La “evolución” del concepto de “Imperialismo” en Haya de la Torre (2)

Siguiendo con lo mencionado en la anterior entrada, debemos empezar retomando el, cada vez más grande, viraje que hacia la década de 1940 Haya de la Torre había dado. En estos años, Haya consideraba que Indoamérica y los Estados Unidos debían tener buenas relaciones entre sí. Esto es, muy a grandes rasgos, a lo que se refería con el término “interamericanismo”. Buscar una convivencia armoniosa y amistosa entre la América industrial y la América del campo. La idea era pensar esta relación como una relación igualitaria, equitativa, justa y asimétrica. Debemos recordar que es por el contexto de la Segunda Guerra Mundial que Haya de la Torre abandona la idea original del imperialismo, ya que es aquí donde los Estados Unidos empiezan a necesitar de los países de América Latina.

A esto debemos añadir la fuerte impresión que causaron las conferencias del vicepresidente de Estados Unidos en ese momento: Robert Wallace, quien buscaba lealtad en América Latina en la lucha contra Alemania. Lo que Wallace afirmó, en esas conferencias, era que la era del imperialismo económico había terminado, tesis que Haya consideró un elogio para todos los que habían luchado contra el imperialismo.

Los cambios de posición de Haya quedaron institucionalizados con la incorporación de la tesis de la “acción conjunta de los pueblos de América para realizar el interamericanismo democrático sin Imperio”, como sexto punto del Programa Máximo del Apra, ratificada por eventos partidarios de 1942, 1944 y 1948 (VRHT 1956: 220-221, 1976-1977: vol. 6, 461-462). Haya no se atrevió a retirar el primer punto del programa, pero el categórico “Acción contra el imperialismo yanqui” quedó convertido en “Acción contra todo imperialismo” (39).

Vemos pues que se ha habría estado dando una progresiva y continua “moderación” de la concepción y posición de Haya sobre lo que significa y constituye el imperialismo, así como las tareas de la agrupación política que debe de hacerle frente. Otro viraje que vemos a inicios de la década de 1950, y que está bastante emparentado, es el pensar que la democracia y el capitalismo están ligados:

La oposición que Haya establecía en los años cuarenta entre democracia y capitalismo desaparecería durante la década siguiente. Cuando Estados Unidos volvió a lanzar en gran escala las intervenciones imperialistas, desde inicios de los años cincuenta en Corea, Vietnam, Irán, Guatemala, Cuba y Santo Domingo, además de renovar el apoyo a las sangrientas dictaduras de Centroamérica, Haya no revisó sus posiciones. Por el contrario, en 1950, mientras estaba cautivo en la embajada de Colombia, llegó a ofrecer, en una entrevista periodística, el concurso de cinco mil combatientes apristas para apoyar el esfuerzo bélico de Estados Unidos contra el comunismo de Corea (40, el subrayado es mío).

De haber considerado como primer punto del programa máximo la lucha contra el imperialismo “yanqui”, en la década de 1920, vemos que treinta años más tarde Haya de la Torre colaborará con los Estados Unidos mandando cinco mil combatientes para las empresas imperialistas que ésta emprendía en esos años. Cuando Haya pudo salir de la embajada de colombia publicó un artículo en la revista Life que expresó este gran “viraje”. Dichos cambios en las ideas y lineamientos del aprismo causaron cierto malestar en algunos militantes y compañeros. Seoane y Barrios cuestionaron que, prácticamente, Haya manifestara una aceptación de la política exterior norteamericana, el capital imperialista y el regímen de Odría.

Tiempo después Haya de la Torre apoyó el derrocamiento norteamericano de Arbenz en Guatemala (Haya tampoco cuestionará las sucesivas intervenciones de Estados Unidos en Irá, Guatemala, Cuba, Vietnam y Santo Domingo). Ante esta aceptación tácita de la clara política imperialista de los Estados Unidos, Manrique afirma que Haya modificó su concepto de imperialismo. Empezó a sostener que el concepto de “imperialismo” de Lenin es el concepto occidental (imperialismo “occidental” queda equiparado con el concepto “comunista”). El Apra, al tener un concepto indoamericano de imperialismo, piensa que uno puede aceptar los aspectos buenos del imperialismo y rechazar los malos.

En 1956 el Apra deviene un partido legal. Manrique cita un gragmento muy importante al respecto:

En 1956, al iniciarse la época de convivencia del Apra con la oligarquía pradista, el Secretario General de dicho partido, Ramiro Prialé, declaró a la revista norteamericana Time el cambio del programa original de Haya de la Torre. Sobre el primer punto dijo: “Nosotros distinguimos ahora entre el capital de los Estados Unidos que, como es sabido, lo necesitamos y la explotación capitalista que rechazamos”. Sobre la unidad de América Latina: “Nostros consideramos ahora una utopía la unidad política de América Latina”. Sobre la nacionalización de tierras e industrias, dijo: “Ahora pensamos que sólo se deben nacionalizar los servicios públicas”. Respecto a la internacionalización del Canal de Panamá, respondió: “Hace tiempo que hemos descartado la idea de la internacionalización del Canal de Panamá”. Sobre el último punto (del programa) afirmó: “Por supuesto, todavía sostenemos la solidaridad con los pueblos y clases oprimidos” (47).

Haya distinguió entre el Apra como movimiento antiimperialista del partido aprista. Éste último sería la aplicación de los principios apristas al contexto concreto del Perú.  Es en esta situación que el imperialismo norteamericano y la oligarquía ven con buenos ojos a este tipo de movimientos políticos: reformistas anticomunistas. Es pues, irónico que sea el imperialismo norteamericano (o “yanqui” como alguna vez fue llamado) y la oligarquía (la que apoyó en su momento a la Unión Revolucionaria) los que respalden al partido aprista en el Perú, cuando éste regresa a la legalidad desde su, ya larga, clandestinidad.

Finalmente, cuando se acaba la oligarquía, tal como había sido conocida, por el gobierno de velasco, Haya de la Torre radicalizó su discurso político. Es acá cuando sí difunde sus viejas concepciones del imperialismo tratadas en sus primeras obras, con el propósito de mostrar que el Apra ya había planteado y propuesto esas reformas y cambios desde hacía ya mucho tiempo.

Mientras Velasco estuvo en el poder, Haya de la Torre declaró permanentemente su coincidencia con las reformas del gobierno militar, que, según él señaló en más de una ocasión, estaban tomadas del programa máximo del Apra de 1931. Sostuvo, además, que las reformas militares deberían ser recogidas en una futura Constitución. Pero (…) luego del derrocamiento y la muerte de Velasco Haya tomó distancia de las mismas reformas que había sostenido eran de inspiración aprista (53).

¿Cómo comprender pues, los cambios y matices que el concepto de “imperialismo” fue tomando a lo largo de la vida de Haya de la Torre? ¿Mayor comprensió de la realidad? ¿Búsqueda por el poder, sin importar las convicciones? ¿”Aprendizaje democrático”? ¿Lógica populista?

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