clases medias acomodadas, grandes empresarios y hasta por algunos sectores de las Fuerzas Armadas que buscaron un golpe de Estado de ese signo a fines de los ochenta, desempeñaron un papel central Mario Vargas Llosa, el movimiento Libertad que él fundó y el mismo Frente Democrático, integrado, además de Libertad, por Acción popular y el Partido Popular Cristiano  (286-287)”

FujimoriFujimori llegó al poder, hizo el autogolpe del 5 de Abril y consolidó el rechazo y crítica a los partidos políticos tradiconales, apoyado en los poderes fácticos. Llegó al poder, siendo un candidato independiente y populista, para luego devenir un ferviente neoliberal. Y es que, sin un plan político claro (más allá de “honradez, tecnología y trabajo”), terminó ciñémdose a los ajustes institucionales que el FMI imponía a los países en vías de desarrollo, como medidas de estabilización. Sobre como se realinearon las fuerzas, López afirma lo siguiente:

“Se fue organizando desde entonces la nueva coalición dominante del gran capital -integrada por el capital extranjero, el gran empresariado nacional y la tecnocracia primero civil y, luego del autogolpe, también militar-, cuya forma de dominio es el neopoulismo combinado con la democracia plebiscitaria. En sus siete años de gobierno, Fujimori aplicó una política de exclusión en términos económicos, pero de inclusión plebiscitaria en términos políticos” (287).

Sinesio López, en sus clases de Teoría del Estado, expresaba lo perverso de esta fórmula con la siguiente frase: “gobernar para los ricos con el apoyo de los pobres”.

Sobre las relaciones entre gasto público y seguridad, es necesario, al respecto la siguiente cita del texto:

“Los gastos públicos que han crecido significativamente son los que se refieren a seguridad, que pasan del 25.65% en 1986-1990 a 30% en 1991-1993, los de la deuda externa, que pasan del 31.1% al 42.4% en los mismos períodos (Jurado, 1994). Pese al incremento del gasto público en seguridad, el Estado se ha replegado no sólo en sus funciones económicas y sociales, sino también en sus funciones tradicionales de garantizar el orden y la seguridad. En respuesta a ese repliegue del Estado, han surgido dos formas de reacción: las de las clases medias y altas que compran en el mercado su seguridad adquiriendo rejas y contratando guachimanes, y la de algunos sectores de las clases bajas que se organizan a través de rondas que llenan el vacío del Estado. Independientemente de su origen autónoma o paramilitar, las rondas colaboran con las Fuerzas Armadas y ka Policía Nacional en la manutención del orden público. Se calcula que las rondas campesinas en el norte ascienden a 3,480 y en el centro y en el sur a 1,020 (Starn, 1993)”.

(Haciendo un paréntesis <literalmente>, creo que ahondar en esos cambios estructurales, materiales e institucionales, acerca del papel del Estado y de la distinción entre lo público/ privado y la apropiación  particular que hemos hecho de estas cuestioes para modelar nuestros espacios, pueden contribuir con lo que Eduardo trata de problematizar aquí)

La importancia del desarrollo de los medios es esencial, en lo que concierne, también, a la redefinición y reconfiguración de lo político.:

“El país, como el mundo, ha pasado en el campo de las comunicaciones de la galaxia de Gutemberg a la galaxia Marconi y pronto llegará a la galaxia Bit (Roncagliolo, 1994). Estas revoluciones tecnológicas estpan convirtiendo en obsoletas las relaciones políticas cara a cara, hacoemdp caducos al mitin, al local partidario, las ideologías, la militancia, al voto denso, contribuyendo a dar luz a la política light” (290).

Creo que las refelxiones de Eduardo, en el aspecto de los partidos, buscan aproximarnos a este problema desde esta perspectiva, enfatizando la importancia fundamental que tienen los medios y una comprensión adecuada lo que están revolucionando.

