El problema del indio (1): sumaria revisión histórica

Voy a empezar a tratar este ensayo remitiéndome primero a presentar el artículo que hace de primera nota a pie. Fue incluido en la edición popular de los 7 Ensayos de sus obras completas. Dicho artículo (escrito para la agencia Tass de Nueva York) constituye una sumaria revisión histórica del problema del indio.

El imperio incaico, en promedio, habría tenido alrededor de diez millones de habitantes, lo cual evidenciaría que la Conquista y el Virreintano habría sido, en suma, una gran empresa de exterminio y de explotación indígena. De lo que se trato fue de utilizar la mano de obra indígena para extraer los metales preciosos (como ya lo hemos visto en entradas anteriores), sin aprovechar dicha mano de obra para lo que había sido siempre: producción agrícola. El régimen de explotación fue tal, que se diezmó en muy poco tiempo a la población indígena. Más que un estado de servidumbre, se trataba de un estado de esclavitud (Mariátegui señala como ejemplo de los españoles que defendieron a los indios a Bartolomé de las Casas).

Dado que en la costa la población a explotar era mínima ya, se buscó importar a esclavos negros que fueran adecuados a las condiciones geográfico-climáticas propias de la región. Se le puso a trabajar en servicios domésticos y oficios afines. La mezcla de los blancos y los negros dio lugar a un tipo de mestizo que tenía simpatía por España y rechazo por el mundo indígena.

El poco protagonismo que los indígenas tuvieron, en materia política, tiene como punto clave a la independencia.:

La Revolución de la Independencia no constituyó, como se sabe, un movimiento indígena. La promovieron y usufructuaron los criollos y aún los españoles de las colonias. Pero aprovechó el apoyo de la masa indígena. Y, además, algunos indios ilustrados como Pumacahua, tuvieron en su gestación parte importante. El programa liberal de la Revolución comprendía lógicamente la redención del indio, consecuencia automática de la aplicación de sus postulados igualitarios. Y, así, entre los primeros actos de la República, se contaron varias leyes y decretos favorables a los indios. Se ordenó el reparto de tierras, la abolición de los trabajos gratuitos, etc.; pero no representando la revolución en el Perú el advenimiento de una nueva clase dirigente, todas estas disposiciones quedaron solo escritas, faltas de gobernantes capaces de actuarlas. La aristocracia latifundista de la Colonia duela del poder conservó intactos sus derechos feudales sobre la tierra y, por consiguiente, sobre el indio. Todas las disposiciones aparentemente enderezadas a protegerla, no han podido nada contra la feudalidad subsistente hasta hoy (30, n).

Mariátegui piensa que la República ha sido, paradójicamente, más perjudicial que el Virreinato. Y es que en el Virreinato estaba Bartolomé de las Casas defendiendo a los indios. Para Mariátegui no ha habido nadie, durante el período republicano, que llegase a hacer una defensa cercana a la que el fray hizo en sus días. Además, y esto es importante, la República tiene mucha mayor responsabilidad porque una de sus promesas debió ser elevar la condición del indio, ya que se proclamaba como un régimen liberal y nacional. Lo que ha sucedido es todo lo contrario: un radical despojo del indio de sus tierras, elemento que para Mariátegui constituye la alegría del indio.

La tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. El indio ha desposado la tierra. Siente que “la vida viene de la tierra” y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente. (30, n)

La feudalidad criolla habría pues, desde esta visión, exacerbado lo negativo de la feudalidad española, sin incorporar ningún tipo de “ventaja” (hábitos señoriales). Ha restaurado la mita, a través de la ley de conscripción vial, además de haber “debilitado las energías de la raza”. Lo que busca sostener esta expresión es que la República ha disminuido,considerablemente la voluntad indígena de luchar por una reivindicación. Minería imperialista y gamonalismo feudal constituyen las dos formas principales de explotación del indígena.

Es el socialismo el que ha empezado a regenerar la energía de los indígenas para luchar por sus reivindicaciones. De lo que se trataría es de comprender que cuatro quintas partes de la población nacional no pueden ser explotadas en pro de una minoría. Esto también se expresaría en nuevas corrientes artísticas y formas literarias (se trata del indigenismo, pero ya lo veremos en el último ensayo que ocupa un tercio de todo el libro). Los indígenas, progresivamente, irían cada vez articulándose más, comunicándose más, ganando una mayor conciencia. La solución para Mariátegui no puede ser humanitaria o filantrópica (Cfr. Peruanicemos al Perú, el artículo en homenaje a Pedro Zulen).

La solución al problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios. Este concepto conduce a ver en la reunión de los congresos indígenas un hecho histórico. (…) Los mismos cuatro millones de hombres, mientras no son sino una masa orgánica, una muchedumbre dispersa, son incapaces de decidir su rumbo histórico (32, n).

La “evolución” del concepto de “Imperialismo” en Haya de la Torre (2)

Siguiendo con lo mencionado en la anterior entrada, debemos empezar retomando el, cada vez más grande, viraje que hacia la década de 1940 Haya de la Torre había dado. En estos años, Haya consideraba que Indoamérica y los Estados Unidos debían tener buenas relaciones entre sí. Esto es, muy a grandes rasgos, a lo que se refería con el término “interamericanismo”. Buscar una convivencia armoniosa y amistosa entre la América industrial y la América del campo. La idea era pensar esta relación como una relación igualitaria, equitativa, justa y asimétrica. Debemos recordar que es por el contexto de la Segunda Guerra Mundial que Haya de la Torre abandona la idea original del imperialismo, ya que es aquí donde los Estados Unidos empiezan a necesitar de los países de América Latina.

A esto debemos añadir la fuerte impresión que causaron las conferencias del vicepresidente de Estados Unidos en ese momento: Robert Wallace, quien buscaba lealtad en América Latina en la lucha contra Alemania. Lo que Wallace afirmó, en esas conferencias, era que la era del imperialismo económico había terminado, tesis que Haya consideró un elogio para todos los que habían luchado contra el imperialismo.

Los cambios de posición de Haya quedaron institucionalizados con la incorporación de la tesis de la “acción conjunta de los pueblos de América para realizar el interamericanismo democrático sin Imperio”, como sexto punto del Programa Máximo del Apra, ratificada por eventos partidarios de 1942, 1944 y 1948 (VRHT 1956: 220-221, 1976-1977: vol. 6, 461-462). Haya no se atrevió a retirar el primer punto del programa, pero el categórico “Acción contra el imperialismo yanqui” quedó convertido en “Acción contra todo imperialismo” (39).

Vemos pues que se ha habría estado dando una progresiva y continua “moderación” de la concepción y posición de Haya sobre lo que significa y constituye el imperialismo, así como las tareas de la agrupación política que debe de hacerle frente. Otro viraje que vemos a inicios de la década de 1950, y que está bastante emparentado, es el pensar que la democracia y el capitalismo están ligados:

La oposición que Haya establecía en los años cuarenta entre democracia y capitalismo desaparecería durante la década siguiente. Cuando Estados Unidos volvió a lanzar en gran escala las intervenciones imperialistas, desde inicios de los años cincuenta en Corea, Vietnam, Irán, Guatemala, Cuba y Santo Domingo, además de renovar el apoyo a las sangrientas dictaduras de Centroamérica, Haya no revisó sus posiciones. Por el contrario, en 1950, mientras estaba cautivo en la embajada de Colombia, llegó a ofrecer, en una entrevista periodística, el concurso de cinco mil combatientes apristas para apoyar el esfuerzo bélico de Estados Unidos contra el comunismo de Corea (40, el subrayado es mío).

