¿Qué es esto, la fenomenología? (2): El concepto de fenómeno

“La fenomenología, mientras se entienda a sí misma, seguirá esa vía de investigación, contra cualquier tipo de profetismo, contra cualquier inclinación a hacer de guía de la vida. La investigación filosófica es y sigue siendo ateísmo; por eso puede permitirse la <<arrogancia del pensar>>, y no sólo se la va a permitir, sino que esa arrogancia es la necesidad íntima de la filosofía y la verdadera fuerza, y justamente en el ateísmo llega a ser lo que en una ocasión dijo uno de los grandes, una <<gaya ciencia>>”

Martin Heidegger, Prolegómenos para una historia del concepto de tiempo, 1925

***

Debemos comenzar, primero, señalando algo esencial al pensamiento de Heidegger. Para él la pregunta por el sentido del ser, que es el tema de Ser y tiempo, es “la cuestión fundamental de toda filosofía” (SZ, 27). Y la forma en la que debe ser tratada dicha cuestión, el cómo de su tratamiento (el método) es necesariamente fenomenológico. Esto no debe dejar de ser tomado en consideración: Heidegger considera a la fenomenología como un método y no como una concepción del mundo o una doctrina filosófica. Dicha concepción metodológica queda perfectamente expresada en la máxima enunciada por Husserl “¡A las cosas mismas!” ¿Cómo entender dicha máxima? En los Prolegómenos para una historia del concepto de tiempo podemos se afirma lo siguiente:

Aquello por lo que se orienta en todo momento la investigación efectiva, lo que en todo momento sirve de hilo conductor de los pasos que verdaderamente va dando, eso es el principio de la investigación. No encierra ningún resultado, ninguna tesis, ningún dogma extraído del contenido del conocimiento de la investigación; lo que en el principio de la investigación se encuentra es la dirección que orienta la búsqueda (P, 103).

Y más adelante se reformula la máxima husserliana a la luz de la expresión “descripción”, señalando lo que fundamental que dicha actividad efectivamente mienta para la empresa fenomenológica:

El carácter de la descripción vendrá determinado sólo por el contenido de aquello que haya de describirse, de tal modo que una y otra descripciones puedan ser radicalmente diferentes según duál sea el caso. Eso es algo que hay que tener presente: que este caracterizar el modo de tratamiento de los objetos de la fenomenología en cuanto descripción en principio no quiere decir más que aprehensión directa del asunto, y no construcción indirecta de subestructuras ni experimentación. El término “descripción” no implica en principio nada más (P, 106).

Heidegger en Ser y tiempo afirma que, de lo que se trata, es de no caer en construcciones conceptuales etéreas, sin fundamentos. Si bien esto puede sonar obvio, para Heidegger es de suma importancia que no se pierda de vista lo originario que expresa: una actitud particular para con los problemas fundamentales. De lo que se trata es de tener una actitud crítica hacia los conceptos tradicionales que carezcan de fundamento (Cfr. las nociones de “encubrimiento” y de apropiación originaria de la tradición que Heidegger desarrolla en SZ).

¿a qué cosas mismas? En la máxima fenomenológica suena una doble exigencia: por un lado, a las cosas mismas en el sentido de investigar demostrando las cosas con los pies puestos en el suelo (la exigencia de una labor demostrativa); por otro, en primer lugar recuperar y asegurar ese suelo (mira; la exigencia de poner el suelo al descubierto). La segunda de ellas es la exigencia de poner fundamento y por ello incluye la primera (P, 104).

Siguiendo con lo anunciado en post anterior, empezaremos delimitando el concepto de “fenómeno”. Para poder comprender el significado originario y fundamental de la fenomenología, Heidegger nos invita a entender dicha expresión, primero, a partir de las palabras que la componen: φαινόμενoν λόγος.  Superficialmente (o “externamente”) uno podría definir a la fenomenología como la “ciencia de los fenómenos”, análogamente a como solemos pensar que la teología es una “ciencia de Dios” y la biología una “ciencia de la vida”. Pero Heidegger quiere ir a las nociones originarias con el fin de aclarar propiamente en que consiste dicho método, al mismo tiempo que permanece fiel a la máxima husserliana, pues no se queda conforme con una definición que carece de arraigo en dichas “cosas mismas”.

φαινόμενoν significa originariamente “lo que se muestra”, “lo que se manifiesta”, “lo que se da”, “lo patente”. En pocas palabras, fenómeno es “lo-que-se-muestra-en-sí-mismo, lo patente” (SZ, 28). Los fenómenos serán pues, la totalidad de lo que se manifiesta, es decir, los entes o el ente en su totalidad. Este es el primer sentido de la expresión “fenómeno”.