Bueno, con esto concluyo, provisionalmente, estas notas y apuntes que, a partir del texto de Sinesio López, buscaban hilar, a grandes rasgos y de manera introductoria, los procesos históricos que van de 1930 a 1990, con el fin de enfatizar los momentos esenciales que han cambiado de manera esencial a la ciudadanía, a la sociedad, a la político y sobre todo a las instituciones: pasar de un Estado oligárquico, a uno de neoliberal. Lo que viene después, será motivo, espero, de alguna futura entrada.


El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (4): Belaunde, García y el surgimiento de Sendero Luminoso

[Continuación de lo visto en los post anteriores (1), (2) y (3)]

20080612klphishpe_17_Ies_SCOBelaunde recogió los ánimos dictatoriales y ganó las elecciones de abril de 1980. Se busco inicar, así, un período para consolidar la democracia. Sin embargo, el terrorismo, la crisis económica y la dedua externa, hicieron muy difícil dicha tarea. No se pudo sobrelevvar, de manera exitosa, la fuerte tensión entre las presiones externas de la deuda y las presiones internas por la redistribución. A esto debemos sumar, además, los desastres naturales que se dieron en 1983 por el fenómeno del Niño.

Belaunde, en su segundo gobierno, se dedicó a desmontar las reformas realizadas por Velasco. Empezaron ciertas pruvatizaciones y políticas de modernización para establecer una economía propiamente de mercado, buscando abandonar el estatismo orgánico y el corporativismo. Pero el proteccionismo norteamericano hizo imposible la competencia. De esta manera las clases populares fueron fuertemente afectadas por este impasse de la modernización. El resultado, a largo plazo, será una fuerte y significativa informalidad en crecimiento. El cambio en la concepción de la ciudadnía y de la autoridad empezó a darse. López al respecto afirma:

“La significativa parcelación privada de las cooperativas y de otras formas asociativas en el campo, el desmoronamiento de la organización vecinal en las ciudades y la desactivación de las comunidades industriales en las fábricas dieron origen al establecimiento de relaciones individualistas de autoridad. De ese modo, el ciudadano comunitarista comenzó a ser desplazado por el ciudadano liberal” (281)

Este intento de “tibio liberalismo”, como lo llama López, tendrá como resultado el regreso al populismo, con el triunfo de Alan García en las elecciones de 1985.

20080612klphishpe_20_Ies_SCOAlan García se dedicó la las cuestiones internas y para ello dejó de lado el pago de la deuda externa. De esta manera se dedicó a emprender fuertes gastos públicos. El resultado fue una terrible hiperinflación que acabó con la economía privada de nuestro país. Formó una coalición de clases medias y empresarios (“los Doce Apóstoles”) con los que decidió fijar únicamente el 10% para el pago de la deuda externa. Se buscó desarrollar una política de inclusión. Lamentablemente, ésta tuvo que fracasar, ya que por la inminente crisis que esto traería, y que estalló en 1988, aunque ya se veía el debacle político desde antes:

“la coalición populista estalló con la estatización de la banca en julio de 1987: los empresarios se distanciaron violentamente de Alan García y las clases medias se replegaron de forma gradual” (281)

Además, justamente por el contexto de crisis, el Estado dejó de garantizar, muchísimo más, la seguridad en muchas zonas del país. Un gran número de áreas rurales fueron declaradas como zonas de emergencia. Pero a pesar de todo, según Alvarez Rodrich, el Estado seguía siendo una fuerza económica fundamental en el país:

“Hacia fines de la década del 80, el Estado seguía siendo´, pese a la crisis económica y fiscal, el empresario más importante del país, pues tenía en sus manos 186 empresas estatales -135 no financieras y el resto financieras-, cuyas actividades generaban alrededor del 20% del PBI” (283)

López añade un poco más abajo:

“En 1985, los cinco grupos empresariales más importantes del país eran de propiedad del Estado así como 7 de los 10 más importantes” (283)