De haber considerado como primer punto del programa máximo la lucha contra el imperialismo “yanqui”, en la década de 1920, vemos que treinta años más tarde Haya de la Torre colaborará con los Estados Unidos mandando cinco mil combatientes para las empresas imperialistas que ésta emprendía en esos años. Cuando Haya pudo salir de la embajada de colombia publicó un artículo en la revista Life que expresó este gran “viraje”. Dichos cambios en las ideas y lineamientos del aprismo causaron cierto malestar en algunos militantes y compañeros. Seoane y Barrios cuestionaron que, prácticamente, Haya manifestara una aceptación de la política exterior norteamericana, el capital imperialista y el regímen de Odría.

Tiempo después Haya de la Torre apoyó el derrocamiento norteamericano de Arbenz en Guatemala (Haya tampoco cuestionará las sucesivas intervenciones de Estados Unidos en Irá, Guatemala, Cuba, Vietnam y Santo Domingo). Ante esta aceptación tácita de la clara política imperialista de los Estados Unidos, Manrique afirma que Haya modificó su concepto de imperialismo. Empezó a sostener que el concepto de “imperialismo” de Lenin es el concepto occidental (imperialismo “occidental” queda equiparado con el concepto “comunista”). El Apra, al tener un concepto indoamericano de imperialismo, piensa que uno puede aceptar los aspectos buenos del imperialismo y rechazar los malos.

En 1956 el Apra deviene un partido legal. Manrique cita un gragmento muy importante al respecto:

En 1956, al iniciarse la época de convivencia del Apra con la oligarquía pradista, el Secretario General de dicho partido, Ramiro Prialé, declaró a la revista norteamericana Time el cambio del programa original de Haya de la Torre. Sobre el primer punto dijo: “Nosotros distinguimos ahora entre el capital de los Estados Unidos que, como es sabido, lo necesitamos y la explotación capitalista que rechazamos”. Sobre la unidad de América Latina: “Nostros consideramos ahora una utopía la unidad política de América Latina”. Sobre la nacionalización de tierras e industrias, dijo: “Ahora pensamos que sólo se deben nacionalizar los servicios públicas”. Respecto a la internacionalización del Canal de Panamá, respondió: “Hace tiempo que hemos descartado la idea de la internacionalización del Canal de Panamá”. Sobre el último punto (del programa) afirmó: “Por supuesto, todavía sostenemos la solidaridad con los pueblos y clases oprimidos” (47).

Haya distinguió entre el Apra como movimiento antiimperialista del partido aprista. Éste último sería la aplicación de los principios apristas al contexto concreto del Perú.  Es en esta situación que el imperialismo norteamericano y la oligarquía ven con buenos ojos a este tipo de movimientos políticos: reformistas anticomunistas. Es pues, irónico que sea el imperialismo norteamericano (o “yanqui” como alguna vez fue llamado) y la oligarquía (la que apoyó en su momento a la Unión Revolucionaria) los que respalden al partido aprista en el Perú, cuando éste regresa a la legalidad desde su, ya larga, clandestinidad.

Finalmente, cuando se acaba la oligarquía, tal como había sido conocida, por el gobierno de velasco, Haya de la Torre radicalizó su discurso político. Es acá cuando sí difunde sus viejas concepciones del imperialismo tratadas en sus primeras obras, con el propósito de mostrar que el Apra ya había planteado y propuesto esas reformas y cambios desde hacía ya mucho tiempo.

Mientras Velasco estuvo en el poder, Haya de la Torre declaró permanentemente su coincidencia con las reformas del gobierno militar, que, según él señaló en más de una ocasión, estaban tomadas del programa máximo del Apra de 1931. Sostuvo, además, que las reformas militares deberían ser recogidas en una futura Constitución. Pero (…) luego del derrocamiento y la muerte de Velasco Haya tomó distancia de las mismas reformas que había sostenido eran de inspiración aprista (53).

¿Cómo comprender pues, los cambios y matices que el concepto de “imperialismo” fue tomando a lo largo de la vida de Haya de la Torre? ¿Mayor comprensió de la realidad? ¿Búsqueda por el poder, sin importar las convicciones? ¿”Aprendizaje democrático”? ¿Lógica populista?

Esquema de la evolución económica (3): La economía agraria y el latifundismo feudal

V.- Economía agraria y latifundismo feudal

No debemos perder de vista el hecho de que, aunque el país habría desarrollado una economía minera e industrial (aunque de modo incipiente), siga siendo bastante agrícola.

El cultivo de la tierra ocupa a la gran mayoría de la población nacional. El indio, que respresenta las cuatro quintas partes de ésta, es tradicional y habitualmente agricultor (23).

Mariátegui señala que, mientras que lo producido y explotado en la industrial minera es básicamente exportado, todo lo que rinde la economía agrícola es casi todo autoconsumido por la propia nación, cuya producción mayor se da en la sierra peruana. Otro contraste entre ambos tipos de producción es la cantidad de gente que trabaja en ellos. En la industria minera trabaja un número muy reducido de trabajadores, mientras que en la agricultura lo que se tiene es a un gran número de campesinos.

Pero no debemos pensar, utilizando la terminología marxista tradicional, que dichos desarrollos, en lo que a modos de producción y fuerzas productivas se refiere, han generado satisfactoriamente las clases sociales respectivas que necesitan. La razón de esto tiene que ver con el fenómeno del imperialismo y de la consolidación de una interdependencia mundial, bajo la hegemonía de las potencias capitalistas.

La clase terrateniente no ha logrado transformarse en una burguesía capitalista, patrona de la economía nacional. La minería, el comercio, los transportes, se encuentran en manos del capital extranjero. Los latifundistas se han contentado con servir de intermediarios a éste, en la producción de algodón y azúcar. Este sistema económico, ha mantenido en la agricultura, una organización semi-feudal que constituye el más pesado lastre del desarrollo del país (24).

La ausencia de burguesía se expresaría en la ausencia de burgos y ciudades, mientras que la ausencia de aldeas expresarían la subsistencia del feudalismo en el Perú. Sin embargo, hay que hacer distinciones entre Europa y Perú, ya que éste último es para Mariátegui “semi-feudal”:

Dentro de la feudalidad europea los elementos de crecimiento, los factores de vida del burgo, eran, a pesar de la economía rural, mucho mayores que dentro de la semifeudalidad criolla. El campo necesitaba de los servicios del burgo, por clausurado que se mantuviese. Disponía, sobre todo de un remanente de productos de la tierra que tenía que ofrecerle. Mientras tanto, la hacienda costeña produce algodón o caña para mercados lejanos. Asegurado el transporte de estos productos, su comunicación con la vecindad no le interesa, sino secundariamente. El cultivo de frutos alimenticios, cuando no ha sido totalmente extinguido por el cultivo del algodón o la caña, tiene por objeto abastecer al consumo de la hacienda. El burgo, en muchos valles, no recibe nada del campo no posee nada en el campo (25-26).