El segundo sentido podemos verlo cuando comprendemos que la manifiestación de los entes comprende la posibilidad de que el ente se muestre (o manifieste) como lo que él no es. En este caso de lo que se trata es de la apariencia. Fenómeno asume aquí el significado de la expresión alemana Schein (de la que deriva Erscheinung, palabra que Heidegger utiliza para la tercer y cuarta acepción): algo que parece una cosa que en realidad no es. Recordemos que la fenomenología al querer llegar a las cosas mismas, a lo originario, puede mostrar con sus descripciones como diversas cuestiones están fundadas sobre otras. Para nuestro caso, es claro que solamente es posible que algo se muestre, como algo que no es, únicamente sobre la base de que en primer lugar puede mostrarse. Es decir, el poder manifestarse precede a la posibilidad de manifestarse como algo que el ente no es.

En el tercer sentido tenemos la acepción de “manifestación”. Hasta este momento he usado, quizá irresponsablemente, las expresiones “manifestarse” y “mostrarse” como si fuesen equivalentes. Sin embargo, aquí debemos hacer una distinción. El fenómeno en cuanto manifestación implica que un ente que se muestra pero anunciando un ente que no se muestra. En ello radica la acepción del “manifestarse”. Podemos decir que el segundo ente se manifiesta a través del primero. “Manifestarse es un no-mostrarse” , “Manifestarse es anunciar-se por medio de algo que se muestra”(SZ, 29). Enlazando esto con el primer sentido de fenómeno (“el mostrarse”, “lo patente”), tendremos que decir que lo que se manifiesta no es un fenómeno, ya que no se está mostrando, pero que, para ser tal, necesita de fenómenos (de entes que se muestran). De lo contrario no se podría anunciar nada y, por ende, no habría manifestación (Heidegger menciona en los, ya citados, Prolegómenos que Erscheinung puede ser tenido aquí como síntoma, lo cual puede ser un punto interesante para hacer puentes con el psicoanálisis). A continuación, me gustaría citar un párrafo de este parágrafo donde Heidegger resume un poco el estado de la cuestión de lo que hemos estado presentando:

El término alemán “Erscheinung” puede, por su parte, significar, nuevamente, dos cosas: primero, el manifestarse, en el sentido del anunciarse como un no-mostrarse, y luego, lo anunciante mismo- que en su mostrarse denuncia algo que no se muestra. Y por último, se puede emplear el vocablo manifestarse [Erscheinen] como término para el fenómeno en su sentido auténtico, es decir, como mostrarse. Si se designa estos tres contenidos diferentes como “manifestación” ["Erscheinung"], la confusión es inevitable (SZ, 30).

Ahora, cuando sostuvimos que la expresión “fenómeno” podía comprenderse a través de la expresión “manifestación” y que ella nos remitía a la expresión alemana Erscheinung, nos hizo falta mencionar algo que solamente es pertinente en este momento, ya que nos encontramos a punto de abordar la última acepción que dicho término posee, según Heidegger. Y es que Erscheinung puede significar, también, el ser una “mera apariencia” (bloße Erscheinung). La idea es añadir el matiz del “perpétuo velo”. Si en la tercera acepción teníamos la idea de un ente que anuncia a otro que no se muestra, constituyéndose en la manifestación de este último, acá lo que tenemos es el énfasis en el hecho de que dicho ente que no mostrado es “in-mostrable”. El fenómeno deviene así, al ser una “mera manifestación” o “mero fenómeno”, lo que significa que en su mostrarse anuncia algo que siempre vela.

Después de lo visto queda claro que si queremos hacerle justicia al sentido originario de “fenómeno” tenemos que comprender esta noción bajo su acepción primera: “lo-que-se-muestra-en-sí-mismo” (SZ, 31). Ahora bien, acá es preciso distinguir entre el concepto “vulgar” de fenómeno y el concepto “fenomenológico” de fenómeno. El segundo, que es el que nos interesa, tiene que ver con el fenómeno que tematizamos para poner al descubierto los supuestos y fundamentos que se muestran ya, cada vez (y previamente). El ejemplo que pone Heidegger son las formas de la intuición en Kant.

La idea es que pretender mostrar estas estructuras fundamental es tematizar lo que ya siempre está mostrándose cada vez. Tematizar esto es la tarea de la fenomenología: ¡Esos son los fenómenos de la fenomenología!