Las sucesivas crisis políticas, sociales y economicas reconfiguraron de tal manera el escenario político, que los partidos empezaron a dejar de tener el rol esencial que habían tenido en las últimas décadas. La político devino, aún más, personalista:

“El fracaso del gobierno aprista en el enfrentamiento de la crisis económica -sobre todo en el control de la inflación- y de la violencia terrorista, así como la caída del muro de Berlin y la crisis  y división de la izquierda, hundieron a los partidos que hasta entonces se mantenían en pie. La primera señal de esa debacle fue la elección de Ricardo Belmont como alcalde de Lima en noviembre de 1989. La elección de Fujimori en 1990 y las elecciones posteriores han consolidado el éxito de los independientes y el hundimiento de los partidos políticos, alimentando el desprestigio de la política” (282)

mario_vargas_llosa_1985La crisis de los partidos se verá, también, cuando AP y el PPC vayan decayendo, solamente para resurgir después en el FREDEMO, pero por la importancia del independiente Vargas LLosa, más que por la que ellos mismos, en cuanto partidos, podrían aportar en un sentido significativo. El triunfo de Fujimori en segunda vuelta consolidará, en la cultura política peruana, la preeminencia de los independientes por sobre la de los partidos políticos.

Sobre la sociedad civil, en este proceso de transformación entre el fin de una década y el inicio de otra, Balbi dice al respecto:

“La crisis institucional llegí también a la sociedad civil, pero la suerte de sus organizaciones ha sido diversa. Mientras la Iglesia, los medios de comunicación de masas. especialmente la radio y la televisión y, en menor medida, las instituciones culturales (algunas universidades y ONGs) se han fortalecido o han mantenido su vigencia asumiendo una orientación conservadora, las organizaciones gremiales, particularmente las populares, regionales y poblacionales se han debilitado seriamente. El clasismo ha desaparecido y el sindicalismo en general se ha visto mermado en sus filas y se ha vuelto pragmático” (284-285).

Grompone, por su parte, afirma:

“El rasgo distintivo de la sociedad civil en esta década fue su descentramiento y la fragmentación sin llegar a la desestructuración ni a la sociedad de masas” (282).

Blondet, al respecto:

“El debilitamiento de las organizaciones sindicales y territoriales ha sido parcialmente compensada por la presencia en el escenario social de los comedores y comités femeninos del vaso de leche y las rondas campesinas de autodefensa, todas ellas reivindicadoras del derecho a la sobrevivencia en un contexto de aguda crisis económica y política” (285).

Con el debilitamiento de las instituciones del Estado, por un lado, tenemos el fuerte crecimiento de las fuerzas abimael_guzmansubversivas, encabezadas por Sendero Luminoso, por el otro. López afirma sobre ello:

“En los años 1985-1988, Sendero se extendió por todo el país, se articuló con el narcotráfico y salió a la luz pública con su vocero oficioso. El Diario. Desde 1989 incrementó sus acciones espectantes en las ciudades” (285).


El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (3): Morales Bermudez

[Continuación de lo visto en los post anteriores (1) y (2)]

Los partidos políticos (principalmente APRA, AP, PPC) fueron combatidos y atacados, Se les reprochaba el ser los culpables y responsables del atraso del país. Velasco los consideró innecesarios. Aquí podemos ver como empieza, con bastante fuerza, un discurso anti-partido que, finalmente, quedará bastante grabado en la cultura política de nuestro país: los partidos no son necesarios para la representación y canalización de intereses y asuntos públicos. Los medios de comunicación de masas, por su parte, fueron exporpiados y asignados a determinados sectores sociales, aunque en última instancia serían controlados por el gobierno central.

pe01_10bSin embargo, este grado de control no podría controlarse, ni reprimirse por mucho tiempo. En 1973 ya eran visibles las movilizaciones políticas, hubo una reactivación de la sociedad civil y empezaron protestas y movilizaciones de sindicatos, federaciones de trabajdores y movimientos sociales. Esto, sumado a la crisis económica y con la enfermedad de Velasco, terminarían también acentuando diferencias entre los mismos oficiales a cargo del poder ejecutivo.