Las haciendas estarían pues cerradas al mundo exterior circundante de los burgos, en lo que a comercio se refiere. De ahí Mariátegui infiere lo fuerte que es ello para que dentro de la hacienda el peón sea tratado como una cosa y no como un ser humano. Ésta acapara la tierra, las industrias, los transportes, el comercio y los medios de vida de los brugos. Además, el latifundio escapa a todo tipo de regulación estatal. Pero el logro económico o productivo de dichas haciendas no se debe puramente a su propia gestión, sino que tiene una conexión esencial con los préstamos y financiamientos de capitales extranjeros:

El capitalismo extranjero, en su perenne búsqueda de tierras, brazos, y mercados, ha financiado y dirigido el trabajo de los propietarios, prestándoles dinero con la garantía de sus productos y de sus tierras. Ya muchas propiedades cargadas de hipotecas han empezado a pasar a la administración directa de las firmas exportadoras (27).

Como ejemplo pone el caso de La Libertad. Ello me parece interesante, ya que estudiar dicho fenómeno en relación a Haya de la Torre y el Apra es esencial (Cfr. La formación de las haciendas azucareras y los orígenes del Apra de Peter F. Klaren).

La experiencia más vasta y típica de la capacidad de los terratenientes del país, nos la ofrece el departamento de La Libertad. Las grandes haciendas de sus valles se encontraban en manos de su aristocracia latifundista. El balance de largos años de desarrollo capitalista se resume en los hechos notorios: la concentración de la industria azucarera de la región en dos grandes centrales, la de Cartavio y la de Casa Grande, extranjeras ambas; la absorción de las negociaciones nacionales por esta misma empresa, particularmente por la segunda; el acaparamiento del propio comercio de importación por esta misma empresa; la decadencia comercial de la ciudad de Trujillo y la liquidación de la mayor parte de sus firmas importadoras (27).

Lo interesante aquí es cómo Mariátegui amplía su mirada, como lo sugerimos hace algunas entradas, en lo que respecta a la importancia de otros factores no económicos.

Pesan sobre el propietario criollo la herencia y educación españolas, que le impiden percibir y entender netamente todo lo que distingue al capitalismo de la feudalidad. Los elementos morales, políticos, psicológicos del capitalismo no parecen haber encontrado aquí su clima. El capitalista, o mejor el propietario, criollo, tiene el concepto de renta antes que el de la producción. El sentimiento de aventura, el ímpetu de creación, el poder organizador, que caracterizan al capitalista auténtico, son entre nosotros casi desconocidos  (28).

No basta el lugar que uno ocupa en la producción, hay una historia, una cultura y una formación que determina, también, los desarrollos productivos. Obviamente no sé que tan categórico se pueda ser con esta interpretación de Mariátegui, recordemos que en entradas anteriores el peso a lo económico ha sido esencial. Es necesario complementar esto con una aguda nota a pie, donde podríamos ver la distancia de Mariátegui a un marxismo muy ortodoxo, para estar más cerca de un autor como Max Weber:

El capitalismo no es sólo una técnica: es además un espíritu. Este espíritu, que en los países anglo-sajones alcanza su plenitud, entre nosotros es exiguo, incipiente, rudimentario (28, n11, el subrayado es mío).

Siento que esta nota a pie es mucho más compatible con lo que Max Weber desarrolla en La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Antes de pensar en un mero reduccionismo económico, Mariátegui nos habla de un espíritu. Quizá tenga en mente algo análogo o compatible con las ideas y supuestos weberianos que llevan a pensar en una afinidad electiva para el capitalismo y el protestantismo. Esto probablemente se mucho más en el en quinto ensayo: El factor religioso.

Esquema de la evolución económica (2): El período del guano y del salitre y el carácter de nuestra economía actual

III.- El período del guano y del salitre

Continuando con lo visto en post anterior, en lo relativo a la evolución económica del Perú, debemos pasar a ver la etapa del guano y del salitre. La delimitación de esta etapa está marcada por el descubrimiento de estos recursos y termina con la pérdida de éstos. Mariátegui señala la importancia que tienen los recursos en relación con la época y el modo de producción:

Empecemos por constatar que al guano y al salitre, sustancias humildes y groseras, les tocó jugar en la gesta de la República un role que había parecido reservado al oro y a la plata en tiempos mas caballerescos y menos positivistas. España nos quería y nos guardaba como país productor de metales preciosos. Inglaterra nos prefirió como país productor de guano y salitre. Pero este diferente gesto no acusaba, por supuesto, un móvil diverso. Lo que cambiaba no era el móvil; era la época (16).

Es pues, en la era del capitalismo industrial donde estos recursos adquieren un valor extraordinario, además de ser un recurso de muy fácil extracción, en relación a los metales preciosos de los andes. Pero esto tendría consecuencias muy graves:

La fácil explotación de este recurso natural dominó todas las otras manifestaciones de la vida económica del país. El guano y el salitre ocuparon un puesto desmesurado en la economía peruana. Sus rendimientos se convirtieron en la principal renta fiscal. El país se sintió rico. El Estado usó sin medida de su crédito. Vivió en el derroche, hipotecando su porvenir a la finanza inglesa (16).

Este hecho económico tuvo además, como una de sus consecuencias, que se establecieran relaciones de tráfico con el mundo europeo y occidental, tráfico que antes había resultado muy complicado por las condiciones geográficas. La economía del Perú devino, así, dependiente de Inglaterra. Pero, además, es necesario mencionar que el viraje hacia el guano y el salitre, en desmedro del oro y la plata, tuvo como resultado la acentuación del dualismo y alejamiento entre la costa y la sierra, ya que el guano y el salitre se ubicaban en la primera región, mientras que el oro y la plata, en la segunda.

Mucho de la riqueza que generó la explotación del guano y del salitre sirvió para empezar a generar, de manera embrionaria, elementos comerciales y bancarios en nuestro país: se formó una burguesía. Es a través del esquema marxista que Mariátegui interpreta la transición del gobierno caudillo y militar hacia la del gobierno civilista. Y es que piensa que el Estado es un instrumento de dominación de clase, que la historia se mueve a través de la lucha de éstas y que, en el fondo, lo que genera el antagonismo es el desarrollo de las fuerzas productivas.

Para que este orden funcionase más o menos embrionariamente tenía que constituirse una clase capitalista vigorosa. Mientras esta clase se organizaba, el poder estaba a merced de los caudillos militares. El gobierno de Castilla marcó la etapa de solidificación de una clase capitalista. Las concesiones del Estado y los beneficios del guano y del salitre crearon un capitalismo y una burguesía. Y esta clase, que se organizó luego en el “civilismo”, se movió muy pronto a la conquista del poder (17-18).