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8 responses to “¿Qué es esto, la fenomenología? (2): El concepto de fenómeno

  • Geviert-Kreis

    saludos Erich,

    interesante post, paralelo a las primeras reflexiones sobre el §7 del colectivo sobre Heidegger del GKreis. Algunas impresiones a partir del post:

    φαινόμενoν significa originariamente “lo que se muestra”, “lo que se manifiesta”, “lo que se da”, “lo patente”. En pocas palabras, fenómeno es “lo-que-se-muestra-en-sí-mismo, lo patente” (SZ, 28).

    para la traducción de “lo patente” en este pasaje, Heidegger usa un término que será clave, creo yo, para comprender el denominado cuarto sentido o acepción global del término fenómeno: el término das Offenbare. Das Offenbare, Offenbarung, es un término exquisitamente religioso: el libro del Apocalipsis, en la biblia luterana, traduce el griego Apokálypsis con Offenbarung precisamente (atención con este detalle). Offenbarung, das Offenbare en S&Z:28 podría traducirse, entonces, con el castellano “Revelación”, lo-que-se-revela-en sí-mismo (el re-velarse). Se note que el castellano “re-velar” se demuestra más apropiado para aquello que, finalmente, “en su mostrarse anuncia algo que siempre vela”.

    el prefijo RE- (en sentido de “repetición”) en “RE-velarse” explica también muy bien el doble sentido “dinámico” de las acepciones precedentes a esta cuarta de fenómeno, es decir, el término Erscheinung, ER-scheinen. El prefijo alemán ER aquí, a diferencia del RE castellano propuesto, añade otros matiz muy interesante: ER es un prefijo alemán perfectivo, resultativo, télico, fáctico. Podemos entender todas estos matices en el sentido que el fenómeno PUEDE “anunciarse como un no-mostrarse, y luego, lo anunciante mismo- que en su mostrarse denuncia algo que no se muestra”. Este PUEDE, este PODER del fenómeno EN la Erscheinung (y no DE la Erscheinung), como bien lo señalas tú también, es muy importante (Heidegger lo escribe en cursivo).

    Para poder entender esta sutil libertad del fenómeno que “puede mostrarse” o no, A PESAR de aparecer (ojo), se puede pensar al ejemplo máximo de este arte de la apariencia: ¡la mujer! Y no es una broma: poco se ha reflexionado sobre el símbolo detrás de la “nuda veritas”. Gustav Klimt tiene una serie muy buena donde representa muy bien este Poder (femenino) del fenómeno que se re-vela a voluntad, cfr. el díptico Wasserschlangen I , sobre todo el II).

    Este poder del fenómeno como Offenbares, como re-velarse, es lo que permite el carácter perfectivo mencionado de término ER-scheinung. Para subrayar esta PERFECCION y no entender Erscheinung únicamente como “mera apariencia”, Heidegger usa en el mismo parágrafo que citas, dos términos-claves más que hilan finalmente todo lo escrito hasta ahora: los términos “Hervorbringung” y “Ausstrahlung”. Hervorbringen quiere decir corrientemente “crear”, pero Heideggger le da el sentido originario de (poder) “llevar” (bringen) hacia alguien, hacia algo, ante alguien, ante algo (Hervor). Das Offenbares (se)CONCEDE, entonces, en la Erscheinung y permite a esta “llevar a la presencia” aquello que se muestra finalmente. Heidegger concluye:

    “Dieses Sichzeigende (Phänomen im echten ursprünglichen Sinne) ist “Erscheinung” als meldende Ausstrahlung von etwas, was sich in der Erscheinung verbirgt” (30). “Este mostrarse (fenómeno en su sentido originario) es “manifestación” en el sentido de RESPLANDOR ANUNCIANTE, IRRADIACION de aquello que se oculta en la manifestación”.

    Un poder misterioso, entonces, que se concluye con el segundo término: Ausstrahlung (S&Z:30). Se trata del RESPLANDOR de todo aquello y en todo aquello que se re-VELA (!) completamente, in- mediatamente. Esto último podrá ser comprendido cabalmente en su forma más radical (e inquietante) cuando comentaremos en la página siguiente (31) el término BEGEGNIS, el encuentro.

    saludos,

    Giovanni

    • Francisco Javier de Amorrortu

      Muy interesante su desarrollo Giovanni, que en mi caso extendería a Er-fahrung como Er-lebnis; que en tanto madura (y suele estar décadas haciéndolo) se re-vela.
      Hay una expresión que conforma verdadero pleonasmo y es la de “fenómeno eurístico”. Quien ha vivenciado estos procesos sabe de sobra, aunque no lo diga mi amigo Martín, que estos procesos reconocen fenómenos en cascada. El re-velarse, para quien está instalado en Erlebnisse, es en cascadas. Esta es la forma de permitir que la Er-fahrung crezca y con los años alcance la apropiada exterioridad.
      Lo que media esta instalación, es la confianza. Y por supuesto, -aunque aquí la comunicación es probable para quien no sostiene esta vivencia se desbarranque-, toda la relación viuvencial está adicionalmente fundada en cohabitación sensible en el cuerpo, de espíritu vincular en Nos. Aquella frase de Spinoza que decía: “Nadie sabe lo que puede la locura; nadie, lo que puede el cuerpo” en términos muy discretos lo patentiza. Con aprecio a su claridad, le saluda Francisco Javier de Amorrortu

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