La institucionalización de las reformas fracasó por varios motivos. La presencia del Estado empezó a verse como un obstáculo para la economía, y como un gobierno que podría poner en riesgo la seguridad de la propia nación, por ejemplo, a través de políticas antiimperialistas y populistas. Las crisis económicas, ya no permitían que el Estado pudiera permitirse todo lo que pudo cuando se estaba en un momento de crecimiento económico. Además, no se contaba con una fuerte base social por parte de la sociedad civil: el Estado se erigía como autoridad legítimda, fundamentalmente, por el fuerte monopolio coercitivo.

El inicio del fin empezará con el golpe institucional de Morales Bermudez. Su golpe de Estado sacó las tendencias populistas de la coalición dominante, con el fin de sentar bases para el gran capital. Aplicó políticas públicas ortodoxas, desactivando las medidas radicales iniciadas por Velasco. Esto desato muchas movilizaciones y protestas por parte de los partidos políticos y movimientos sociales. Morales tuvo que ceder y abrir un proceso de transición democrática (1978-1980), a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Los resultados de las elecciones llevadas a cabo mostraron la consolidación de nuestro sistema de partidos en tres tercios: derecha, centro e izquierda.

Esta asamblea constituyente fue la reconoció, a través de la Consititución de 1979 que logró, la participación política de los jóvenes mayores de 18 años, incluyendo a los analfabetos. Así pues, es recién hace 30 años que en el Perú podemos decir que tenemos un sufragio universal. La pregunta es cuántos años más tendrán que pasar para que podamos hablar de una igualdad efectiva y sustancial, que vaya más allá de los derechos políticos y civiles, o que en todo caso genere condiciones para que efectivamente puedan ejercerse por parte de todos los peruanos.

Siguiendo la lógica explicada en el post anterior para comprender las condiciones coyunturales y estructurales, Sinesio sintetiza los específicos de dicho momento histórico:

“La transición de 1977-1980 fue el resultado de un juego complejo de fuerzas: el fracaso de la institucionalización por las razones ya señaladas, las tensiones internas dentro de las Fuerzas Armadas, las presiones de los partidos y el enorme descontento social expresado en la movilización masiva de la sociedad civil. Pese a la participación amplia de actores en el proceso, la transición fue parcialmente negociada entre un sector de las Fuerzas Armadas -los blandos encabezados por el general Morales Bermudez- el Apra, el Partido Popular Cristiano y el Partido Comunista y fue resistida por los duros del gobierno militar, que buscaban instaurar una tercera fase” (278)

Y un poco más adelante continua y redondea el punto:

“El éxito de la transición se debió a la formación práctica de una coalición democratizante entre los blandos del gobierno – Morales Bermudez- y los institucionalistas de la oposición -AP, PPC y PC -para nombrar a los duros gubernamentales y a los maximalistas de derecha y de izquierda de la oposición” (278)

Lo bueno y malo es que la Asamblea Constituyente contó una presencia plural. Eso implicó que los bloques tuvieron que negociar. De ahí que la Constitución tenga cosas que pertenecen a los intereses de los tres tercios. Sin embargo, eso también se manfiesta en la no siempre feliz articulación que tuvo el documento. Al respecto:

“El Apra jugó un papel conciliador haciendo concesiones a la derecha en algunos temas y a la izquierda en otros. Entre las concesiones a la derecha estuvo la definición de una economía social de mercado que restringe el papel del Estado en ella, sin llegar a los extremos neoliberales de la de 1993. Entre las concesiones a la izquierda -además de que el Apra siempre fue partidaria de esa medida- estuvo la extensión del sufragio a los jóvenes mayores de 18 años y a los analfabetos. Con esa medida, el Perú instauraba el sufragio universal a partir de 1980″ (278)