Pero estos recursos no configuraban un sistema económico estable, sino todo lo contrario. Y la prueba de lo endeble que resulta fundar una economía en un recurso natural expuesto a la codicia se ve claramente, a juicio de Mariátegui, en la pérdida de la Guerra del Pacífico contra Chile.

IV.- Carácter de nuestra economía actual

La última etapa del esquema de la evolución económica es la post-guerra. Es aquí donde se constata el desplome y colapso de las fuerzas productivas, una vez que la guerra termina.

La derrota no sólo significó para la economía nacional la pérdida de sus principales fuentes: el salitre y el guano. Significó además, la paralización de las fuerzas productoras nacientes, la depresión general de la producción y del comercio, la depreciación de la moneda nacional, la ruina del crédito exterior. Desangrada, mutilada, la nación sufría una terrible anemia (15).

El poder político volvió hacia los militares, los menos aptos para realizar un trabajo de reconstrucción de la economía, si seguimos a Mariátegui. Pero, no pasaría mucho tiempo para que los intereses burgueses y capitalistas dirijan la economía, la sociedad y la política. Las soluciones al problema monetario y el contrato Grace son clara prueba de ello. En relación a éste último Mariátegui afirma lo siguiente:

El contrato Grace, que ratificó el predominio británico en el Perú, entregando los ferrocarriles del Estado a los banqueros ingleses que hasta entonces habían financiado la República y sus derroches, dió al mercado financiero de Londres las prendas y garantías necesarias para nuevas inversiones en negocios peruanos (20).

La política de Piérola, a pesar que discursivamente podía pretender otras cosas, continuó desarrollando y velando por los mismos intereses. Esto sirve a Mariátegui para afirmar una frase típicamente marxista:

(…) en el plano económico se percibe siempre con más claridad que en el político el sentido y el contorno de la política, de sus hombres y de sus hechos (20).

En todo caso, lo importante a resaltar en esta etapa de la historia del Perú son varias cosas que Mariátegui enumera (20-22):

  1. La aparición de la industria moderna (y de un proletariado industrial).
  2. Las función del capital financiero.
  3. El acortamiento de las distancias y el aumento del tráfico entre el Perú y Estados Unidos y Europa (el canal de Panamá).
  4. La gradual superación del poder británico por el poder norteamericano.
  5. El desenvolvimiento de una clase capitalista dentro de la cual cesa de prevalecer como antes la antigua aristocracia.
  6. La ilusión del caucho.
  7. Las sobreutilidades del período europeo.
  8. La política de los empréstitos.

Para terminar esta breve presentación es necesario citar a Mariátegui, ya que realiza una constatación muy importante: la de una superposición y coexistencia antagónica entre múltiples modos de producción económica:

Apuntaré una constatación final: la de que en el Perú actual coexisten elementos de tres economías diferentes. Bajo el régimen de economía feudal nacido de la Conquista subsisten en la sierra algunos residuos vivos todavía de la economía comunista indígena. En la cosa, sobre un suelo feudal, crece una economía burguesa que, por lo menos en su desarrollo mental, da la impresión de una economía retardada (23).

Que tan legítimo sea llamar a la economía incaica “comunista” es, obviamente, algo bastante discutible. En todo caso, lo que no deja por ello de ser interesante es la comprensión de esta pluralidad polémica y no armoniosa. El Perú no es, pues, una unidad (en lo que a modos de producción, en sentido marxista, se refiere).

Esquema de la evolución económica (1): la economía colonial y las bases económicas de la república

I. – La economía colonial

Mariátegui empieza su primer ensayo afirmando que es en el terreno de la economía donde uno puede constatar mucho más clara y explícitamente el hecho de que la Conquista constituya una escisión fundamental en lo que respecta a la historia del Perú. Ahora, lo problemático es que Mariátegui considera que antes de que vinieran los españoles, lo que había era:

(…) una economía que brotaba espontánea y libremente del suelo y la gente peruanos (9, el subrayado es mío).

Resulta, como es obvio, bastante problemático considerar que “lo peruano” preexiste como tal a la Conquista. Mariátegui sostiene que era la economía lo más interesante del imperio incaico. Señala, basándose en testimonios, que dicha economía producía bastante bienestar material para una comunidad que estaba en continuo crecimiento. Característico de esta economía sería el haber infundido una “humilde y religiosa obediencia a su deber social” (9):

El trabajo colectivo, el esfuerzo común, se empleaban fructuosamente en fines sociales (9)

Los españoles, desde la visión de Mariátegui, habrían irrumpido, transgredido y destruido el asombroso modo de producción incaico. La idea es que al romper los vínculos que daban unidad al imperio incaico, éste se fragmento en un gran número de comunidades, dispersas entre sí.

El trabajo indígena cesó de funcionar de un modo solitario y orgánico. Los conquistadores no se ocuparon casi sino de distribuirse y disputarse el pingüe botín de guerra. Despojaron los templos y los palacios de los tesoros que guardaban; se repartieron las tierras y los hombres, sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de producción (10).

Lo que sería propio de la conquista, desde esta perspectiva, sería la explotación (sobre todo del oro y la plata) y destrucción de una gran sociedad y de una gran economía. En pocas palabras, en lugar de tener una conquista que fuera una empresa política y económica, lo que habríamos tenido es una empresa muchísimo más eclesiástica y militar. Mariátegui llega a pensar, de manera bastante idealizada, que dicho modelo prehispánico podía ser llamado socialista. Ello le permitirá afirmar lo siguiente:

Sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista, echaron raíces las bases de una economía feudal (10).

Los grupos sociales que formaron parte de la empresa conquistadora no se habrían caracterizado por generar riqueza (salvo el caso de los jesuitas en el Paraguay), producción, sino por todo lo contrario: cortes, burocracias, inquisiciones, conventos, criados, esclavos, etc.

Los españoles y los mestizos eran demasiado pocos para explotar, en vasta escala, las riquezas del territorio. Y, como para el trabajo de las haciendas de la costa se recurrió a la importación de esclavos negros, a los elementos y características de una sociedad feudal se mezclaron elementos y características de una sociedad esclavista (11).

Toda esta primera etapa de la conquista Mariátegui la considera “feudal”. Se caracteriza por la extracción de los recursos, la explotación de las clases trabajadoras y por una fuerte presencia de la nobleza, la religión y las jerarquías aristocráticas. La segunda etapa es donde la economía empieza a desarrollarse en una economía burguesa.

II.- Las bases económicas de la república

Si la primera etapa surgió con la irrupción de la Conquista española en el imperio incaico, la segunda etapa se da con otro hecho político-militar: la independencia del Perú. Mariátegui sostiene que las ideas de la ilustración, de la revolución francesa y norteamericana tuvieron una aceptación en nuestro contexto porque la economía ya había empezado a constituir clases sociales burguesas, aunque bastante embrionarias e incipientes.

“(…)Los conductores, los caudillos, los ideólogos de esta revolución no fueron anteriores ni superiores a las premisas y razones económicas de este acontecimiento. El hecho intelectual y sentimental no fue anterior al hecho económico” (12, es una cita de Mariátegui a sí mismo que no tiene referencia).

