Conclusión del curso (teoría política moderna)

La teoría política ha tenido una larga historia hasta aquí: después de Maquiavelo, es Hobbes quien inaugura teóricamente al Estado moderno, al estado de naturaleza y a la política como algo artificial, cuestionando frontalmente a Aristóteles. Vemos como el desarrollo de la concepción del Estado moderno, desde una monarquía absoluta hacia una monarquía constitucional y liberal (Locke, Montesqueu, Hegel) o a una democracia liberal (Madison, Jay, Hamilton, Tocqueville, Stuart Mill) busco aumentar las libertades civiles y políticas de los individuos.

Al mismo tiempo, el giro histórico que se da en el siglo XIX (impulsado con la Ilustración) para pensar la historia humana, lleva a hablar de progreso, tanto en la sociedad, como en la ciencia y en la política (Constant, Mill, Tocqueville, Hegel).

Finalmente, la progresiva separación del Estado y la sociedad, de lo político y lo social (que llega a su cumbre filosófica en Hegel), permite pensar en una mayor autonomía a la sociedad y a la economía (el desarrollo o impulso de las ciencias sociales).

Son estas tres vertientes las que llegan a su crítica definitiva en Marx y Bakunin. El aumento de las libertades civiles y políticas del liberalismo es denunciado como falso o hipócrita, en la medida en que no toma en cuenta las desigualdades sociales y, por ende, no es universal. La historia se piensa también bajo la idea del progreso, pero como la progresiva emancipación de la opresión económica, social, religiosa, política. Es por esa progresiva primacía de lo social frente a lo político, que estos autores piensan que lo social sigue leyes naturales, pues es parte de la naturaleza (no es pues, una “convención”). Ser libre es seguir dichas leyes.

Pero mientras Marx busca una dictadura transicional para abolir el Estado, Bakunin es más radical y piensa que dicho Estado debe desaparecer cuanto antes. Culminar un curso de teoría política moderna con el anarquismo es explicitar lo siguiente: que podemos dar la razón a Weber y ver cómo la ciencia moderna se impone, podemos ver cómo se crítica lo tradicional y cómo la sociedad se seculariza. Pero podemos ver con Nietzsche que “Dios ha muerto”, no solamente a un nivel metafísico, moral o religioso, sino también político. Nuestro curso termina con la muerte (teórica, obviamente) del Estado moderno. Es la historia de cómo los seres humanos crearon a un dios para sí mismos y cómo terminaron destruyéndolo (por lo menos a un nivel teórico).

Obviamente ello no pasó en el plano histórico, pero debemos preguntarnos por qué y, asimismo, debemos preguntarnos cómo se pensó después al Estado. Max Weber es un punto de partida interesante, Lenin también. En todo caso, la respuesta la tendrán que ver, espero, en Teoría política contemporánea (dedicado a los siglos XX y XXI).

Una última cosa más: no estudiamos los clásicos para idolatrarlos o santificarlos. Los clásicos no son profetas, o no deberían serlo. Son personas extraordinarias que formularon muy bien los problemas de su época, problemas con los que se comprometieron. Ninguno de estos teóricos fue un “mero académico” o “especialista”. No leían libros para publicar artículos en revistas, realmente querían mucho más que reconocimiento académico. No deben olvidar eso nunca. Estudiamos a los clásicos para comprender sus problemas, para ver las soluciones que plantearon ante ellas y, sobre todo, para aprender de la pasión, de la actitud y del espíritu con el que abordaron estas cuestiones. Creo que ello debe ser la principal enseñanza de su estudio. Y esto es así porque, en última instancia, estudiamos a los clásicos para encontrar  la manera de superarlos. Y ello constituye la verdadera manera de ser fieles a ellos.

Hoy en día tenemos muchísimos problemas, quizá muchos más que antes, y no solamente necesitamos soluciones prácticas inmediatas. También necesitamos de reflexión teórica para definir, conceptualizar y formular problemas, así como potenciales soluciones (por lo menos a un nivel fundamental, quizá ontológico, quizá epistemológico, quizá crítico, no lo sé). En todo caso esa es nuestra tarea.

Muchas gracias. Espero que haya valido la pena.

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3 responses to “Conclusión del curso (teoría política moderna)

  • Erich Luna

    No quiero dejar de mencionar que esta idea de hacer una “conclusión provisional” la aprendí de un curso extraordinario sobre regímenes políticos comparados a cargo de Steven Levitsky. Me pareció muy inspiradora esa idea y quise hacer algo análogo para las sesiones de práctica de un curso teórico.

  • alberto

    Gracias Erick. En cierta forma, gracias a ti, he podido aprobar mi curso de Teoria del estado. Te debo un ceviche.

    Alberto

  • Erich Luna

    Hola Alberto

    Me alegra que el blog te haya servido para tu curso.

    El ceviche es mi plato favorito, así que te tomo la palabra.

    Saludos,
    Erich

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