Además, hubo negociación con las Fuerzas Armadas, en cuanto a sus atribuciones, poderes y límites El Código militar fue redactado en paralelo a la constitución. Finalmente, muchos movimientos de la sociedad civil también dieron sus puntos de vista. Según López, el resultado fue algo que buscaba ser, o por lo menos pretendía asemejarse a, un Estado social de derecho:

“Pese a la economía social de mercado y a la reducción del papel estatal, se puede afirmar que el modelo general al que apuntaba la constitución de 1979 era la conformación de un Estado social de derecho en el perú” (279).


El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (2): Belaunde y Velasco

[Continuación de lo visto en el post anterior (1)]

Debemos empezar mencionado como, a partir de la acusación de fraude hecha por Belaunde contra Manuel Prado, las Fuerzas Armadas dieron lugar a lo que Sinesio llama el primer golpe institucional y antioligárquico del siglo XX (18 de julio de 1962).Este golpe contra la oligarquía tuvo lugar en un contexto donde el Apra, en disputa con la Unión Nacional Odriista (UNO), ganó las elecciones, pero no tuvo el tercio electoral requerido.

Belaunde_0El plazo de un año que hubo hizo posible que la Democracia Cristiana y Acción Popular formaran una alianza, con la que salieron victoriosos en las elecciones de 1963. Este resultado fue, además favorecido por un fáctor estrcutural relativo a un momento de crecimiento económico. Esto generó la integración de los sectores pertenecientes a las clases medias del país. Sin embargo, Belaunde no contaba con una suficiente fuerza de tipo política para poder tener una efectiva política antioligárquica: contaba con el poder ejecutivo, pero el poder legislativo era controlado, mayoritarialmente por el Apra y la UNO. Esta coalición oligárquico termino haciéndole freno a las reformas antioligárquicas.

Mientras eso sucedía, las Fuerzas Armadas habían venido desarrolándose profesionalmente cada vez más, especializándose (por ejemplo, con el CAEM y el servicio de inteligencia), ganando mucha más institucionalidad. Por otra parte, la Iglesia católica jugó un papel importante, a raíz del concilio Vaticano II. Finalmente, los medios de comunicación de masas fueron consolidándose, cada vez más, como un poder espiritual fundamental (diarios, radio y televisión). En pocas palabras, la sociedad civil fue algo que empezó a crecer, de manera acelerada y significativa, durante la década de 1960. Al mismo tiempo, la educación creció, se masificó y, finalmente, entró en crisis. La sindicalización, por su parte, también creción bastante.

El choque continuo entre los bloques UNO-APRA y DC-AP, en el contexto de crisis económicas y políticas, trajo como Velasco_3consecuencia la división de estas alianzas. De esta manera, los grupos se reconfiguraron en una coalición de partidos de centro. Por un lado AP y el PPC (que sale de un grupo de la DC), por el otro APRA y PSD. Esta unión entre grupos de centro fue vista como el fracaso, entregismo, y hasta inmoralidad, del gobierno de Belaunde. El 3 de octubre, un grupo de oficiales radicales harán un golpe de Estado que devino institucional (casi como una “revolución por decreto”).

La coalición de centro-derecha fue desplazada por una coalición conformada por militares, algunos empresarios, tecnoburócratas acabó con la oligarquía y el gamonalismo mediante la reforma agraria. Además, limitó al capital extranjero con fuertes políticas nacionalistas, proteccionistas y estatistas. Según Stepan, la coalición apeló al corporativismo, al estatismo orgánico y a la participación como forma de dominación (269). La autoridad fue centralizada (no más gamonalismo), la exclusión racial y étnica fue abolida. Según López, esto dio lugar a un ciudadano comunitarista.