Lo que Mariátegui señala a continuación, muy afin a la visión marxista del antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producciín, desarrollada bastante bien en La ideología alemana y en el Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, que la política centralista de España no dejaba que las colonias expandan y desarrollen su economía.

El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias pugnaba por romper este lazo. La naciente economía de las embrionarias formaciones nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la medieval mentalidad del rey de España. El hombre de estudio de nuestra época no puede dejar de ver aquí el más dominante factor histórico de la revolución de la independencia sud-americana, inspirada y movida, de modo demasiado evidente, por los intereses de la población criolla y aún de la española, mucho más que por los intereses de la población indígena.

Enfocada sobre el plano de la historia mundial, la independencia sud-americana se presenta decidida por las necesidades del desarrollo de la civilización occidental o, mejor dicho, capitalista (12-13).

Es en relación a la importancia del desarrollo del capitalismo que emerge y se constituye la lucha política por la independencia y la “emancipación”. Esa es la razón por la cual Mariátegui señala la importancia del papel que ha jugado Inglaterra, la cuna del capitalismo y del liberalismo, en la independencia de América. España no podía satisfacer lo que el desarrollo de la economía empezaba a demandar:

España no podía abastecer abundantemente a sus colonias sino de ecleciásticos, doctores y nobles. Sus colonias sentían apetencia de cosas más prácticas y necesidad de instrumentos más nuevos. Y, en consecuencia, se volvían hacia Inglaterra, cuyos industriales y cuyos banqueros, colonizadores de nuevo tipo, querían a su turno enseñorearse en estos mercados, cumpliendo su función de agentes de un imperio que surgía como creación de una economía manufacturera y librecambista.

Una vez que se logró la independencia, las nuevas repúblicas entablaron relaciones económicas de libre intercambio entre sí. Las nuevas repúblicas mandaban recursos e Inglaterra les mandaba productos industriales. Pero la geografía, para Mariátegui, jugará aquí un papel esencial. Argentina y Brasil serán beneficiados por el desarrollo económico, dando lugar a democracias liberales.

Por su posición geográfica, el Perú resultaba más vecino y más cercano al Oriente. Y el comercio entre el Perú y Asia comenzó como era lógico a tornarse considerable (15).

Aquí es donde Perú recibió inmigrantes chinos para reemplazar a la esclavitud negra.

Advertencia de los 7 Ensayos de Mariátegui

Ich will keinen Autor mehr lesen, dem man anmerkt, er wolte ein Buch machen; sondern nur jene, deren Gedanke unversehens ein Buch wurden.

- Friedrich Nietzsche, Der Wanderer un sein Schatten

Mariátegui empieza su magnum opus avirtiéndonos (literalmente) de que no encontraremos en sus 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana (y aquí) un libro pretendidamente orgánico. Todo lo contrario: como Netzsche, lo que quieres es que el hilo de sus pensamientos vaya articulando poco a poco sus obras, obras que realizará únicamente si es que siente la necesidad vital de hacerlo.

Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito espero y reclamo que me sea reconocido es el de -también conforme a un principio de Nietzsche- meter toda mi sangre en mis ideas (7).

Mariátegui anuncia que dejó de incluir un ensayo sobre “evolución política e ideológica del Perú”. Mencioné en un comentario a la entrada anterior, que por el ochenta aniversario de 7 Ensayos se sacó una edición con el supuesto octavo ensayo, bajo el título de “ideología y política”. Habrá que ver si es que es una parte del volumen de las obras populares que lleva dicho título o si es que, en efecto, se trata de alguna posible primera versión no incluida. En todo caso, cuando adquiera dicho ejemplar, a menos que alguien que lo tenga pueda comentar aquí, resolveré dichas dudas.

Lo más importante, y por lo que consideraría a Mariátegui un verdadero pensador y marxista es por lo que dice a continuación:

Volveré a estos temas cuantas veces me lo indique el curso de mi investigación y mi polémica. Tal vez hay en casa uno de estos ensayos el esquema, la intención de un libro autónomo. Ninguno de estos ensayos está acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga que añadir a lo por mí escrito, vivido y pensado.

Creo que esa es la verdadera actitud crítica que debería caracterizar a quien se quiera considerar un heredero de Marx como tal. No se trata de congelar un pensamiento que continuamente puede ser crítico consigo mismo, con el fin de profundizar más en los problemas que le atañen. Creo que, a diferencia de muchos marxistas peruanos ortodoxos, en el mal sentido de la palabra, que se reclaman “mariateguistas”, Mariátegui tendría que decir que el no era “mariateguista”, al igual que Marx tuvo que decir que él no era marxista. Basta pensar cuanto ortdoxo pensó (y quizá piensa) que en El Capital de Marx se encuentra la verdad, cuando él propio Marx no se cansó de modificarlo hasta que murió (se cuentan por lo menos 3-4 versiones alemanas y la francesa).

Además, Mariátegui se adelanta a dos posibles críticas hacia él, críticas casi ad hominem. La primera es la de ser un “europeizante”, alguien que trata de aplicar moldes e ideas occidentales a realidades ajenas. Mariátegui sostiene que es en Europa donde ha hecho su mejor aprendizaje. Considera que es la ciencia y el pensamiento occidental son necesarios para la salavación de Indoamérica. De hecho dicha cuestión es polémica, incluso hoy. En todo caso, Mariátegui considera que su obra debe de leerse antes de emitir dicho juicio descalificador. Y creo que realmente tenía razón, aunque habrá que verlo leyendo el texto, por hacer una apropiación originaria de su tradición y de la tradición occidental.

La segunda crítica tiene que ver con el hecho de que él no sea neutral a la hora de exponer y presentar sus ideas. Al respecto dice lo siguiente (puede verse, como algo relacionado, un artículo de Nelson Manrique y una entrada de Gonzalo Gamio):

Otra vez repito que no soy un crítico imparcial y objetivo. Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano. Estoy lo más lejos posible de la técnica profesoral y del espíritu universitario (8).

Ahora creo que después de muchas discusiones y debates contemporános, en materia filosófica, somos menos propensos a pensar en algo así como a pura “objetividad” o “neutralidad”. En esa línea, comparto el espíritu de Mariátegui por darle una dirección explícita a sus escritos. Hay a veces muchos científicos sociales que pretenden analizar “neutramente”, en “el centro”, porque son “científicos”. Lamentablemente, creo que me encontraría más cerca de Mariátegui en ese caso: punto de vista explícito, dentro de lo posible obviamente,  sin por ello perder o abandonar toda pretensión de rigurosidad, seriedad y profundidad a la hora de abordar problemas y cuestiones de toda índole.

Acá terminan básicamente las dos páginas con las que Mariátegui prologa sus 7 Ensayos. Lo que quería hacer ahora, algo completamente anecdótico, era mostrar masomenos cuánto tratamiento dedica a cada uno de los ensayos. Es obvio que no todo debe ser tratado igual. De ahí que simplemente sea para tener una visión de conjunto antes de entrar a ver cada una de sus partes.