Aquí podemos ver como los analistas han distinguido tres períodos en el gobierno de Velasco:

I. 1968-1970: instalación y definición del gobierno “revolucionario”.

II. 1970-1973: continuación de las grandes reformas y de los conclfictos con los sectores afectados por dichas reformas.

III. 1973-1975: crisis del gobierno, con conflictos entre los mismos militares.

Stepan, por su parte, distingue dos grandes períodos: un primera fase de instauración de las grandes reformas (cambios importantes en lo que concierne a relaciones sociales y relaciones de autoridad) y una segunda fase, fallida, de institucionalización de esas reformas. La instauración, además de realizar las grandes reformas, definió lo que constituyó la ideología de la “revolución peruana”. Los fundamentos esenciales de dicha ideología eran la adopción del modelo orgánico estatista, y la inclusión corporativo.

Los principios normativos del estatismo orgánico fueron dos. El primero era el principio de coordinación, que ponía como fin último del Estado la consecución del bien común. El segundo principio era el de subsidiariedad, sostenía que todas las partes componentes (familia, individuos, asociaciones de tipo prvadas) tenían una función dentro de una totalidad orgánica, aunque se sostenga, al mismo tiempo, que el Estado constituye la comunidad de tipo política más perfecta. En la práctica, era más intervencionista que el liberalismo, pero tenía una penetración menor en la sociedad que la que realizaba el socialismo. Stephan condensa lo propio del estatismo orgánico de la siguiente manera:

“Por un lado, la prioridad de la comunidad política y la responsabilidad del Estado en la búsqueda del bien común implicaban límites fuertes al individualismo del libre mercado y, por otro, la existencia de asociaciones privadas implicaban fuertes limitaciones sobre la legitimación del Estado para actuar como propietario de los medios de producción y como planificador de la economía” (271)

El problema esencial eran las tensiones entre el Estado y sus partes, ya que la armonía que buscaba el estatismo orgánica no era preestablecida a priori. Esa participación, según López nunca llegó a ser efectiva.

Debemos mencionar que, como arreglos institucionales efectivos, el estatismo orgánico iba de la mano, en el caso peruano, con un corporativismo incluyente que buscaba estructurar la representación de los intereses de los diversos grupos sociales. Sinesio dice al respecto:

“Ese corporativismo inclusivo fue primero distributivista y secundariamente coercitivo, trtaando de expandir las capacidades de control y de planificación, de arbitraje y de regulación del Estado sobre la economía y las masas movilizadas, y de legitimarse a través de un populismo político y del nacionalismo económico. En resumen, las reformas velasquistas de la primera fase produjeron no un ciudadano liberal, sino un ciudadano comunitarista” (271).

De ahí que la reforma agraria no haya dado lugar a:

“(…) relacionaes individualistas de autoridad y a ciudadanos liberales, sino, más bien, a ciudadanos sociales y a formas comunitaristas -corporativas- de relación entre los trabajadores y el Estado” (271).

Con la reforma agraria Velasco puso fin a las relaciones tradicionales de servidumbre que nuestro país había tenido sistemáticamente durante su corta historia republicana, y ni que decir de la época virreinal. Abolir esa servidumbre significó el incio fundamental para abolir la discriminación ético racial. Uno de los intentos de políticas de reconocimiento (cfr. Charles Taylor sobre este concepto) impulsado por Velasco fue la reivindicación de la lengua quechua, pues esta fue reconocida como lengua oficial. Sin embargo, el intento de querer imponer el bilingüismo para todos los peruanos fracasó rotundamente, pues había muchas cosas que debían tomarse en cuenta para darse cuenta que era muy difícil que tal iniciativa tuviese éxito, o que se mostrara como viable, e incluso verosímil. López dice al respecto:

“El bilingüismo representaba, sin duda, muchas dificultades, las más importantes de las cuales eran la acelerada castellanización del mundo andino, la diversidad dialectal del quechua y, sobre todo, la resistencia del mundo criollo hispanohablante a aprender quechua” (274).

De ahí que Morales Bermudez diera marcha atrás con esta iniciativa. Quizá si se hubiese circunscrito a determinadas zonas, hubiese tenido éxito. Sin embargo, eso nunca lo podremos saber.

Ahora, y regresando a lo anterior, no debemos olvidar, tampoco, que el estatismo orgánico y corporativista propio del Estado de Velasco, más allá de sus inetreses reivindicadores y emancipadores, tenía la forma de una dictadura, y como tal presentaba los rasgos propios de ésta:

1. Peeminencia de las Fuerzas Armadas y del poder ejecutivo. Es importante señalar aquí, que algo esencial que logró hacer Velasco fue centralizar la autoridad del Estado al acabar con el gamonalismo.

2. Eliminación del poder legislativo.

3. Subordinación del poder judicial.

4. Expansión de los aparatos estatales, principalmente los económicos, como las empresas estatales. En un momento, incluso, el Estado fue una fuerza fundamental de la economía peruana.

5. Crecimiento de la sociedad civil controlado por el Estado.


El paso del Estado oligárquico al Estado neoliberal (1): Leguía, Sánchez Cerro y Odría

Sinesio López, en Ciudadanos reales e imaginarios. Concepciones desarrollo y mapas de la ciudadanía en el Perú, su monumental estudio sobre la ciudadanía en nuestro país, aborda en en capítulo 5 en el movimiento histórico del Estado peruano. El período histórico al que se ciñe el capítulo busca mostrar, de manera genial, como es que se fue dando el paso de un Estado oligárquico hacia un Estado neliberal. En este entrada, y unas cuantas más, trataré de exponer y explicar lo esencial que se sostiene en el libro. Todo esto con el fin de discutir sus tesis, además de poder hacer accesible lo esencial de un libro que ya no es tan fácil de conseguir, ni de encontrar.

López sostiene que en el siglo XX han habido tres incursiones democratizadoras fundamentales. Estas han tenido cambios esenciales en las relaciones de autoridad y en lo que concierne a la participación política. Algunas tuvieron éxito y otras fracasaron. Es necesario señalar, además, que todas las incursiones democratizadoras se dieron en coyunturas de procesos de transición democrática desde regímenes dictatoriales:

1.Incursión democratizadora, dirigida por el Apra, de las clases medias y populares (1931, 1945, 1956)

2. Incursión democratizadora, dirgida por Acción Popular, Democracia Cristiana  y el social progresismo, de las nuevas clases medias. Ingresaron al parlamento (1956) y al ejecutivo (1963).

3. Incursión democratizadora, dirigida por las clases populares e izquierdas radicales, que entraron a la Constituyente (1978), al parlamento (1980, 1985), a los municipios (1983) y a los gobiernos regionales (1988). Esta última incursión fue precedida por el derribamiento del Estado oligárquico que hizo Velasco.

Según Guillermo O’Donnell, las transiciones demoráticas son posibles cuando se logra formar una coalición democratizante entre los blandos del gobierno y los institucionalistas de la oposición (257). Además se necesita estar en un contexto económicamente ascendente.

ElApra2_AgendadeReflexionLa coyunuta de la década de 1930 parte de una fuerte polarización entre (1) clases medias y populares, frente a (2) las fuerzas oligárquicas y prooligárquicas. Hubo luchas y conflictos en aumento, por muchos motivos. Dos esenciales fueron la crisis del modelo agroexportador y la crisis de la dominación social y política del Estado. Aparecieron crecientes demandas de (1) que el Estado no quiso atender. Esto devino, prácticamente, en una suerte de estado de emergencia permanente. En el campo político (1) estaba representado por el Apra, el Partido Socialista y los descentralistas, mientras que (2) estaba representado por la Unión Revolucionaria, el civilismo y las Fuerzas Armadas.