Yo sé que esta cuantificación es bastante superficial y que el número de páginas no garantiza, obvia y necesariamente, nada. Sin embargo, por eso mismo, me parecía curioso (“anecdótico”dije antes) el hecho de que lo menos extenso de la obra es lo que más ha reprcutido en el sentido común acerca de Mariátegui. La idea de ver la historia y la sociedad de manera marxista, a partir de un estudio de la economía y de la producción, así como el problema del indio en el Perú. Sin embargo, más de un tercio del libro trata del proceso de la literatura y no hay que ser muy versado para saber que el marxismo ortdoxo y tradicional da peso a lo económico y no a lo literario (la idea de infraestructura económica y superestructura ideológica del célebre Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política de Marx (aquí y aquí) es el documento más popular en difundir dicha visión). Mariátegui, por el contrario, ya parece dar mucho peso a lo que no es estrictamente económico. Estaría mucho más cerca del célebre “teórico de la superestructura” Antonio Gramsci (lo cual para mí es un tremendo cumplido), que de los marxistas más ortdoxos y economicistas. Asumo que su estancia en Italia tiene que ver con eso, . En todo caso, eso es algo que se irá viendo a medida que se presenten y discutan los ensayos de Mariátegui.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (2010) (3)

Slavoj Žižek – Living in the End Times (5/6)

1989: la democracia liberal devino un fenómeno global. Esto es lo que Francis Fukuyama llamo “el fin de la historia“. Žižek está de acuerdo con que lo que conocemos y denominamos “comunismo del siglo XX” ha llegado a su fin. Incluso en China en capitalismo es mucho más poderoso y eficiente que en el mundo occidental de donde surgió. Y ese es el verdadero problema. El problema no es cómo evitar que vuelva el comunismo del siglo pasado. De lo que se trata es de ver cómo hacer para que estos regímenes comunistas no desarrollen un capitalismo mucho más extremo. Es el papel de la extrema izquierda el investigar seriamente, según Žižek, qué pasó con el comunismo, el porqué de su fracaso. Todo el juego de la izquierda, en todas sus variantes (socialismo de Estado, social democracia, izquierda democrática, etc.), han terminado. La izquierda tiene que volver a empezar, desde cero.

Fareed Zakaria es el siguiente interlocutor en el video, en relación a estos tiempos “oscuros” que vendrían. Lo que se pregunta es si es que les será posible a las democracias liberales el poder resolver los problemas que continuamente se les presentan, o si es que serán descartadas el pro de otros sistemas políticos.  Žižek concuerda con la idea de que la democracia liberal, como forma paradigmática del capitalismo global, es algo que se encuentra en crisis en nuestra época. Lo que sostiene Fukuyama, quien para Žižek no es ningún idiota, es que la democracia liberal, desde 1989, se convirtió en el único modelo realista y posible. Nadie se pregunta en serio si es que podemos superar el capitalismo, o si es que el Estado moderno puede ser superado. Lo que realmente hacemos y buscamos son mecanismos, tales como leyes, que puedan hacer el capitalismo y la democracia liberal algo mucho más “tolerante” y “llevable”. Las luchas de las minorías étnicas, sexuales y de culturas entra aquí. Lo que Žižek se pregunta, con justicia, es si es que estos cambios son realmente suficiente.

Después de eso aparece Stanley Fish afirmando que la izquierda se encuentra en desventaja ante una derecha que se ha apropiado del vocabulario político de la ilustración y del liberalismo. Žižek recuerda que hace veinte o treinta años un dominio propio de las actividades de la izquierda consistía en grandes movilizaciones de la sociedad civil para luchar contra la opresión. Progresivamente la izquierda se va restringiendo a temas culturales, derechos de los homosexuales, ecología, dejando todo lo demás a la derecha. El peligro es que antes teníamos luchas entre dos grandes partidos, de centro izquierda y centro derecha. Ahora la social democracia está desapareciendo y el dualismo se reconfigura incluyendo a un centro demócrata, liberal, capitalista (abierto a minorías, etc.), cuya reacción sería una especie de populismo de derecha conservador.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (6/6)

Žižek nos recuerda que vivimos, siguiendo a Freud, en un malestar hacia el liberalismo. El problema es quién articula dicho discontento. La derecha populista es la suele ser hegemónica para esto. Después de esto se muestran las imágenes del triunfo de Silvio Berlusconi. Para Žižek, Berlusconi es una de las posibles opciones como futuro para lo político, ya que puede ser considerado como una especie de combinación del dualismo mencionado líneas arriba: una combinación de liberalismo tecnócrata con nacionalismo populista. Se expresa la despolitización de la política en lo que podríamos llamar acá un “capitalismo con valores (o rostro) italiano”. El debate público desaparece para dar lugar al circo y a los expertos/ corruptos. Berlusconi es una obscenidad viviente, lo cual debe de preocuparnos, pero en el sentido de el poder político del Estado se habría dado cuenta de que puede funcionar perfectamente de una manera totalmente cínica. Ese es un lado de la cuestión. El otro lado es también muy importante: Italia, desde el 2008, se encuentra en un global y constante estado de emergencia (formalmente) debido a que el Estado, en dicho estado, puede usar legítimamente sus armas dentro de sí contra minorías y demás grupos. Italia puede ser una mirada al autoritarismo del futuro (Žižek lo llama autoritarismo a lo Groucho Marx).

Finalmente la parte más interesante: aparece el mismísimo Žižek hablando sobre que debemos reinventar y redefinir el comunismo.  Abandonar ideas como las del partido de Estado leninista, pero seguirá siendo comunismo porque busca luchar contra la enajenación de la substancia simbólica de los sujetos. Esa sería la “posición proletaria”. Žižek, frente sí mismo, reitera que no tiene idea de cómo se llevará a cabo, pero cree que no tendrá la forma de un socialismo de Estado. Se trata de una movilización popular fuera del mercado y del Estado que puedan velar por “lo común”. Todos los días constamos eso: la última negociación ecológica, por ejemplo. Žižek no está tan en contra de los liberales, sino contra el nacionalismo populista de derecha. Sin embargo, considera que los liberales deberían tomar consciencia que es su sistema y sus dinámicas las que generan a este nacionalismo al cual se oponen (sus opiniones sobre los liberales de izquierda también son tratadas en la conferencia “¿Qué significa ser revolucionario hoy?”). Para Žižek, por eso, lo que vale la pena salvar del liberalismo solamente podrá ser salvado, como tal, a través de la revitalización de una izquierda radical. El antagonismo serán entre “Berlusconi” y el “nuevo comunismo”.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (2010) (2)

Pasemos ahora a la idea según la cual el capitalismo global, como tal, no podría hacer frente a los problemas ecológicos que él mismo, básicamente, habría generado. Frente a dicho sistema, se proyecta un video en el cual se ofrecería un sistema “alternativo”.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (3/6)

Žižek asume que el video que se le proyecta es de China y señala que dicho país es la clave, ya que es ahí donde todas las inconsistencias del capitalismo están “explotando”. Antes, según Žižek, se afirmaba que el capitalismo, si bien necesitaba de una “dictadura inicial” que pudiera impulsar el desarrollo capitalista, después se generaba una presión del sistema para generar democracia. En consecuencia, la idea es que el capitalismo tiende hacia la democracia. Žižek desafía esto señalando el caso del desarrollo capitalista en Asia.

En relación a esto cita a Peter Sloterdik, quien se preguntó a quiénes se les podría construir monumentos de acá a cien años. Su respuesta fue Lee Kwan Yew, el que fue presidente de Singapur por muchos años. Él es el que podría ser considerado el autor (o principal impulsor) de lo que algunos suelen denominar capitalismo con ” valores asiáticos”, que para Žižek es realmente capitalismo autoritario. Es un capitalismo más eficiente, dinámico, productivo. Sin embargo, a diferencia del capitalismo occidental, éste sistema económico no solamente ya no necesita de la democracia, sino que funciona mucho mejor con una estructura política autoritaria.

Después de esto se proyecta un video de la Eco-city de Tianjin (también aquí). Žižek señala que es el sueño realizado de todo socialismo de Estado: para resolver los problemas ecológicos, lo que necesitamos es una estructura política autoritaria mucho mayor, ya que se suprimiría la “procastinación sin límites” de los debates que caracterizan a los regímenes democráticos. Žižek considera dudoso el poder efectivamente confiar en un gobierno de este tipo para resolver problemas ecológicos (y no es que Žižek sea un demócrata ferviente, ni mucho menos). Pone de nuevo el caso de Chine, que ha jugado un papel esencial en el proyecto ecológico mencionado, pero para mencionar que muchos de sus geólogos estarían trabajando en la la manera de producir terremotos. Žižek afirma que un amigo suyo dijo que el terremoto que azotó China hace 2 o 3 años fue producido por el hombre. Estamos, según algunos ecologistas, en la era “antropocena”, donde la humanidad deja de ser una especie más, para convertirse en un factor geológico determinante.

Žižek sostiene que si llevamos esto al extremo, deberemos concluir que la naturaleza no existe (Badiou también afirma esto, pero por razones ontológicas en El ser y el acontecimiento). Žižek se refiere a la idea de sentido común de una especie de totalidad en balance y armonía perpetua, que sería destruida por culpa del ser humano. Esa sería la naturaleza que no existe para Žižek. La razón: la naturaleza es en sí misma una serie continua de “mega-catástrofes”. La naturaleza “está loca”, las cosas salen mal todo el tiempo. Tomemos como ejemplo el caso del petróleo (este ejemplo es utilizado también por el propio Žižek en Examined Life). Solamente una gran y terrible catástrofe ecológica tuvo que haber tenido lugar hace muchísimos años para que nosotros, hoy día, podamos tener lo que conocemos como “petróleo”. Žižek sugiere que lo primero que debemos hacer, en relación a esto, es aceptar nuestra completa alienación de la naturaleza. La ciencia y la tecnología pueden ser causantes de muchos problemas ecológicos, pero son también (al mismo tiempo) quizá nuestra única solución. La idea es utilizar esto, con “disciplina social” (que no es “terror de Estado”). La crisis ecológica posiblemente haga ver imposible el sueño americano individualista de gastar en lo que uno quiera y consumir cuanto uno desee. Tendremos que inventar una nueva manera de existir que implique una mayor solidaridad.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (4/6)

Después de este problema, se pasa al asunto de la seguridad internacional y al de la guerra librada por EEUU en Afganistán. Acá entre vistan a Lakhdar Brahimi sobre la situación. El piensa que los norteamericanos fueron a Afganistán por venganza. Para él, EEUU solamente estaba buscando al responsable, pero no tenían ningún interés por Afganistán, ni por su gente. Por eso es que el pueblo de dicho país diariamente se pregunta qué hacen las tropas norteamericanas ahí. Bombardean, invaden, violentan mujeres y niños, etc. Es, irónicamente, la repetición de la experiencia con el ejército ruso. Añ-Qaeda no está ahora en Afganistán, pero las tropas norteamericanas siguen ahí.

Para Žižek la situación en Afganistán expresa el síntoma de la política de Estado de EEUU. Normalmente Afganistán es percibida como la representación de lo que es una sociedad fundamentalista, en lo que respecta a oprresión religiosa (especialmente en el caso de las mujeres). Žižek nos pide recordar como hace 40 años Afganistán era el país más secular y tolerante de los países musulmanes del Medio Oriente. Tenía un muy fuerte partido comunista local. La lección es esencial: el fundamentalismo religioso que asociamos a países como Afganistán no es un remanente de una era “oscura” o “pre-moderna”. Es todo lo contrario. El fundamentalismo, tal cual lo conocemos, es también algo que ha sido, en lo esencial, generado por el proceso global del sistema en su conjunto. Esta idea también ha sido presentada en la conferencia “¿Qué significa ser revolucionario hoy?”.

Žižek piensa que, contrariamente a la idea de pensar que la invasión a Afganistán es una muestra de la hegemonía y omnipotencia norteamericana, lo que manifiesta dicha situación es la impotencia de EEUU. Para esto cuenta una broma conocida: una persona está buscando una llave en un espacio iluminado, otra persona le pregunta dónde la perdió y el dice que en el callejón oscuro, pero que la busca en la parte iluminada porque ahí es más fácil buscarla. EEUU tomó como blanco un países sin defensa para atacar porque los lugares donde sí está Al-Qaeda, lugares tales como Arabia Saudita y Pakistan, son sus aliados y no pueden atacarlos. El problema es, de acuerdo a Žižek, el siguiente: si los norteamericanos salieran lo más rápido posiible, entonces los talibanes tomarían el control.

A continuación pasan un video de Maulawi Khudadad, que no está traducido. Žižek afirma que todas las religiones son orportunistas, utilizando el caso del video (donde se afirma que había antes tolerancia, derechos humanos y democracia), pero generalizándolo. Lo que Žižek sostiene es que los libros sagrados siempre se prestan para lecturas contradictorias. La biblida dice que no mates, pero que vendas tu ropa para comprar una espada. Pero, regresando al caso concreto del Islam y la democracia, el potencial democrático del Islam puede contemplarse en irán, a juico de Žižek. El presentador, interrumpiendo, le pregunta a Žižek si se EEUU debería salir o quedarse en Afganistán. Žižek responde que, a pesar de considerarse un comunista de izquierda radical, el piensa que EEUU no debe hacer una salida muy rápida. Eso es lo que odia de izquierda contemporánea: es muy moralista. Únicamente afirma que EEUU debe salir cuanto antes, sin medir las reales consecuencias de ello. Esa búsqueda de la “conciencia limpia” únicamente expresaría su real falta de ideas en lo que concierne a lidiar con problemas profundamente importantes.

Obras completas de Mariátegui disponibles en internet

Hoy recibí, a modo de regalo, un tomo de la correspondencia de Mariátegui, varios tomos sobre sus escritos de juventud (lo se suele llamar su “edad de piedra”) y unos tomos del anuario sobre Mariátegui. Quería buscar en internet alguna información sobre las obras completas y la bibliografía de Mariátegui, para ver qué cosas faltaban añadir a mi colección. Con mucha alegría descubrí que sus obras completas, en edición popular, están gratuitamente disponibles en internet, en la web del partido Patria Roja.