La revolución de Trujillo fue el prducto que de alguna manera culminó las luchas y conflictos sociales que ya se venían20081108-sanchez cerro dando la caída de Leguía (1930). Sanchez Cerro pretendió acabar con la oposición haciendo ilegal al Apra y reprimiendo a los movimientos sociales. Pero esto solamente trajo como consecuencia más movilización, paros y protestas. El 7 de julio hubo una insurrección de trabajadores campesinos y sectores medios y populares urbanos. Tomaron el cuartel O’Donovan, la prefectura y la ciudad de Trujillo. La aviación bombardeó el cuartal, cuando la insurrección empezaba a expandirse. Hubo fusilamientos y ejecuciones, generando miles de muertos. Acá creo que es necesaria repetir la cita que el propio López saca de Basadre:

“La matanza de Trujillo es una de las páginas más abominables de la historia del Perú. No hay en ella, pese a las muchas turbulencias que registra, ningún episodio que se le pueda comparar”

Es este episodio donde se juega la formación de una gran herdia entre las Fuerzas Armadas y el Apra, generando la idea, por ambas partes, de que lo mejor para el país era la desaparición del otro. Así, con el fin de la revolución de Trujillo, se consolidan los tres actores que jugarán un gran papel, en distintos campos, en las siguientes décadas (1930-1956): Fuerzas Armadas (Estado), oligarquía (economía), Apra (sociedad).

Esta misma lógica de conflcito, mutatis mutandis, se repetirá en la insurrección del 3 de abril de 1948 en el Callao, queManuel Odria terminó con la ejecución de varios apristas, y con la declaración de ilegalidad del partido de Haya de la Torre. Odría asumió el control del Estado, a través de un golpe de Estado el 27 de octubre de 1948, sirviendo a los intereses de la oligarquía. El populismo de derecha de Odría extendió el voto a las mujeres alfabetas mayores de 21 años. Sin embargo, aún existía la exclusión racial y étinca, además de la marginación de los jóvenes y analfabetos que, en su mayoría, se encontraban en el campo. Las zonas rurales aquí estaban mucho más pobladas que las urbanas.

Un sector de la oligarquía querpia una transiciónd democrática. Este grupo tomó la forma de lo que vino a llamarse la Coalición Nacional. Finalmente, las elecciones de 1956 tuvieron como resultado que el candidato democrático Fernando Belaunde Terry quedará en tercer lugar, aunque con una alta votación, que suele atribuirse a su carácter carosmático.

En esta coyuntura, el Apra, la oligarquía y las Fuerzas armadas pudieron establecer cierto encuentro y colaboración. La razón de este cambio tiene que ver, según López, con tres etapas en la visión del Apra acerca de los cambios y la democracia. Entre 1931 y 1944, el Apra simpatizaba con la revolución y los cambios, aún a costa de la democracia. Entre 1945 y 1948, se moderó y veía a los cambios como siendo viables únicamente dentro de la democracia. Finalmente, entre 1956 y 1969, optó por preferir la democracia, aún a costa de los cambios. Así, se abandono el discurso antiimperialismo, pero la oligarquía tuvo que ceñirse al juego democrático.

La oligarquía aceptó, además, ciertos cambios relativos a la reforma agraria, así como el proceso de industrialización. Estos cambios económicos, generaros también cambios sociales y surgieron nuevos sectores y actores que no se veían representados por la tríada tradicional. Quienes asumieron esa tarea fueron Acción Popular, La Democracia Cristiana y el Social Progresismo. Estos grupos canalizaron las luchas de las nuevas clases medias emergentes por el desarrollo del capitalismo. Aquí vemos que se da un cambio importante en lo que podríamos llamar nuestro “sistema de partidos”: pasamos de un único partido predominante, el Apra, hacia un pluralismo polarizado, que se mantendrá hasta 1980.


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