Es obvio que no me interesa discutir, ahora, si el partido es fiel o no a Mariátegui, o si es que uno debería militar ahí (de hecho yo no lo hago). Lo que me interesa es señalar que lo que yo quería hacer hace algún tiempo era exactamente eso, pero en un formato blog. Me alegra que haya habido gente que haya hecho de una muy buena manera la contribución de subir las obras competas de Mariátegui al internet. Creo que es una muy buena manera para difundir textos que son, a veces, difíciles de conseguir. Más allá de las simpatías o discrepancias políticas que uno pueda tener con Mariátegui, lo que debe quedar claro es que Mariátegui es, realmente, uno de los pensadores peruanos más importantes.

Una de las cosas que agregaría  a esta edición electrónica sería un buscador. Facilitaría su estudio.

Mi humilde colección:

La colección en línea:

Obras completas de José Carlos Mariátegui

Disfrútenlas.

Actualización.

Parece que Peruanicemos al Perú no se encuentra en línea. Creo que es el único tomo no disponible en línea. Una verdadera lástima. Espero que arreglen ese problema cuanto antes.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (2010) (1)

Mariborchan (si no han revisado su blog, deben hacerlo) ha subido hace pocos días este video y pensé en tratar de comentarlo, o de por lo menos presentarlo. Al parecer, se trata de un documental holandés donde a Žižek se le muestran imágenes y el las “comenta”. El nombre del documental es el mismo que el del libro que Žižek está por sacar este año.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (1/6)

Žižek empieza diciendo que las imágenes son la verdadera realidad. No podemos descartar las imágenes y quedarnos con “la realidad”: ello sería una pura y mera abstracción.

Lo primero es la crisis económica mundial. Lo primero son unas declaraciones de Jim Rogers. Él sostiene que la crisis se ha dado básicamente por hacer incompetentes modificaciones artificiales en el sistema capitalista mundial que han alterado el desarrollado armonioso del capitalismo. Lo que sostiene es el que el gobierno le quita el dinero a la gente competente y se lo da a la incompetente para que compita. Llama a eso “socialismo”.

Žižek encuentra estas declaraciones obscenas y ridículas porque lo que ocasionó la crisis fue el dejar al capitalismo sin ningún tipo de control. Žižek sostiene que la lógica de las crisis en los regímenes comunistas era la misma. Lo que se decía es que la crisis venía por no ser suficientemente “puro”. Es la respuesta fundamentalista que se niega a aceptar que el sistema está mal. Žižek reitera que la crisis económica es la crisis del capitalismo liberal y no la crisis del intervencionismo estatal.

Lo siguiente es la imagen de una joven banquera que afirma lo difícil que era actuar éticamente en ese contexto. Su padre perdió el trabajo por rehusarse a prestarle dinero a personas que no podían pagar. Žižek considera ridículo el lugar común que apela a ciertos “valores” que se necesitan y que se han necesitado (incluso afirmaciones del Vaticano sostenían eso): crisis de valores, no del sistema capitalista. Žižek piensa que es el propio sistema en su conjunto el que genera la violación a estas reglas éticas elementales. Bernard Madoff no sería pues, psicológicamente “malvado”, a un nivel estrictamente individual. No se trata pues de una corrupción puramente individual. Para Žižek él representa o encarna al propio sistema. Lo que hizo fue llevar al extremo (o radicalizar) las propias posibilidades que el sistema capitalista ya dirigía.

Después sigue Mike Osinski, quien compara ganar grandes cantidades de dinero con consumir drogas. Uno quiere más para seguir sintiendo una muy agradable sensación, sensación que emerge cuando recibes cheques por millones de dólares.

Slavoj Žižek – Living in the End Times (2/6)

Žižek reitera que no pensemos en el capitalismo como si se tratase de un problema psicológico o individual. Y es que para Žižek no se trata de “superar” este tipo de “vicios” o “adicciones”, sino que se trata de comprender que dichas actitudes son en realidad fruto de lo que la jerga marxista tradicional llamaba “sistema social objetivo”. Žižek pone un ejemplo al respecto: nos pide que recordemos como en la televisión ponen “risas” como parte del soundtrack del show de televisión. Puedes ver programas estúpidos como Cheers o Friends y uno ya ni siquiera tiene que reirse por la televisión puede reirse por uno mismo. Lo interesante, según Žižek, es que así uno no se ría, después de ver el programa y de oír las risas, uno se siente aliviado. Es una emoción objetivada, no psicológica, pero que funciona. Žižek sostiene que hay algo similar entre la constitución de dicha emoción objetivada y el “egoísmo carente de valores” de los individuos responsables de la crisis. No se trata pues, de que nosotros tengamos que cambiar, en tanto individuos.

Lo peor que debemos hacer, añade además, es simplemente caer en el fenómeno de la caridad, algo que Žižek entiendo como un uso puramente obsceno. Žižek vuelve a poner otro de sus ejemplos: el chocolate laxante. Este producto expresa un fenómeno contradictorio donde el veneno es la cura. La función de la caridad sería, en esta perspectiva, la misma. Žižek afirma que gente como Bill Gates lo que hace es devolver la mitad de lo que sacó para devenir grandes humanitarios. Y aquí creo que Žižek señala algo que considero interesante: la caridad cumple una función esencial dentro del sistema capitalista. Lo que hace la caridad es, básicamente, despolitizar el problema. Lo que la caridad busca es mostrar que el capitalismo “puede” redimirse a sí mismo, ser la medicina para el mal que él mismo causa.

Después de eso habla Marc Faber, un gurú de inversiones, que señala que las soluciones propuestas no serán viables a largo plazo: es como tapar grietas superficialmente. Žižek comparte el pesimismo con respecto a la crisis. Para él, dentro de las posibles consecuencias y fenómenos que puedan emerger de dicha crisis en el mediano plazo son nuevas guerras contra el terror. Pero lo que Žižek sí señala es que no había mucho campo de acción para dichas medidas que Faber considera superficiales. Él piensa que lo que hizo Obama era lo que prácticamente debía ser hecho para que el sistema capitalista pudiera ser preservado. El capitalismo no es algo “puramente” económico, necesita cuestiones como “confianza”. Stiglitz sostuvo que, si bien los supuestos teóricos de la economía son problemáticos, pueden funcionar. Esto expresa no la importancia de su “valor objetivo”. De lo que se trata es de ver si es que la economía y sus supuestos pueden realmente lograr la confianza que necesitan para operar.

Es en esta línea que Žižek afirma que uno nunca debe subestimar el gran poder de plasticidad que el capitalismo posee. El capitalismo siempre se regenera a sí mismo. Žižek no cree que debamos buscar un punto donde realmente el todo llegará a colapsar finalmente. Eso para él es algo bastante inocente. Las tensiones sí aumentarán y crecerán. Por eso el mensaje es que vamos a enfrentar una serie de problemas (y esa es la razón por la cual Žižek sigue considerándose un comunista): económicos, biológicos, ecológicos y ni el mercado, ni el Estado, ni la combinación de Estados, podrán hacer el trabajo requerido. Ahora, lo que no queda claro, hasta aquí, es qué sí podrá, o si es que se podrá.

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